Conversaciones 1 a 25
51Sea Indiferente al Sufrimiento y al PlacerInterlocutor: Soy francés de nacimiento y residencia y desde hace unos diez años he estado practicando Yoga. Maharaj: Después de diez años de trabajo, ¿está usted de alguna manera más cerca de su meta? Int: Un poco más cerca, quizás. Es un trabajo duro, ya sabe usted. Mah: El Sí mismo está cerca y la vía a él es fácil. Todo lo que usted necesita hacer es no hacer nada. Int: Sin embargo yo encontré mi sadhana muy difícil. Mah: Su sadhana es ser. El hacer acontece. Sea solo observador. ¿Dónde está la dificultad de recordar que usted es? Usted es todo el tiempo. Int: La sensación de ser está aquí todo el tiempo —no hay duda. Pero el campo de atención está a menudo inundado de toda suerte de eventos mentales —emociones, imágenes, ideas. La sensación de ser pura está usualmente atestada. Mah: ¿Cuál es su procedimiento para limpiar la mente de lo innecesario? ¿Cuáles son sus medios, sus herramientas para la purificación de la mente? Int: Básicamente, el hombre tiene miedo. De quien más miedo tiene es de sí mismo. Yo me siento como un hombre que lleva encima una bomba a punto de explotar. No puede desactivarla, ni puede arrojarla. Está terriblemente asustado y está buscando frenéticamente una solución, que no puede encontrar. Para mí la liberación es deshacerme de esta bomba. No sé mucho sobre la bomba. Solo sé que proviene de la temprana infancia; me siento como el niño asustado que protesta enérgicamente contra el hecho de no ser amado. Está lleno de ansia de amor y debido a que no lo obtiene, está atemorizado y colérico. A veces siento que me gustaría matar a alguien, o a mí mismo. Este deseo es tan fuerte que estoy constantemente asustado. Y no sé como librarme del miedo. Vea usted, hay una diferencia entre una mente hindú y una mente europea. La mente hindú es comparativamente simple. El europeo es un ser mucho más complejo. El hindú es básicamente sattvico. No comprende la desazón del europeo, su infatigable persecución de lo que piensa que necesita hacerse, su mayor conocimiento general. Mah: Su capacidad de razonar es tan grande, que se racionalizará a sí mismo fuera de toda razón. Su autoafirmatividad se debe a su confianza en la lógica. Int: Pero pensar, razonar es el estado normal de la mente. La mente no puede dejar de trabajar. Mah: Puede ser el estado habitual, pero no tiene por qué ser el estado normal. Un estado normal no puede ser penoso, mientras que el mal hábito conduce a menudo al sufrimiento crónico. Int: Si no es el estado natural o normal de la mente, ¿cómo detenerlo entonces? ¡Debe haber una manera de aquietar la mente! ¡Cuántas veces me digo a mí mismo: basta, párate ya por favor; basta de esta cháchara sin fin, de sentencias repetidas una y otra vez! Pero mi mente no se detiene. Siento que uno puede detenerla por un rato, pero no por mucho tiempo. Incluso las gentes supuestamente «espirituales» usan trucos para mantener su mente quieta. Repiten fórmulas, cantan, rezan, respiran intensa o suavemente, se agitan, dan vueltas, se concentran, meditan, persiguen trances, cultivan virtudes —todo el tiempo, para cesar de trabajar, de perseguir, de moverse. Si no fuera tan trágico, sería ridículo. Mah: La mente existe en dos estados: como agua y como miel. El agua vibra a la menor perturbación, mientras que la miel, por mucho que se la perturbe, retorna rápidamente a la inmovilidad. Int: Por naturaleza la mente es inquieta. Quizás puede ser aquietada, pero no es quieta por sí misma. Mah: Usted puede tener fiebre crónica y estar tiritando todo el tiempo. Es el deseo y el temor lo que hace a la mente inquieta. Libre de todas las emociones negativas la mente es quieta. Int: Usted no puede proteger al niño de las emociones negativas. Tan pronto como nace conoce el sufrimiento y el miedo. El hambre es un cruel maestro y enseña la dependencia y el odio. El niño ama a la madre debido a que ella lo alimenta y la odia debido a que se retrasa con ese alimento. Nuestra mente inconsciente está llena de conflictos, que invaden la mente consciente. Vivimos sobre un volcán; estamos siempre en peligro. Estoy de acuerdo en que la compañía de gentes cuya mente es apacible tiene un efecto muy sedante, pero tan pronto como estoy lejos de ellos, vuelve de nuevo la vieja perturbación. Por esto es por lo que vengo periódicamente a la India a buscar la compañía de mi Gurú. Mah: Usted piensa que usted viene y va, que pasa por diferentes estados y humores. Yo veo las cosas como son, aconteceres momentáneos, que se presentan a mí por sí solos en rápida sucesión, que derivan su ser de mí, y que, no obstante, definitivamente, no son mí mismo ni míos. Entre los fenómenos yo no soy ninguno, ni estoy sujeto a ninguno. Yo soy independiente, tan simple y totalmente, que su mente, acostumbrada a la oposición y a la negación, no puede aprehenderlo. Quiero decir literalmente lo que digo: no necesito oponer, o negar, debido a que es evidente para mí que yo no puedo ser lo opuesto o la negación de nada. Yo soy más allá, en una dimensión enteramente diferente. No me busque en identificación u oposición con algo: yo soy donde el deseo y el temor no son. Ahora, ¿cuál es su experiencia? ¿siente usted también que usted está totalmente al margen de todas las cosas transitorias? Int: Sí —ocasionalmente. Pero de repente se introduce una sensación de peligro, me siento aislado, fuera de toda relación con los demás. Vea usted, aquí se encuentra la diferencia entre nuestras mentalidades. En el hindú, la emoción sigue al pensamiento. Dé a un hindú una idea y se levantan sus emociones. En el occidente es lo opuesto: déle una emoción y producirá una idea. Las ideas de usted son muy atractivas —intelectualmente, pero emocionalmente yo no respondo. Mah: Deje su intelecto a un lado. No lo use en estas materias. Int: ¿De qué utilidad es un consejo que no se puede llevar a cabo? Todo esto son ideas y usted quiere que yo responda con sentimiento a estas ideas, porque sin sentimiento no puede haber ninguna acción. Mah: ¿Por qué habla usted de acción? ¿Actúa usted realmente alguna vez? Algún poder no conocido actúa y usted imagina que usted está actuando. Usted solo está observando lo que acontece, sin ser capaz de influenciarlo de ninguna manera. Int: ¿Por qué hay en mí una resistencia tan tremenda a aceptar que no puedo hacer nada? Mah: ¿Pero qué puede hacer usted? Usted es como un paciente bajo anestésicos en quien un cirujano lleva a cabo una operación. Cuando usted se despierta encuentra que la operación ha terminado; ¿puede usted decir que ha hecho usted algo? Int: Pero soy yo quien ha elegido someterse a una operación. Mah: Ciertamente no. Es su enfermedad por una parte y la presión de su médico y de su familia por otra lo que ha hecho que usted decida. Usted no tiene ninguna elección, solo la ilusión de tenerla. Int: Sin embargo, siento que no estoy tan desvalido como usted me hace aparecer. Siento que puedo hacer todo lo que puedo pensar, solo que no sé cómo. No es la fuerza lo que me falta sino el conocimiento. Mah: ¡No conocer los medios es admitidamente tan malo como no tener la fuerza! Pero dejemos el tema por el momento; después de todo no es importante por qué nos sentimos desvalidos, mientras veamos claramente que por el momento estamos desvalidos. Yo tengo ahora 74 años. Y sin embargo siento que soy un niño. Siento claramente que a pesar de todos los cambios soy un niño. Mi Gurú me dijo: «ese niño, que eres tú incluso ahora, es tu sí mismo real (swarupa). Retorna a ese estado de ser puro, donde el “yo soy” está todavía en su pureza antes de contaminarse con “yo soy esto” o “yo soy eso”. Tu carga es solo de falsas autoidentificaciones —abandónalas todas». Mi Gurú me dijo: «Confía en mí. Te digo: tú eres divino. Tómalo como la verdad absoluta. Tu dicha es divina, tu sufrimiento es divino también. Todo viene de Dios. Recuérdalo siempre. Tu eres Dios, solo se hace tu voluntad». Yo Le creí y pronto me di cuenta de cuan maravillosamente verdaderas y exactas eran sus palabras. Yo no condicioné mi mente con el pensamiento: «yo soy Dios, yo soy maravilloso, yo soy más allá». Simplemente seguí su instrucción, que era enfocar la mente en el ser puro «yo soy» y permanecer en él. Yo solía sentarme durante horas, sin nada en mi mente excepto el «yo soy» y pronto la paz y la dicha y un profundo amor omniabarcante devinieron mi estado normal. En él todo desapareció —mí mismo, mi Gurú, la vida que yo vivía, el mundo de mi entorno. Solo quedó la paz y un insondable silencio. Int: Todo eso parece muy simple y fácil, pero no es así. A veces el maravilloso estado de paz dichosa amanece en mí y entonces miro y pienso: cuan fácilmente ha venido y cuan íntimo parece, cuan totalmente mío propio. ¿Dónde está la necesidad de esforzarse tan duramente por un estado que está tan cerca de la mano? Esta vez, ciertamente, ha venido para quedarse. Sin embargo, cuan pronto se disuelve todo y me deja pensando —era un gusto de la realidad u otra aberración. Si era la realidad, ¿por qué se ha ido? Quizás se necesita alguna experiencia única para fijarme de una vez por todas en el estado nuevo y hasta que venga esta experiencia crucial debe continuar este juego de ocultación y de búsqueda. Mah: Su expectación de algo único y dramático, de alguna explosión maravillosa, solo está obstaculizando y retrasando su realización de sí mismo. Usted no tiene que esperar una explosión, pues la explosión ya ha tenido lugar —en el momento en que usted nació, cuando usted se dio cuenta de usted mismo como ser-conocer-sentir. Hay solo un error, que usted está cometiendo: usted toma lo interior por lo exterior y lo exterior por lo interior. Lo que está en usted, usted lo toma como si estuviera fuera de usted, y lo que está fuera, usted lo toma como si estuviera en usted. La mente y los sentimientos son externos, pero usted los toma como íntimos. Usted cree que el mundo es objetivo, mientras es enteramente una proyección de su psique. Esa es la confusión básica y ninguna nueva explosión la rectificará. Usted tiene que pensarse a usted mismo fuera de ella. No hay ninguna otra vía. Int: ¿Cómo me voy a pensar a mí mismo fuera cuando mis pensamientos vienen y van como quieren? Su cháchara sin fin me distrae y me agota. Mah: Observe sus pensamientos como usted observa el tráfico de la calle. Las gentes vienen y van; usted registra sin respuesta. Puede no ser fácil al comienzo, pero con alguna práctica usted encontrará que su mente puede funcionar en muchos niveles al mismo tiempo y usted puede ser consciente de todos ellos. Es solo cuando usted ha volcado el interés en algún nivel particular, cuando su atención se queda atrapada en él y usted se apaga en los otros niveles. Incluso entonces el trabajo en los niveles apagados continúa, fuera del campo de la consciencia. No luche con sus recuerdos y pensamientos; intente solo incluir en su campo de atención éstas otras cuestiones más importantes, como «¿quién soy yo?», «¿cómo aconteció que yo nací?», «¿de dónde viene este universo que me rodea?», «¿Qué es real y que es momentáneo?». Ningún recuerdo persistirá, si usted pierde el interés en él; es el lazo emocional el que perpetúa la esclavitud. Usted está siempre buscando el placer, evitando el sufrimiento, siempre tras de la felicidad y de la paz. ¿No ve usted que es su búsqueda misma de la felicidad la que le hace a usted sentirse miserable? Inténtelo al revés: indiferente al sufrimiento y al placer, ni pidiendo, ni rechazando, dé usted toda su atención al nivel en el que «yo soy» es atemporalmente presente. Pronto se dará usted cuenta de que la paz y la felicidad están en su naturaleza misma y que lo que perturba es solo buscarlas a través de algunos canales particulares. Evite la perturbación, eso es todo. No hay ninguna necesidad de buscar; usted no buscaría lo que usted ya tiene. Usted mismo es Dios, la Realidad Suprema. Para comenzar, confíe en mí, confíe en el Maestro. Esto le permite dar a usted el primer paso —y entonces su confianza se ve justificada por su propia experiencia. En toda marcha en la vida la confianza inicial es esencial; sin ella puede hacerse poco. Toda comprensión es un acto de fe. ¡Incluso su pan cotidiano usted lo come en base a la confianza! Recordando lo que le he dicho, usted logrará todo. Se lo digo otra vez: usted es la realidad omnipenetrante, omnitrascendente. Compórtese en consecuencia: piense, sienta y actúe en armonía con el todo, y la experiencia efectiva de lo que digo amanecerá en usted inmediatamente. No se necesita ningún esfuerzo. Tenga fe y actúe con ella. Se lo ruego, vea que yo no quiero nada de usted. Es en su propio interés que hablo. Debido a que por encima de todo usted se ama a usted mismo, usted se quiere a usted mismo seguro y feliz. No se avergüence de ello, no lo niegue. Es natural y bueno amarse a sí mismo. Solo que usted debe saber qué ama usted exactamente. No es el cuerpo lo que usted ama, es la vida —percibir, sentir, pensar, hacer, amar, esforzarse, crear. Lo que usted ama es esa Vida, la cual es usted, la cual es todo. Realícela en su totalidad, más allá de todas las divisiones y limitaciones, y todos sus deseos se fundirán en ella, pues lo más grande contiene a lo más pequeño. Encuéntrese por tanto a usted mismo, pues el al encontrar eso usted lo encuentra todo. Todo el mundo está contento de ser. Pero pocos conocen la plenitud de ello. Usted llega a conocer morando en su mente en «yo soy», «yo conozco», «yo amo» —con la voluntad de alcanzar el significado más profundo de estas palabras. Int: ¿Puedo pensar «yo soy Dios»? Mah: No se identifique a usted mismo con una idea. Si usted entiende por Dios lo No Conocido, entonces diga meramente: «yo no sé lo que yo soy». Si usted conoce a Dios como usted conoce a su sí mismo, usted no necesita decirlo. Lo mejor es la simple sensación de «yo soy». More en ella pacientemente. Aquí paciencia es sabiduría; no considere el fracaso. No puede haber ningún fracaso en esta tarea. Int: Mis pensamientos no me dejarán. Mah: No les preste ninguna atención. No los combata. No haga nada a su respecto, déjelos estar, sean cuales sean. Si usted los combate eso mismo les da vida. No los mire. Mire a su través. Acuérdese de recordar que: «acontezca lo que acontezca —acontece debido a que yo soy». Todo le recuerda a usted que usted es. Aprovéchese plenamente del hecho de que para experimentar usted debe ser. Usted no necesita dejar de pensar. Solo deje de ser interesado. Es su desinterés lo que libera. No se aferre, eso es todo. El mundo está hecho de anillas. Los ganchos son todos suyos. Enderece sus ganchos y nada podrá engancharle. Abandone sus adicciones. No hay nada más que abandonar. Detenga su rutina de adquirir, su hábito de buscar resultados y la liberación del universo es suya. Sea sin esfuerzo. Int: La vida es esfuerzo. Hay tantas cosas que hacer. Mah: Lo que necesita hacerse, hágalo. No resista. Su equilibrio debe ser dinámico, basado en hacer solo la cosa justa, de momento en momento. No sea un niño que no quiere crecer. Los gestos y las posturas estereotipadas no le ayudarán. Apóyese enteramente sobre su claridad de pensamiento, pureza de motivo e integridad de acción. Usted posiblemente no puede malearse. Todo este asunto de ser un niño no querido por una madre sin amor está enteramente en la mente. Vaya más allá y déjelo todo atrás. Int: ¿Pero puede dejarse algo por completo? Mah: Usted quiere algo como un éxtasis sin fin. Los éxtasis vienen y se van, necesariamente, pues el cerebro humano no puede soportar la tensión por mucho tiempo. Un éxtasis prolongado abrasaría su cerebro, a no ser que sea extremadamente puro y sutil. En la naturaleza nada permanece quieto, todo pulsa, aparece y desaparece. El corazón, la respiración, la digestión, el sueño y la vigilia —el nacimiento y la muerte, todo viene y va en olas. El ritmo, la periodicidad, la armoniosa alternancia de los extremos es la regla. Es inútil rebelarse contra el modelo mismo de la vida. Si usted busca lo Inmutable, vaya más allá de la experiencia. Cuando digo: «Recuerde “yo soy” todo el tiempo», quiero decir: «vuelva a él repetidamente». Ningún pensamiento particular puede ser el estado natural de la mente, solo el silencio. No la idea del silencio, sino el silencio mismo. Cuando la mente está en su estado natural, revierte al silencio espontáneamente después de cada experiencia o, más bien, toda experiencia acontece en el fondo del silencio. Ahora, lo que usted ha aprendido aquí deviene la semilla. Usted puede olvidarlo —aparentemente. Pero vivirá y a su debido tiempo brotará y crecerá y dará flores y frutos. Todo acontecerá por sí mismo. Usted no necesita hacer nada, solo no lo impida. 52Ser Feliz, Hacer Feliz es el Ritmo de la VidaInterlocutor: Vine de Europa hace unos pocos meses a una de mis visitas periódicas a mi Gurú cerca de Calcuta. Ahora voy de regreso a casa. Fui invitado por un amigo a venir a encontrarle a usted y estoy contento de haber venido. Maharaj: ¿Qué aprendió usted de su Gurú y qué práctica ha seguido usted? Int: Mi Gurú es un venerable anciano de unos ochenta años. Filosóficamente es un vedantino y la práctica que enseña tiene mucho que ver con despertar las energías inconscientes de la mente y traer a la consciencia los obstáculos y bloqueos ocultos. Mi sadhana personal estaba relacionada con mi peculiar problema de la primera infancia y la niñez. Mi madre no pudo darme el sentimiento de estar seguro y de ser amado, tan importantes para el desarrollo normal del niño. Era una mujer que no era adecuada para ser madre; llena de ansiedades y de neurosis, insegura de sí misma, me sentía como una responsabilidad y una carga más allá de su capacidad soportar. Ella nunca quiso que yo naciera. No quería que creciera y me desarrollara, quería devolverme a su matriz, que no naciera, que no existiera. Resistía a todos los movimientos de la vida en mí, combatía ferozmente todos los intentos de ir más allá del estrecho círculo de su existencia habitual. Cuando niño yo era a la vez sensible y afectivo. Ansiaba amor por encima de todo lo demás, y el amor, el simple e instintivo amor de una mujer por su hijo se me negó. La búsqueda del hijo por su madre devino el motivo conductor de mi vida y nunca me he emancipado de ella. Un niño feliz, una infancia feliz devino una obsesión para mí. La preñez, el nacimiento, la infancia me interesaban apasionadamente. Llegué a ser un ginecólogo de cierto renombre y contribuí al desarrollo del método del parto sin dolor. Un hijo feliz de una madre feliz —eso era el ideal de toda mi vida. Pero mi madre estaba siempre ahí —ella misma infeliz, no quería y no podía verme feliz. Se manifestaba de maneras extrañas. Siempre que yo no estaba bien, ella se sentía mejor; cuando yo estaba en buena forma, ella se venía debajo de nuevo, maldiciéndose a sí misma y a mí también. Como si nunca me perdonara el crimen de haber nacido, me hacía sentir culpable de estar vivo. «Vives debido a que me odias. Si me amas —muérete», era su mensaje constante, aunque silencioso. Y así he pasado mi vida, siéndome ofrecida la muerte en lugar del amor. Prisionero como estaba de mi madre, el niño perenne, no puede desarrollar una relación significativa con ninguna mujer; la imagen de la madre se interponía siempre, despiadada. Busque solaz en mi trabajo y encontré mucho; sin embargo, no podía salir del pozo de la infancia. Finalmente me volví hacia la búsqueda espiritual y estoy en esta línea firmemente desde hace muchos años. Pero, en cierto modo es la misma vieja búsqueda del amor de la madre, llámelo Dios o Atma o Realidad Suprema. Básicamente, yo quiero amar y ser amado; desgraciadamente las supuestas gentes religiosas están contra la vida y a favor de la mente. Cuando se enfrentan a las necesidades e impulsos de la vida, comienzan a clasificar, abstraer y conceptualizar y entonces hacen la clasificación más importante que la vida misma. Piden concentrarse e impersonalizarse sobre un concepto. En lugar de la espontánea integración a través del amor recomiendan una deliberada y laboriosa concentración sobre una fórmula. ¡Bien sea Dios o Atma, el mí mismo o el otro, viene a ser lo mismo! ¡Algo sobre lo que pensar, no alguien a quien amar! No son teorías y sistemas lo que yo necesito; hay muchos otros igualmente atractivos o plausibles. Necesito un movimiento de corazón, una renovación de la vida, y no una nueva manera de pensar. No hay maneras de pensar nuevas, pero los sentimientos siempre pueden ser frescos. Cuando amo a alguien, medito sobre él espontánea y poderosamente, con un calor y un vigor que mi mente no puede dominar. Las palabras son buenas para dar forma a los sentimientos; las palabras sin sentimiento son como vestidos sin ningún cuerpo dentro —frías y lacias. Esta madre mía —me drenó de todos mis sentimientos —mis fuentes se han secado. ¿Puedo encontrar aquí la riqueza y abundancia de emociones, que necesito en medida tan amplia como un niño? Mah: ¿Dónde está su niñez ahora? ¿Y cuál es su futuro? Int: ¿He nacido, he crecido, y moriré. Mah: Usted está pensando en su cuerpo, por supuesto. Y en su mente. Yo no estoy hablando de su fisiología y psicología. Son una parte de la naturaleza y están gobernados por las leyes de la naturaleza. Estoy hablando de su búsqueda de amor. ¿Tuvo un comienzo? ¿Tendrá un fin? Int: Realmente no puedo decirlo. Está aquí —desde el momento más antiguo al último momento de mi vida. Este anhelo de amor —¡cuán constante y cuán desesperado! Mah: En su búsqueda de amor ¿qué está usted buscando exactamente? Int: Simplemente esto: amar y ser amado. Mah: ¿Quiere usted decir una mujer? Int: No necesariamente. Un amigo, un maestro, un guía —mientras el sentimiento sea brillante y claro. Por supuesto, una mujer es la respuesta usual. Pero no necesita ser la única. Mah: De los dos ¿qué preferiría usted, amar o ser amado? Int: ¡Querría más bien tener ambos! Pero puedo ver que amar es más grande, más noble, más profundo. Ser amado es dulce, pero no le hace crecer a uno. Mah: Puede usted amar por usted mismo, o debe hacérsele a usted amar? Int: Uno debe encontrar a alguien amable, por supuesto. Mi madre no solo no amaba, tampoco era amable. Mah: ¿Qué hace a una persona amable? ¿No es precisamente el ser amada? Primera usted ama y después usted busca las razones. Int: Puede ser al revés. Usted ama lo que le hace a usted feliz. Mah: ¿Pero qué le hace a usted feliz? Int: No hay ninguna regla al respecto. Todo el asunto es altamente individual e impredecible. Mah: Justo. Lo ponga usted como lo ponga, a menos de que usted ame no hay ninguna felicidad. ¿Pero el amor le hace a usted siempre feliz? ¿No es la asociación del amor con la felicidad una etapa más bien temprana, infantil? ¿Cuándo el amado sufre, no sufre usted también? ¿Y deja usted de amar debido a que usted sufre? ¿Deben el amor y la felicidad venir y partir juntos? ¿Es el amor meramente la expectativa del placer? Int: Por supuesto que no. Puede haber mucho sufrimiento en el amor. Mah: ¿Entonces qué es el amor? ¿No es un estado de ser más bien que un estado de mente? ¿Debe usted saber que usted ama para amar? ¿No amaba usted a su madre sin saberlo? Su anhelo del amor de ella, de una oportunidad de amarla, ¿no es el movimiento del amor? ¿No es el amor una parte de usted, tanto como la consciencia de ser? Usted buscaba el amor de su madre, debido a que usted la amaba. Int: ¡Pero ella no me dejaba! Mah: Ella no pudo impedírselo. Int: ¿Entonces por qué he sido desdichado toda mi vida? Mah: Debido a que usted no profundizó en las raíces mismas de su ser. Es su completa ignorancia de usted mismo, la que encubrió su amor y su felicidad y le hizo a usted buscar lo que usted nunca había perdido. El amor es voluntad, la voluntad de compartir su felicidad con todo. Ser feliz —hacer feliz —éste es el ritmo del amor. 53Los Deseos Satisfechos, Engendran más DeseosInterlocutor: Debo confesar que hoy vengo con un humor rebelde. He tenido una mala pasada en la oficina de las líneas aéreas. Cuando me enfrento a tales situaciones todo me parece dudoso, todo me parece inútil. Maharaj: Éste es un estado de ánimo muy útil. Dudar todo, rechazar todo, no querer aprender a través de otro. Es el fruto de su larga sadhana. Después de todo uno no estudia para siempre. Int: Es suficiente. Ello no me ha llevado a ninguna parte. Mah: No diga «a ninguna parte». Le ha llevado a usted a donde usted ésta —ahora. Int: Es de nuevo el niño y sus rabietas. No me he movido ni una pulgada de donde estaba. Mah: Usted comenzó como un niño y usted acabará como un niño. Haya adquirido usted lo que haya adquirido mientras tanto, usted debe perderlo y acabar en el comienzo. Int: Pero el niño patalea. Cuando es infeliz o se le niega algo patalea. Mah: Déjelo patalear. Sólo observe el pataleo. Y si usted tiene demasiado miedo de la sociedad para patalear convincentemente, observe al miedo también. Sé que es un asunto penoso. Pero no hay ningún remedio —excepto uno— la búsqueda de remedios debe cesar. Si usted está enfadado o sufre, sepárese del enfado y del sufrimiento y obsérvelos. La externalización es el primer paso hacia la liberación. Manténgase apartado y observe. Los aconteceres físicos continuarán ocurriendo, pero por sí solos no tienen ninguna importancia. Es la mente sola lo que importa. Ocurra lo que ocurra, usted no puede patalear y dar gritos en unas oficinas aéreas o en un Banco. La sociedad no lo permite. Si a usted no le gustan sus normas, o no está preparado para soportarlas, no vaya en avión o no lleve dinero. Vaya a pie, y si usted no puede caminar, no viaje. Si usted trata con la sociedad debe aceptar sus normas. Pues las normas de la sociedad son las normas de usted. Las necesidades y demandas de usted las han creado. Los deseos de usted son tan complejos y contradictorios, que no hay que sorprenderse de que la sociedad que usted crea sea también compleja y contradictoria. Int: Veo y admito que el caos exterior es meramente un reflejo de mi propia desarmonía interior. ¿Pero cuál es el remedio? Mah: No busque remedios. Int: A veces uno está en un «estado de gracia» y la vida es feliz y armoniosa. ¡Pero un tal estado no dura! El humor cambia y todo se echa a perder. Mah: Con solo que usted pudiera mantenerse sereno, limpio de recuerdos y de expectativas, usted sería capaz de discernir el bello patrón de los aconteceres. Es su obtusa agitación la que causa el caos. Int: Durante las tres horas completas que pasé en la oficina de las líneas aéreas estuve practicando la paciencia y el aguante. Ello no aceleró los trámites. Mah: ¡Al menos no los retrasó, como su pataleo y griterío ciertamente lo habrían hecho! ¡Usted quiere resultados inmediatos! Aquí no administramos magia. Todo el mundo comete el mismo error: rechazan los medios, pero quieren los fines. Usted quiere paz y armonía en el mundo, pero se niega a tenerlas en usted mismo. Siga mi consejo implícitamente y no será decepcionado. Yo no puedo resolver su problema solo con palabras. Usted tiene que actuar y perseverar en lo que le digo. No es el consejo justo lo que libera, sino la acción basada en él. Lo mismo que un médico, después de poner una inyección al paciente, le dice: «Ahora, manténgase tranquilo. No haga nada más, solo manténgase tranquilo», así yo le digo a usted: usted ya ha recibido su «inyección», ahora manténgase tranquilo, solo manténgase tranquilo. Usted no tiene nada más que hacer. Mi Gurú hizo lo mismo. Me decía algo y entonces me aconsejaba: «Ahora manténte tranquilo. No continúes rumiando todo el tiempo. Basta. Sé silencioso». Int: Puedo mantenerme tranquilo durante una hora por la mañana. Pero el día es largo y ocurren muchas cosas que me sacan de mi equilibrio. Es fácil decir «esté usted en silencio», pero estar en silencio cuando todo está vociferando en mí y alrededor mío —se lo ruego, dígame cómo se hace. Mah: Todo lo que necesita hacerse puede hacerse en paz y en silencio. No hay ninguna necesidad de alterarse. Int: Todo es una teoría que no concuerda con los hechos. Voy a regresar a Europa sin nada que hacer allí. Mi vida está completamente vacía. Mah: Con solo que usted intente mantenerse tranquilo, todo vendrá —el trabajo, la fuerza para el trabajo, el motivo justo. ¿Debe usted saber todo de antemano? No esté ansioso sobre su futuro —esté tranquilo ahora y todo se pondrá en su sitio. Lo inesperado no tiene más remedio que ocurrir mientras que lo que se anticipa puede no venir nunca. No me diga que usted no puede controlar su naturaleza. Usted no necesita controlarla. Arrójela por la borda. No tenga ninguna naturaleza a la que combatir, o a la que someter. Ninguna experiencia le hará daño, provisto que usted no la transforme en un hábito. De la totalidad del universo usted es la causa sutil. Todo es debido a que usted es. Entienda este punto firme y profundamente y more en él repetidamente. Darse cuenta de esto como absolutamente verdadero, es liberación. Int: ¡Si yo soy la semilla de mi universo, entonces yo soy una semilla podrida! Por el fruto se conoce la semilla. Mah: ¿Qué hay de malo en su mundo para que usted reniegue de él? Int: Está lleno de sufrimiento. Mah: La naturaleza no es ni agradable ni penosa. Es toda inteligencia y belleza. El sufrimiento y el placer están en la mente. Cambie su escala de valores y todo cambiará. El placer y el dolor son una mera perturbación de los sentidos; trátelos por igual y solo habrá dicha. Y el mundo es, lo que usted hace de él; por todos los medios, hágalo feliz. Solo el contento puede hacerle a usted feliz —los deseos satisfechos engendran más deseos. Este mantenerse al margen de todos los deseos y el contento con lo que viene por sí mismo es un estado muy fructífero —una precondición del estado de plenitud. No desconfíe de su aparente esterilidad y vacuidad. Créame, es la satisfacción de los deseos la que engendra la miseria. La liberación de los deseos es la dicha. Int: Hay cosas que necesitamos. Mah: Lo que usted necesita vendrá a usted, si usted no pide lo que no necesita. Sin embargo solo muy pocas gentes alcanzan este estado de completo desapasionamiento y desapego. Es un estado muy alto, el umbral mismo de la liberación. Int: He sido estéril durante los dos últimos años, he estado desolado y vacío y a menudo he rezado para que viniera la muerte. Mah: Bien, con su venida aquí los acontecimientos han empezado a funcionar. Deje que las cosas acontezcan como acontecen —finalmente, se arreglarán por sí solas felizmente. Usted no necesita esforzarse hacia el futuro —el futuro vendrá a usted por sí solo. Durante algún tiempo más, usted seguirá como un sonámbulo, como usted está ahora, desprovisto de significado y de seguridad; pero este periodo acabará y usted encontrará su trabajo a la vez fecundo y fácil. Hay siempre momentos en los que uno se siente vacío y extraño. Tales momentos son muy deseables pues significan que el alma ha arrojado sus amarras y que navega hacia lugares distantes. Esto es desapego: cuando lo viejo ha partido y lo nuevo todavía no ha llegado. Si usted tiene miedo, el estado puede ser aflictivo; pero no hay nada que temer. Recuerde las instrucciones: se encuentre con lo que se encuentre —vaya más allá. Int: Los Buddhas mandan: recordar lo que se necesita recordar. Pero yo encuentro tan difícil recordar la cosa justa en el momento justo. ¡En mi caso el olvido parece ser la regla! Mah: No es fácil recordar cuando cada situación suscita una tormenta de deseos y de temores. El anhelo nacido del recuerdo es también el destructor del recuerdo. Int: ¿Cómo puedo combatir al deseo? No hay nada más fuerte. Mah: Las aguas de la vida caen impetuosas sobre las rocas de los objetos —deseables o detestables. Suprima las rocas por la indagación y el desapego y las mismas aguas correrán profunda, silenciosa y mansamente, con mayor volumen y con mayor fuerza. No teorice al respecto, déle tiempo al pensamiento y a la consideración; si usted desea ser libre, no pase por alto el paso inmediato hacia la liberación. Es como escalar una montaña: no puede suprimirse ningún paso. Un paso de menos —y no se alcanzará la cima. 54El Cuerpo y la Mente, son Síntomas de IgnoranciaInterlocutor: Estuvimos discutiendo un día sobre la persona —el presenciador —lo absoluto (vyakti-vyakta-avyakta). Hasta donde recuerdo, usted dijo que solo lo absoluto es real y que el presenciador es lo absoluto mismo en un punto dado del espacio y del tiempo. La persona es el organismo, grosero y sutil, iluminado por la presencia del presenciador. Me parece que no logro entender el asunto claramente; ¿podríamos tratarlo de nuevo? Usted también usa los términos mahadakash, chidakash y paramakash. ¿Cómo se relacionan con la persona, el presenciador y lo absoluto? Maharaj:Mahadakash es la naturaleza, el océano de las existencias, el espacio físico con todo lo que se puede contactar a través de los sentidos. Chidakash es la expansión de la presenciación, el espacio mental del tiempo, de la percepción y de la cognición. Paramakash es la realidad atemporal y aespacial, sin mente, indiferenciada, la potencialidad infinita, la fuente y el origen, la substancia y la esencia, a la vez la materia y la consciencia —y no obstante más allá de ambas. No puede percibirse, pero puede experimentarse como presenciando siempre al presenciador, percibiendo siempre al perceptor, el origen y el fin de toda manifestación, la raíz del tiempo y del espacio, la causa primera en toda cadena de causación. Int: ¿Cuál es la diferencia entre vyakta y avyakta? Mah: No hay ninguna diferencia. Es como la luz y la luz del día. El universo está lleno de luz que usted no ve; pero la misma luz usted la ve como la luz del día. Y lo que la luz del día revela es el vyakti. La persona es siempre el objeto, el presenciador es el sujeto y la relación de mutua dependencia es el reflejo de su absoluta identidad. Usted imagina que son estados distintos y separados. No lo son. Son la misma consciencia en reposo y en movimiento, cada estado consciente del otro. En chit el hombre conoce a Dios y Dios conoce al hombre. En chit el hombre da forma al mundo y el mundo da forma al hombre. Chit es el vínculo, el puente entre los extremos, el factor de equilibrio y de unión en toda experiencia. La totalidad de lo percibido es lo que usted puede llamar materia. La totalidad de todos los perceptores es lo que usted llama la mente universal. La identidad de los dos, que se manifiesta a sí misma como perceptibilidad y percepción, armonía e inteligencia, belleza y amor, se reafirma a sí misma eternamente. Int: Los tres gunas, sattva—rajas—tamas, ¿están solo en la materia o están también en la mente? Mah: En ambas por supuesto, debido a que las dos no están separadas. Es solo lo Absoluto lo que es más allá de los gunas. De hecho, éstos no son más que puntos de vista, maneras de observar. Existen solo en la mente. Más allá de la mente todas las distinciones cesan. Int: ¿Es el universo un producto de los sentidos? Mah: Lo mismo que usted recrea su mundo al despertarse, así se devana el universo. La mente con sus cinco órganos de percepción, cinco órganos de acción, y cinco vehículos de consciencia aparece como memoria, pensamiento, razón y sí mismidad. Int: Las ciencias ha hecho muchos progresos. Nosotros conocemos el cuerpo y la mente mucho mejor que nuestros antepasados. Su manera tradicional de describir y de analizar la mente y la materia, ya no es válida. Mah: ¿Pero dónde están sus científicos con sus ciencias? ¿No son nuevamente imágenes en su propia mente? Int: ¡Aquí se encuentra la diferencia básica! Para mí ellos no son mis propias proyecciones. Eran antes de que yo naciera y estarán aquí cuando yo haya muerto. Mah: Por supuesto. Una vez que usted acepta el tiempo y el espacio como reales, usted se considerará a usted mismo minúsculo y de corta vida. ¿Pero son reales? ¿Dependen ellos de usted, o usted de ellos? Como cuerpo, usted está en el espacio. Como mente, usted está en el tiempo. ¿Pero es usted un mero cuerpo con una mente en él? ¿Ha investigado usted alguna vez? Int: Yo no tenía ni el motivo ni el método. Mah: Yo le estoy sugiriendo a usted ambos. Pero el trabajo efectivo de discriminación y de desapego (viveka-vairagya) es suyo. Int: El único motivo que puedo percibir es mi propia felicidad acausal y atemporal. ¿Y cuál es el método? Mah: La felicidad es incidental. El motivo verdadero y efectivo es el amor. Usted ve a la gente sufrir y usted busca la mejor manera de ayudarlos. La respuesta es evidente —primero póngase usted mismo más allá de la necesidad de ayuda. Cerciórese de que su actitud es de buena voluntad pura, libre de expectación de cualquier tipo. Aquellos que buscan mera felicidad pueden acabar en una sublime indiferencia, mientras que el amor no descansará jamás. En cuanto al método, solo hay uno —usted debe llegar a conocerse a usted mismo —tanto lo que usted parece ser como lo que usted es. La claridad y la caridad van juntas —cada una necesita y fortalece a la otra. Int: La compasión implica la existencia de un mundo objetivo, lleno de sufrimiento evitable. Mah: El mundo no es objetivo y su sufrimiento no es evitable. La compasión no es sino otra palabra para la negativa a sufrir por razones imaginarias. Int: Si las razones son imaginarias, ¿por qué el sufrimiento debe ser inevitable? Mah: Es siempre lo falso lo que le hace sufrir a usted, los falsos deseos y temores, los falsos valores e ideas, las falsas relaciones entre la gente. Abandone lo falso y usted está libre del sufrimiento; la verdad hace feliz —la verdad libera. Int: La verdad es que yo soy una mente aprisionada en un cuerpo y ésta es una verdad muy infeliz. Mah: Usted no es el cuerpo ni está en el cuerpo —no hay ninguna cosa tal como el cuerpo. Usted se confunde gravemente a usted mismo; para comprender correctamente —investigue. Int: Pero yo nací como un cuerpo, estoy en un cuerpo y moriré con el cuerpo, como un cuerpo. Mah: Ésta es su equivocación. Indague, investigue, póngase en duda a usted mismo y a los demás. Para encontrar la verdad, usted no debe agarrarse a sus convicciones; si usted está seguro de lo inmediato, usted nunca alcanzará lo último. Su idea de que usted ha nacido y de que morirá es absurda: tanto la lógica como la experiencia la contradicen. Int: De acuerdo, no insistiré en que yo soy el cuerpo. Usted gana aquí. Pero aquí y ahora, según le estoy hablando a usted, yo estoy en mi cuerpo —evidentemente. El cuerpo puede no ser mí mismo, pero es mío. Mah: El universo entero contribuye incesantemente a su existencia. Por lo tanto, el universo entero es su cuerpo. En este sentido —estoy de acuerdo. Int: Mi cuerpo me influencia profundamente. En más de una manera mi cuerpo es mi destino. Mi carácter, mis humores, la naturaleza de mis reacciones, mis deseos y temores —innatos o adquiridos— todos ellos se basan en el cuerpo. Un poco de alcohol, una droga u otra y todo cambia. Mientras persiste el efecto de la droga me convierto en otro hombre. Mah: Todo esto acontece debido a que usted piensa que usted es el cuerpo. Realice su sí mismo real y ni siquiera las drogas tendrán ningún poder sobre usted. Int: ¿Usted fuma? Mah: Mi cuerpo ha conservado unos cuantos hábitos que pueden continuar también hasta que muera. No hay ningún daño en ellos. Int: ¿Usted come carne? Mah: Nací entre las gentes que comen carne y mis hijos comen carne. Como muy poca —y no tengo reparos. Int: Comer carne implica matar. Mah: Evidentemente. Yo no tengo ninguna pretensión a la congruencia. Usted piensa que la congruencia absoluta es posible; pruébelo con el ejemplo. No predique lo que usted no practica. Volviendo a la idea de haber nacido. Usted está atrapado en lo que sus padres le dijeron: todo sobre la concepción, la preñez y el nacimiento, el bebe, el niño, el muchacho, el adolescente, y demás. Ahora, despójese de la idea de que usted es el cuerpo con la idea contraria de que usted no es el cuerpo. Es también una idea, no hay duda; trátela como algo que hay que abandonar cuando haya hecho su labor. La idea de que yo no soy el cuerpo da realidad al cuerpo, cuando de hecho no hay ninguna cosa tal como el cuerpo; es solo un estado de mente. Usted puede tener tantos cuerpos y tan diversos como usted quiera; solo recuerde firmemente lo que usted quiere y rechace los incompatibles. Int: Yo soy como una caja dentro de otra caja dentro de otra caja, donde la caja exterior actúa como el cuerpo y la que le sigue —como el alma que lo habita. Abstraiga la caja exterior y la siguiente deviene el cuerpo y la siguiente a ella el alma. ¿Es una serie infinita, una apertura de cajas sin fin —o hay una última, el alma última? Mah: Si usted tiene un cuerpo, usted debe tener un alma; aquí su símil de un juego de cajas es válido. Pero aquí y ahora, a través de todos sus cuerpos y almas, brilla la presenciación, la pura luz de chit. Aférrese a ella inconmoviblemente. Sin presenciación el cuerpo no duraría ni un segundo. Hay en el cuerpo una corriente de energía, de afección y de inteligencia, que guía, mantiene y da energía al cuerpo. Descubra esta corriente y permanezca con ella. Por supuesto, todo esto son maneras de hablar. Las palabras son tanto una barrera como un puente. Encuentre la chispa de la vida que teje los tejidos de su cuerpo y sea con ella. Es la única realidad que tiene el cuerpo. Int: ¿Qué le acontece a esa chispa de vida después de la muerte? Mah: Ella es más allá del tiempo. El nacimiento y la muerte solo son puntos en el tiempo. La vida teje eternamente sus múltiples tramas. El tejer está en el tiempo, pero la vida misma es atemporal. Cualquiera que sea el nombre y la forma que usted dé a sus expresiones, ella es como el océano —siempre sin cambio, siempre cambiante. Int: Todo lo que usted dice suena bellamente convincente, sin embargo mi sensación de ser solo una persona en un mundo extraño y ajeno, a menudo inamistoso y peligroso, no cesa. Siendo una persona, limitado en el espacio y el tiempo, ¿cómo puedo realizarme a mí mismo como lo opuesto, como una presenciación despersonalizada y universalizada, de nada en particular? Mah: Usted afirma ser lo que usted no es, y niega ser lo que usted es. Usted omite el elemento de puro conocimiento, de presenciación libre de todas las distorsiones personales. A menos de que usted admita la realidad de chit, usted nunca se conocerá a usted mismo. Int: ¿Qué voy a hacer? Yo no me veo a mí mismo como usted me ve. Quizás usted está en lo cierto y yo estoy equivocado, ¿pero cómo puedo dejar de ser lo que siento que yo soy? Mah: Un príncipe que se cree que es un mendigo, únicamente puede convencerse concluyentemente de una sola manera: debe comportarse como un príncipe y ver lo que ocurre. Compórtese como si lo que yo digo fuera verdadero —y juzgue por lo que ocurra. Todo lo que pido es la poca fe que se necesita para dar el primer paso. Con la experiencia vendrá la confianza, y usted ya no me necesitará para proseguir. Yo sé lo que usted es y se lo estoy diciendo. Confíe en mí por un tiempo. Int: Para estar aquí y ahora, necesito mi cuerpo y sus sentidos. Para comprender, necesito una mente. Mah: El cuerpo y la mente son solo síntomas de ignorancia, de incomprensión. Compórtese como si usted fuera presenciación pura, sin cuerpo y sin mente, aespacial y atemporal, más allá del «donde», del «cuando» y del «cómo». More en ella, piense en ella, aprenda a aceptar su realidad. No se oponga a ella y no la niegue todo el tiempo. Mantenga una mente abierta al menos. El Yoga es someter lo exterior a lo interior. Haga que su mente y su cuerpo expresen lo real que es todo y más allá de todo. Usted lo logrará haciendo, no discutiendo. Int: Permítame amablemente volver de nuevo a mi primera pregunta. ¿Cómo se origina el error de ser una persona? Mah: Lo absoluto precede al tiempo. La presenciación viene primero. Un paquete de recuerdos y de hábitos mentales atrae la atención, la presenciación se focaliza y repentinamente aparece una persona. Retire la luz de la presenciación, vaya a dormir o desvanézcase —y la persona desaparece. La persona (vyakti) fluctúa, la presenciación (vyakta) contiene todo el espacio y el tiempo, lo absoluto (avyakta) —Es. 55Abandone Todo y Usted Gana TodoInterlocutor: ¿Cuál es su estado en el momento presente? Maharaj: Un estado de no-experiencia. En él toda experiencia está incluida. Int: ¿Puede usted entrar en la mente y el corazón de otro hombre y compartir su experiencia? Mah: No, tales cosas requieren un entrenamiento especial. Yo soy como un mayorista del trigo. Sé muy poco sobre panes y pasteles. Puedo no conocer siquiera el sabor de unas gachas de trigo. Pero sobre el grano de trigo lo sé todo y lo sé bien. Yo conozco la fuente de toda experiencia. Pero las innumerables formas particulares que puede tomar la experiencia no las conozco, ni tengo necesidad de conocerlas. Momento a momento, lo poco que necesito saber para vivir mi vida, de algún modo acontece que lo sé. Int: ¿Su existencia particular y mi existencia particular, existen ambas en la mente de Brahma? Mah: Lo universal no es consciente de lo particular. La existencia como una persona es un asunto personal. Una persona existe en el tiempo y el espacio, tiene nombre y forma, comienzo y fin; lo universal incluye a todas las personas y lo absoluto es en la raíz de todo y más allá de todo. Int: A mí no me interesa la totalidad. Mi consciencia personal y su consciencia personal —¿cuál es el lazo entre las dos? Mah: ¿Cuál puede ser el lazo entre dos que sueñan? Int: Pueden soñarse el uno al otro. Mah: Eso es lo que las gentes están haciendo. Cada uno imagina a «otros» y busca un lazo con ellos. El buscador es el lazo, no hay ningún otro. Int: Ciertamente debe de haber algo en común entre los muchos puntos de consciencia que somos. Mah: ¿Dónde están los muchos puntos? En su mente. Usted insiste en que su mundo es independiente de su mente. ¿Cómo puede serlo? Su deseo de conocer las mentes de otras gentes se debe a su no conocimiento de su propia mente. Primero conozca usted su propia mente y encontrará que la cuestión de otras mentes ya no se plantea en absoluto, pues no hay otras gentes. Usted es el factor común, el único lazo entre las mentes. Ser es consciencia; «yo soy» se aplica a todos. Int: La Realidad Suprema (Parabrahman) puede estar presente en todos nosotros. ¿Pero de qué utilidad es para nosotros? Mah: Usted es como un hombre que dice: «Necesito un sitio donde guardar mis cosas, ¿pero de qué utilidad es el espacio para mí?» o «Necesito leche, té, café o soda, pero para el agua no tengo ninguna aplicación». ¿No ve usted que la Realidad Suprema es lo que hace posible todo? Pero si usted pregunta de qué utilidad es para usted, debo responder: «de ninguna». En los asuntos de la vida cotidiana el conocedor de lo real no tiene ninguna ventaja; puede estar más bien en desventaja: al estar libre de deseo y temor, no se protege a sí mismo. La idea misma de provecho le es ajena; aborrece amontonar; su vida es un constante despojarse, compartir, dar. Int: Si no hay ninguna ventaja en ganar lo Supremo, ¿por qué molestarse entonces? Mah: Hay molestia solo cuando usted se aferra a algo. Cuando usted no se aferra a nada, no surge ninguna molestia. El abandono de lo más pequeño es la obtención de lo más grande. Abandone todo y usted gana todo. Entonces la vida deviene lo que estaba en ella ser: pura radiación de una fuente inagotable. En esa luz el mundo aparece tenue como un sueño. Int: Si mi mundo es meramente un sueño y usted es una parte de él, ¿qué puede usted hacer por mí? Si el sueño no es real, si no tiene ningún ser, ¿cómo puede afectarle la realidad? Mah: Mientras dura, el sueño tiene un ser temporal. Es su deseo de aferrarse a él lo que crea el problema. Deje que se vaya. Deje de imaginar que el sueño es suyo. Int: Usted parece dar por supuesto que puede haber un sueño sin un soñador y que yo me identifico a mí mismo con el sueño de mi propia dulce voluntad. Pero soy el soñador y también el sueño. ¿Quién va a dejar de soñar? Mah: Deje que el sueño se devane por sí solo hasta su fin. Usted no puede remediarlo. Pero usted puede ver el sueño como un sueño, negarle el sello de la realidad. Int: Estoy aquí, sentado ante usted. Yo estoy soñando y usted está observándome hablar en mi sueño. ¿Cuál es el lazo entre nosotros? Mah: Mi intención de despertarle a usted es el lazo. Mi corazón quiere que usted despierte. Le veo a usted sufrir en su sueño y sé que usted debe despertar para que acaben sus aflicciones. Cuando usted ve su sueño como sueño, entonces despierta. Pero yo no estoy interesado en su sueño mismo. Es suficiente para mí saber que usted debe despertar. Usted no necesita que su sueño tenga una conclusión definida, o hacerlo noble o feliz o bello; todo lo que necesita es darse cuenta de que usted está soñando. Deje de imaginar, deje de creer. Vea las contradicciones, las incongruencias, la falsedad y el sufrimiento del estado humano, la necesidad de ir más allá. Dentro de la inmensidad del espacio flota un minúsculo átomo de consciencia y en él está contenido el universo entero. Int: Hay afecciones en el sueño que parecen reales y duraderas. ¿Desaparecen al despertar? Mah: En el sueño usted ama a unos y no a otros. Al despertar usted encuentra que usted es el amor mismo, que lo abarca todo. El amor personal, por intenso y genuino que sea, invariablemente ata; el amor en libertad es amor de todos. Int: Las gentes vienen y van. Uno ama a quien encuentra, no se puede amar a todos. Mah: Cuando usted es el amor mismo, usted es más allá del tiempo y de los números. Al amar a uno usted ama a todos, al amar a todos, usted ama a cada uno. Uno y todos no son excluyentes. Int: Usted dice que está en un estado atemporal. ¿Significa eso que el pasado y el futuro están abiertos a usted? ¿Se ha encontrado usted con Vashishta Muni, el Gurú de Rama? Mah: La pregunta está en el tiempo y se refiere al tiempo. De nuevo usted me está preguntando sobre los contenidos de un sueño. La atemporalidad es más allá de la ilusión del tiempo, no es una extensión en el tiempo. El que se llamaba a sí mismo Vashishta conoció a Vashishta. Yo soy más allá de todos los nombres y formas. Vashishta es un sueño en el sueño de usted. ¿Cómo puedo conocerle? Usted está demasiado interesado en el pasado y el futuro. Todo se debe a su anhelo de continuar, de protegerse a usted mismo contra la extinción. Y como usted quiere continuar, usted quiere que otros le acompañen, de aquí su interés en la supervivencia de ellos. Pero lo que usted llama supervivencia no es más que la supervivencia de un sueño. La muerte es preferible. Hay una posibilidad de despertar. Int: Usted es consciente de la eternidad, por lo tanto usted no está interesado en la supervivencia. Mah: Es al revés. La liberación de todo deseo de durar es eternidad. Todo apego implica temor, debido a que todas las cosas son transitorias. Y el temor le hace a uno esclavo. Esta liberación del apego no viene con la práctica; es natural, cuando uno conoce el verdadero ser de uno. El amor no ata; atar no es amar. Int: ¿Así pues, no hay ninguna manera de ganar el desapego? Mah: No hay nada que ganar. Abandone todas las imaginaciones y conózcase a usted mismo como usted es. El conocimiento de sí mismo es desapego. Todo anhelo se debe a una sensación de insuficiencia. Cuando usted sabe que a usted no le falta nada, que todo lo que hay, es usted y de usted, el deseo cesa. Int: ¿Para conocerme a mí mismo debo practicar la presenciación? Mah: No hay nada que practicar. Para conocerse a usted mismo, sea usted mismo. Para ser usted mismo, deje de imaginarse que usted es esto o aquello. Solo sea. Deje que su verdadera naturaleza emerja. No perturbe su mente con la búsqueda. Int: Llevará mucho tiempo si solo me dedico a esperar la realización de sí mismo. Mah: ¿Qué tiene usted que esperar cuando ya está aquí y ahora? Usted solo tiene que mirar y ver. Mire a su sí mismo, a su propio ser. Usted sabe que usted es y a usted le gusta. Abandone toda imaginación, eso es todo. No confíe en el tiempo. El tiempo es la muerte. Quien espera —muere. La vida es solo ahora. No me hable sobre el pasado y el futuro —solo existen en su mente. Int: Usted también morirá. Mah: Yo ya estoy muerto. La muerte física no constituirá ninguna diferencia en mi caso. Yo soy ser atemporal. Estoy libre del deseo y del temor, debido a que no recuerdo el pasado, ni imagino el futuro. Donde no hay ningún nombre ni ninguna forma, ¿cómo puede haber deseo y temor? Con la no deseación viene la atemporalidad. Yo estoy a salvo, debido a que lo que no es, no puede tocar a lo que es. Usted se siente inseguro, debido a que usted imagina el peligro. Por supuesto, su cuerpo como tal es complejo y vulnerable y necesita protección. Pero usted no. Una vez que usted se de cuenta de su propio ser inexpugnable, usted estará en paz. Int: ¿Cómo puedo encontrar paz mientras el mundo sufre? Mah: El mundo sufre por razones muy válidas. Si usted quiere ayudar al mundo, usted debe estar más allá de la necesidad de ayuda. Entonces todo su hacer así como su no hacer ayudarán al mundo con mucha efectividad. Int: ¿Cómo puede ser útil la no acción donde se necesita la acción? Mah: Donde se necesita la acción, la acción acontece. El hombre no es el actor. Lo suyo es ser consciente de lo que ocurre. Su presencia misma es acción. Una ventana es ausencia de pared y da aire y luz debido a que está vacía. Ser vacío de todo contenido mental, de toda imaginación y esfuerzo, y la ausencia misma de obstáculos hará que la realidad irrumpa impetuosa. Si usted quiere realmente ayudar a una persona, manténgase ausente. Si usted se siente emocionalmente inclinado a ayudar, usted no logrará ayudar. Usted puede estar muy ocupado y muy complacido con su naturaleza caritativa, pero no se hará mucho. Un hombre es realmente ayudado cuando ya no necesita más ayuda. Todo lo demás es solo futilidad. Int: No hay tiempo suficiente para sentarse y esperar que la ayuda acontezca. Uno debe hacer algo. Mah: ¡No faltaba más —hágalo! Pero lo que usted puede hacer es limitado; solo el sí mismo es ilimitado. Dé ilimitadamente —de usted mismo. Todo lo demás usted puede darlo solo en pequeñas dosis. Solo usted es inconmensurable. Ayudar es su naturaleza misma. Incluso cuando usted come y bebe usted ayuda a su cuerpo. Para usted mismo, usted no necesita nada. Usted es puro don, sin comienzo, sin fin, inagotable. Cuando usted vea dolor y sufrimiento, sea con ellos. No se precipite a la actividad. Ni la enseñanza ni la acción pueden ayudar realmente. Sea uno con el sufrimiento y ponga al descubierto sus raíces —ayudar a comprender es la ayuda real. Int: Mi muerte se acerca. Mah: Su cuerpo es de tiempo corto, no usted. El tiempo y el espacio están solo en la mente. Usted no está limitado. Solo compréndase a usted mismo —eso mismo es la eternidad. 56Al Surgir la Consciencia, Surge el MundoInterlocutor: Cuando un hombre ordinario muere, ¿qué le acontece? Maharaj: Según su creencia, así acontece. Como la vida antes de la muerte es solo imaginación, así es la vida de después. El sueño continúa. Int: ¿Y qué hay sobre el jnani? Mah: El jnani no muere debido a que nunca ha nacido. Int: Pero a los demás sí se lo parece. Mah: Pero no a sí mismo. En sí mismo es libre de las cosas —físicas y mentales. Int: No obstante usted debe conocer el estado del hombre que ha muerto. Al menos por las propias vidas pasadas de usted. Mah: Hasta que encontré a mi Gurú, yo sabía muchas cosas. Ahora no sé nada, pues todo conocimiento está solo en el sueño y no es válido. Yo me conozco a mí mismo y no encuentro ninguna vida ni muerte en mí, solo puro ser —no ser esto o eso, sino solo ser. Pero en el momento en que la mente, sacando su provisión de recuerdos, comienza a imaginar, llena el espacio de objetos y el tiempo de aconteceres. Como yo no conozco ni siquiera este nacimiento, ¿cómo puedo conocer nacimientos pasados? Es la mente la que, ella misma en movimiento, ve todo en movimiento, y habiendo creado el tiempo, se inquieta por el pasado y el futuro. Todo el universo está contenido en la consciencia (maha tattva), la cual surge donde hay orden y armonía perfectos (maha sattva). Como las olas están en el océano, así están todas las cosas físicas y mentales en la presenciación. De aquí que lo más importante es la presenciación misma, no su contenido. Profundice y ensanche su presenciación de usted mismo y fluirán todas las bendiciones. Usted no necesita buscar nada, todo vendrá a usted de la manera más natural y sin esfuerzo. Los cinco sentidos y las cuatro funciones de la mente —memoria, pensamiento, entendimiento y sí mismidad; los cinco elementos —tierra, agua, fuego, aire y éter; los dos aspectos de la creación —materia y espíritu, todos están contenidos en la presenciación. Int: Sin embargo, usted debe creer en haber vivido antes. Mah: Las escrituras dicen eso, pero yo no sé nada sobre ello. Yo me conozco a mí mismo como yo soy; como yo aparezco o apareceré no está dentro de mi experiencia. No es que yo no recuerde. Es que no hay nada que recordar. La reencarnación implica un sí mismo que se reencarna. No hay ninguna cosa tal. El paquete de recuerdos y de esperanzas, llamado el «yo», se imagina a sí mismo existiendo perennemente y crea el tiempo para dar acomodo a su falsa eternidad: Para ser, yo no necesito ningún pasado ni ningún futuro. Toda experiencia nace de la imaginación; yo no imagino, de modo que a mí mismo ningún nacimiento ni muerte acontecen. Solo aquellos que se piensan a sí mismos nacidos pueden pensarse a sí mismos renacidos. Usted me está acusando de haber nacido —¡yo no me reconozco culpable! Todo existe en la presenciación y la presenciación ni muere ni renace. Es la realidad inmutable misma. Todo el universo de la experiencia nace con el cuerpo y muere con el cuerpo; tiene su comienzo y su fin en la presenciación, pero la presenciación no conoce ningún comienzo, ni ningún fin. Si usted lo piensa cuidadosamente y lo medita durante largo tiempo, usted llegará a ver la luz de la presenciación en toda su claridad y el mundo desaparecerá de su visión. Es como mirar a un bastoncillo de incienso encendido; usted ve el bastoncillo y el humo primero; cuando usted nota el punto ígneo, usted se da cuenta de que tiene el poder de consumir montañas de bastoncillos y de llenar el universo de humo. Atemporalmente, el sí mismo se actualiza a sí mismo sin agotar sus posibilidades infinitas. En el símil del bastoncillo de incienso, el bastoncillo es el cuerpo y el humo es la mente. Mientras la mente está ocupada con sus contorsiones, no percibe su propia fuente. Entonces viene el Gurú y vuelve su atención hacia la chispa de dentro. Por su naturaleza misma la mente está vuelta hacia fuera; siempre tiende a buscar la fuente de las cosas entre las cosas mismas; el que se le diga a uno que busque la fuente dentro es, de alguna manera, el comienzo de una nueva vida. La presenciación ocupa el lugar de la consciencia; en la consciencia hay el «yo», que es consciente, mientras que la presenciación es indivisa; la presenciación es consciente de sí misma. El «yo soy» es un pensamiento, mientras la presenciación no es un pensamiento; no hay ningún «yo soy consciente» en la presenciación. La consciencia es un atributo, mientras la presenciación no lo es; uno puede ser presenciación de ser consciente, pero no consciente de ser presenciación. Dios es la totalidad de la consciencia, pero la presenciación es más allá de todo —del ser y del no ser. Int: Yo había comenzado con la pregunta sobre la condición de un hombre después de la muerte. Cuando su cuerpo es destruido, ¿qué le acontece a su consciencia? ¿Lleva con él sus sentidos de la visión, el oído, etc., o los deja tras de sí? Y, si pierde sus sentidos, ¿qué le ocurre a su consciencia? Mah: Los sentidos son meros modos de percepción. Cuando los modos más groseros desaparecen, emergen estados de consciencia más finos. Int: ¿No hay ninguna transición a la presenciación después de la muerte? Mah: No puede haber ninguna transición desde la consciencia a la presenciación, pues la presenciación no es una forma de consciencia. La consciencia solo puede devenir más sutil y más refinada y eso es lo que acontece después de la muerte. Cuando los diferentes vehículos del hombre mueren, los modos de consciencia inducidos por ellos también desaparecen. Int: ¿Hasta que solo queda la inconsciencia? Mah: ¡Mírese a usted mismo hablando de la inconsciencia como de algo que viene y va! ¿Quién queda ahí para ser consciente de la inconsciencia? Mientras la ventana está abierta, hay luz solar en la habitación. Con las ventanas cerradas, el sol sigue estando ahí, ¿pero acaso ve la obscuridad en la habitación? ¿Hay algo como la obscuridad para el sol? No hay ninguna cosa tal como la inconsciencia, pues la inconsciencia no es experimentable. Nosotros inferimos la inconsciencia cuando hay un lapso en la memoria o en la comunicación. Si yo dejo de reaccionar, usted dirá que estoy inconsciente. En realidad puedo ser agudísimamente consciente, solo que incapaz de comunicar o de recordar. Int: Estoy haciendo una pregunta simple: hay alrededor de cuatro mil millones de personas en el mundo y todos ellos están condenados a morir. ¿Cuál será su condición después de la muerte —no físicamente, sino psicológicamente? ¿Continuará su consciencia? ¿Y si lo hace, en cuál forma? No me diga que no estoy haciendo la pregunta correcta, o que usted no sabe la respuesta, o que en su mundo mi pregunta no tiene sentido; en el momento en que usted comienza a hablar sobre su mundo y mi mundo, como diferentes e incompatibles, usted construye un muro entre nosotros. O bien vivimos en un único mundo o su experiencia no es de ninguna utilidad para nosotros. Mah: Por supuesto, vivimos en un único mundo. Solo que yo lo veo como es, mientras usted no. Usted se ve a usted mismo en el mundo, mientras que yo veo al mundo en mí mismo. Para usted, usted nace y muere, mientras que para mí, el mundo aparece y desaparece. Nuestro mundo es real, pero su visión de él no lo es. No hay ningún muro entre nosotros, excepto el construido por usted. No hay nada malo en los sentidos, es su imaginación lo que le extravía a usted. Ella cubre al mundo como es, con lo que usted imagina que el mundo es —algo que existe independientemente de usted y que no obstante se ajusta estrechamente a los patrones heredados o adquiridos por usted. Hay una profunda contradicción en su actitud, que usted no ve y que es causa de aflicción. Usted se aferra a la idea de que usted ha nacido en un mundo de dolor y de aflicción; yo sé que el mundo es hijo del amor, y que tiene su comienzo, su crecimiento y su cumplimiento en el amor. Pero yo soy más allá del amor también. Int: Si usted ha creado el mundo de amor, ¿por qué está tan lleno de dolor? Mah: Tiene usted razón —desde el punto de vista del cuerpo. Pero usted no es el cuerpo. Usted es la inmensidad e infinitud de la consciencia. No asuma lo que no es verdadero y usted verá las cosas como yo las veo. Dolor y placer, bueno y malo, justo e injusto: éstos son términos relativos y no deben tomarse absolutamente. Son limitados y temporales. Int: En la tradición budista se dice que un Nirvani, un Buddha iluminado, tiene la liberación del universo. Puede conocer y experimentar por sí mismo todo lo que existe. Puede ordenar e interferir en la naturaleza, en la cadena de la causación, cambiar el orden de los aconteceres, deshacer el pasado incluso. El mundo está todavía con él, pero él es libre en el mundo. Mah: Lo que usted describe es Dios. Por supuesto, donde hay un universo, habrá también su contrapartida, que es Dios. Pero yo soy más allá de ambos. Había un reino en busca de un rey. Encontraron el hombre adecuado y le hicieron rey. Él no había cambiado de ninguna manera. Solo se le dio el nombre, los derechos y los deberes de un rey. Su naturaleza no fue afectada, solo sus acciones. Ocurre similarmente con el hombre iluminado; el contenido de su consciencia sufre una transformación radical. Pero él no se extravía. Él conoce lo inmutable. Int: Lo inmutable no puede ser consciente. La consciencia lo es siempre del cambio. Lo inmutable no deja ningún rastro en la consciencia. Mah: Sí y no. El papel no es el escrito, sin embargo soporta al escrito. La tinta no es el mensaje, tampoco la mente del lector es el mensaje —pero todos ellos hacen posible el mensaje. Int: ¿Proviene la consciencia de la realidad o es un atributo de la materia? Mah: La consciencia como tal es la contrapartida sutil de la materia. Lo mismo que la inercia (tamas) y la energía (rajas) son atributos de la materia, así la armonía (sattva) se manifiesta como consciencia. Usted puede considerarla de algún modo como una forma de energía muy sutil. Siempre que la materia se organiza en un organismo estable, la consciencia aparece espontáneamente. Con la destrucción del organismo la consciencia desaparece. Int: ¿Qué sobrevive entonces? Mah: Eso, de lo que la materia y la consciencia son solo aspectos, que ni nace ni muere. Int: Si es más allá de la materia y de la consciencia, ¿cómo puede ser experimentado? Mah: Puede ser conocido por sus efectos en ambas; búsquelo en la belleza y en la dicha. Pero usted no comprenderá ni el cuerpo ni la consciencia a menos de que vaya más allá de ambos. Int: Se lo ruego, hablemos claramente: ¿es usted consciente o inconsciente? Mah: El iluminado (jnani) no es ni lo uno ni lo otro. Pero en su iluminación (jnana) está contenido todo. La presenciación contiene toda la experiencia. Pero el que es presenciación es más allá de todas las experiencias. Él es más allá de la presenciación misma. Int: Hay el trasfondo de la experiencia, llámelo materia. Hay el experimentador, llámelo mente. ¿Qué hace el puente entre los dos? Mah: La brecha misma entre ambos es el puente. Eso, que en una punta parece materia y en la otra mente, es en sí mismo el puente. No separe la realidad en mente y cuerpo y no habrá ninguna necesidad de puentes. Al surgir la consciencia, surge el mundo. Cuando usted considera la sabiduría y la belleza del mundo, usted lo llama Dios. Conozca la fuente de todo ello, que está en usted mismo, y usted encontrará respondidas todas sus preguntas. Int: ¿El veedor y lo visto son uno o dos? Mah: Hay solo ver; el veedor y lo visto están contenidos en el ver. No cree diferencias donde no hay ninguna. Int: Comencé con la pregunta sobre el hombre que moría. Usted dijo que sus experiencias tomarán forma por sí solas de acuerdo con sus expectativas y creencias. Mah: Antes de que usted naciera usted esperaba vivir de acuerdo con un plan que usted mismo ha establecido. Su propia voluntad fue la espina dorsal de su destino. Int: Ciertamente, el karma interfirió. Mah: El karma da forma a las circunstancias: las actitudes son propias de usted. En último recurso su carácter da forma a su vida y solo usted puede dar forma a su carácter. Int: ¿Cómo da forma uno a su carácter? Mah: Viéndolo como es, y lamentándolo sinceramente. Este ver-sentir integral puede hacer milagros. Es como fundir una imagen de bronce; el metal solo o el fuego solo no lo harán; tampoco el molde solo sería de ninguna utilidad; usted tiene que fundir el metal al calor del fuego y verterlo en el molde. 57Más allá de la Mente, no hay ningún SufrimientoInterlocutor: Le veo a usted sentado en la casa de su hijo esperando que se sirva la comida. Y me pregunto si el contenido de su consciencia es similar al mío, o parcialmente diferente, o totalmente diferente. ¿Está usted hambriento y sediento como yo lo estoy, esperando más bien impacientemente que se sirva la comida, o está usted en un estado de mente completamente diferente? Maharaj: No hay mucha diferencia en la superficie pero hay muchísima en la profundidad. Usted se conoce a usted mismo solo a través de los sentidos y de la mente. Usted se toma a usted mismo como lo que ellos sugieren; al no tener ningún conocimiento directo de usted mismo, usted tiene solo ideas; todas mediocres, de segunda mano, de oídas. Cualquier cosa que usted piensa que usted es lo toma como verdadero; el hábito de imaginarse a usted mismo como perceptible y descriptible es muy fuerte en usted. Yo veo como usted ve, oigo como usted oye, saboreo como usted saborea, como como usted come. Yo también siento sed y hambre y espero que mi comida se sirva a la hora. Cuando paso hambre o estoy enfermo, mi cuerpo y mi mente se debilitan. Todo esto lo percibo con entera claridad, pero de algún modo yo no estoy en ello, me siento a mí mismo como si flotara sobre ello, remoto y desapegado. Ni siquiera remoto y desapegado. Hay lejanía y desapego como hay sed y hambre; hay también la presenciación de todo ello y un sentido de inmensa distancia, como si el cuerpo y la mente y todo lo que les acontece estuvieran en alguna parte remotísima en el horizonte. Yo soy como una pantalla de cine —limpia y vacía— las imágenes pasan sobre ella y desaparecen, dejándola tan limpia y vacía como antes. La pantalla no es afectada de ninguna manera por las imágenes, ni las imágenes son afectadas por la pantalla. La pantalla intercepta y refleja las imágenes, no las produce. No tiene nada que ver con los rollos de las películas. Estos son como son, paquetes de destino (prarabha), pero no mi destino; son los destinos de las gentes que aparecen en la pantalla. Int: ¡Usted no querrá decir que las gentes en una película tienen destinos! Los destinos pertenecen a la historia, pero la historia no es de ellos. Mah: ¿Y qué hay sobre usted? ¿Da usted forma a su vida o es usted formado por ella? Int: Sí, tiene usted razón. La historia de una vida se devana por sí sola, una historia en la que yo soy uno de los actores. Yo no tengo ningún ser fuera de ella, como ella no tiene ningún ser sin mí. Yo soy meramente un personaje, no una persona. Mah: El personaje devendrá una persona cuando comience a dar forma a su vida en lugar de aceptarla como viene, e identificarse con ella. Int: Cuando yo hago una pregunta y usted responde, ¿qué acontece exactamente? Mah: La pregunta y la respuesta —ambas aparecen en la pantalla. Los labios se mueven, el cuerpo habla —y de nuevo la pantalla está limpia y vacía. Int: Cuando usted dice: limpia y vacía, ¿qué quiere usted decir? Mah: Quiero decir libre de todo contenido. Para mí mismo yo no soy perceptible ni concebible; no hay nada que yo pueda señalar y decir: «esto soy yo». Usted se identifica con todo muy fácilmente; yo lo encuentro imposible. La sensación: «yo no soy esto o eso, ni nada es mío» es tan fuerte en mí que tan pronto como aparece una cosa o un pensamiento, viene inmediatamente la sensación «yo no soy esto». Int: ¿Quiere decir que usted pasa su tiempo repitiendo «yo no soy esto, yo no soy eso»? Mah: Por supuesto que no. Solo estoy verbalizando por causa de usted. Por la gracia de mi Gurú me he dado cuenta de una vez por todas de que yo no soy ni el objeto ni el sujeto, y no necesito recordármelo a mí mismo todo el tiempo. Int: Encuentro difícil entender lo que quiere usted decir exactamente al decir que usted no es ni el objeto ni el sujeto. En este momento mismo en que estamos hablando, ¿no soy yo el objeto de su experiencia, y usted el sujeto? Mah: Mire, mi dedo pulgar toca a mi dedo índice. Ambos tocan y son tocados. Cuando mi atención está sobre el pulgar, el pulgar es el que siente y el índice —el sí mismo. Cambio el foco de atención y la relación se invierte. De alguna manera, encuentro que al cambiar el foco de atención, yo devengo la cosa misma que miro y experimento el tipo de consciencia que ella tiene; yo devengo el presenciador interior de la cosa. A esta capacidad de entrar en otros puntos de consciencia focales —yo la llamo amor; usted puede darle cualquier nombre que usted quiera. El amor dice: «Yo soy todo». La sabiduría dice: «Yo soy nada». Entre ambos fluye mi vida. Puesto que en cualquier punto del tiempo y del espacio yo puedo ser a la vez el sujeto y el objeto de experiencia, lo expreso diciendo que yo soy ambos, y ninguno, y más allá. Int: ¡Usted hace todas estas extraordinarias afirmaciones sobre usted mismo! ¿Qué le hace a usted decir estas cosas? ¿Qué quiere usted decir cuando dice que usted es más allá del espacio y del tiempo. Mah: Usted pregunta y la respuesta viene. Yo me observo a mí mismo —observo la respuesta y no veo ninguna contradicción. Está claro para mí que le estoy diciendo a usted la verdad. Todo es muy simple. Pero usted debe confiar en que yo quiero decir lo que digo, en que soy completamente serio. Como ya le he dicho a usted, mi Gurú me mostró mi verdadera naturaleza —y la verdadera naturaleza del mundo. Habiendo realizado que yo soy uno con el mundo, y sin embargo más allá del mundo, devine libre de todo deseo y temor. No razoné que debía ser libre —me encontré a mí mismo libre— inesperadamente, sin el menor esfuerzo. Esta liberación del deseo y del temor han permanecido conmigo desde entonces. Otra cosa que noté era que no necesitaba hacer ningún esfuerzo; la obra seguía al pensamiento, sin retraso ni fricción. También encontré que los pensamientos devenían autocumplidos; las cosas se ponían en su sitio llana y exactamente. El principal cambio estaba en la mente; devino sin movimiento y silente, respondiendo rápidamente pero sin perpetuar la respuesta. La espontaneidad devino un modo de vida, lo real devino natural y lo natural devino real. Y, sobre todo, una afección infinita, un amor profundo y sereno, irradiando en todas direcciones, abarcando todo, haciendo todo interesante y bello, significativo y auspicioso. Int: Se nos ha dicho que hay diferentes poderes Yógicos que surgen espontáneamente en un hombre que ha realizado su propio ser verdadero. ¿Cuál es su experiencia en estas materias? Mah: El quíntuple cuerpo del hombre (físico, etc.) tiene poderes potenciales más allá de nuestros más fantásticos sueños. No solo el universo entero se refleja en el hombre, sino que también el poder de controlar el universo está esperando ser usado por él. El hombre sabio no está ansioso de usar tales poderes, excepto cuando la situación lo requiere. Encuentra las capacidades y destrezas de la personalidad humana completamente adecuadas para los asuntos de la vida cotidiana. Algunos de los poderes pueden ser desarrollados por un entrenamiento especializado, pero el hombre que ostenta sus poderes está todavía en la esclavitud. El hombre sabio no cuenta nada como suyo propio. Cuando en algún tiempo y lugar se atribuye a alguien algún milagro, él no establecerá ningún lazo causal entre los acontecimientos y la persona, ni permitirá que se saque ninguna conclusión. Todo habrá acontecido como haya acontecido debido a que tenía que acontecer; todo acontece como acontece, debido a que el universo es como es. Int: El universo no parece un lugar feliz para vivir en él. ¿Por qué hay tanto sufrimiento? Mah: El dolor es físico; el sufrimiento es mental. Más allá de la mente no hay ningún sufrimiento. El dolor es una señal de que el cuerpo está en peligro y requiere atención. Similarmente, el sufrimiento nos advierte que la estructura de los recuerdos y hábitos, que nosotros llamamos la persona (vyakti) está amenazada por la pérdida o el cambio. El dolor es esencial para la supervivencia del cuerpo, pero nadie le obliga a sufrir. El sufrimiento se debe enteramente al apego o a la resistencia; es un signo de nuestra resistencia a proseguir, a fluir con la vida. Como una vida sana está libre de dolor, así una vida santa está libre de sufrimiento. Int: Nadie ha sufrido más que los santos. Mah: ¿Se lo han dicho ellos a usted o es usted quien lo dice? La esencia de la santidad es la total aceptación del momento presente, la armonía con las cosas como ellas acontecen. Un santo no desea que las cosas sean diferentes de lo que son; sabe que, considerando todos los factores, son inevitables. Es amistoso con lo inevitable y, por lo tanto, no sufre. Puede conocer el dolor, pero el dolor no le quebranta. Si puede, hace lo necesario para restaurar el equilibrio perdido —o deja que las cosas sigan su curso. Int: Puede morir. Mah: ¿Y eso qué? ¿Qué gana si continúa viviendo y qué pierde si muere? Lo que ha nacido, debe morir; lo que nunca ha nacido no puede morir. Todo depende de lo que piensa que él es. Int: Imagine que usted cae mortalmente enfermo. ¿No lo lamentaría y se resentiría usted? Mah: Yo ya estoy muerto, o, más bien, ni vivo ni muerto. Usted ve mi cuerpo comportándose de la manera habitual y saca sus propias conclusiones. Usted no admitirá que sus conclusiones no conciernen a nadie más que a usted. Vea que la imagen que usted tiene de mí puede ser enteramente errónea. Su imagen de usted mismo es errónea también, pero eso es su problema. Usted no necesita crearme problemas a mí y después pedirme que los resuelva. Yo no estoy creando problemas ni resolviéndolos. 58La Perfección, el Destino de TodoInterlocutor: Cuando se le pregunta a usted por los medios de la realización de sí mismo, usted invariablemente enfatiza la importancia de que la mente more en la sensación de «yo soy». ¿Dónde está el factor causal? ¿Por qué debe resultar este pensamiento particular en la realización de sí mismo? ¿Cómo me afecta a mí la contemplación de «yo soy»? Maharaj: El factor mismo de la observación altera al observador y a lo observado. Después de todo, lo que impide la visión dentro de la verdadera naturaleza de uno es la debilidad y estrechez de la mente y su tendencia a pasar por alto lo sutil y a enfocar solo lo grosero. Cuando usted sigue mi consejo e intenta mantener su mente en la noción de «yo soy» solo, usted deviene plenamente consciente de su mente y de sus desvaríos. La presenciación, al ser armonía lúcida (sattva) en acción, disuelve la estupidez y aquieta la agitación de la mente y de modo pausado pero firme cambia su substancia misma. Este cambio no necesita ser espectacular; puede que apenas se note; sin embargo es un cambio profundo y fundamental desde la obscuridad a la luz, desde la inadvertencia a la presenciación. Int: ¿Debe ser la fórmula «yo soy»? ¿No funcionará alguna otra sentencia? Si yo me concentro en «hay una mesa», ¿no servirá al mismo propósito? Mah: Como un ejercicio de concentración —sí. Pero no le llevará a usted más allá de la idea de una mesa. Usted no está interesado en mesas, usted quiere conocerse a usted mismo. Para esto mantenga firmemente en el foco de la conciencia la única pista que usted tiene: su certeza de ser. Sea con ella, juegue con ella, medite sobre ella, cave profundamente en ella, hasta que la concha de la ignorancia se rompa y usted emerja en el reino de la realidad. Int: ¿Hay algún lazo causal entre mi enfoque del «yo soy» y la ruptura de la concha? Mah: El impulso a encontrarse a uno mismo es un signo de que usted está dispuesto. El impulso siempre viene desde dentro. A menos de que haya llegado su tiempo, usted no tendrá ni el deseo ni la fuerza para emprender la indagación de sí mismo con todo su corazón. Int: ¿No es la Gracia del Gurú responsable del deseo y de su cumplimiento? ¿No es el rostro radiante del Gurú el señuelo que nos atrapa y que nos saca de esta ciénaga de aflicción? Mah: Es el Gurú Interior (sadguru) el que le lleva a usted al Gurú Exterior, como una madre que lleva a su hijo a un maestro. Confíe en su Gurú y obedézcale, pues es el mensajero de su Sí mismo Real. Int: ¿Cómo encuentro un Gurú en quien pueda confiar? Mah: Su propio corazón se lo dirá a usted. No hay ninguna dificultad en encontrar un Gurú, debido a que el Gurú está buscándole a usted. El Gurú está siempre dispuesto; es usted quien no está dispuesto. Usted tiene que estar dispuesto a aprender; o, en otro caso, usted puede encontrar a su Gurú y echar a perder su oportunidad por su inatención y obstinación agudas. Tome mi ejemplo; no había nada en mí que prometiera mucho, pero cuando me encontré con mi Gurú, le escuché, confié y obedecí. Int: ¿No debo examinar al maestro antes de ponerme enteramente en sus manos? Mah: ¡No faltaba más, examine! ¿Pero qué puede usted encontrar? Solo como él aparece en su propio nivel de usted. Int: Observaré si es congruente, si hay armonía entre su vida y su enseñanza. Mah: Usted puede encontrar mucha desarmonía —¿y qué? Eso no prueba nada. Solo los motivos importan. ¿Cómo conocerá usted sus motivos? Int: Debo esperar al menos que sea un hombre con control de sí mismo y que viva una vida recta. Mah: Usted encontrará muchos así —y no serán de ninguna utilidad para usted. Un Gurú puede mostrar la vía de regreso a casa, a su sí mismo real. ¿Qué tiene esto que ver con el carácter, o el temperamento de la persona que él parece ser? ¿No le dice a usted claramente que él no es la persona? El único modo en que usted puede juzgar es por el cambio en usted mismo cuando usted está en su compañía. Si usted se siente más en paz y más feliz, si usted se comprende a usted mismo con mayor claridad y profundidad que lo habitual, eso significa que usted ha encontrado al hombre justo. Tómese su tiempo, pero una vez que usted ha decidido confiar en él, confíe en él absolutamente y siga cada instrucción plena y fielmente. No importa mucho si usted no le acepta como su Gurú y está satisfecho con su compañía. El Satsang solo también puede llevarle a usted a su meta, siempre que sea sin mezcla y sin perturbación. Pero una vez que usted acepta a alguien como su Gurú, escuche, recuerde y obedezca. Entregar el corazón solo a medias es un asunto grave y la causa de mucha aflicción autocreada. La equivocación no es nunca del Gurú; la falta es siempre la estrechez y la malicia del discípulo. Int: ¿No echa o descalifica entonces el Gurú al discípulo? Mah: ¡No sería un Gurú si lo hiciera! Aguarda su momento y espera hasta que el discípulo, purificado y sobrio, regresa a él con un ánimo más receptivo. Int: ¿Cuál es el motivo? ¿Por qué el Gurú se toma tantas molestias? Mah: La aflicción y el fin de la aflicción. El Gurú ve a las gentes sufriendo en sus sueños y quiere despertarlos. El amor es intolerante con el dolor y el sufrimiento. La paciencia de un Gurú no tiene límites y, por lo tanto, no puede ser derrotada. El Gurú nunca fracasa. Int: ¿Es mi primer Gurú también el último, o tengo que pasar de un Gurú a otro? Mah: El universo entero es su Gurú. Usted aprende de todo, si está usted alerta y es inteligente. Con solo que su mente estuviera clara y su corazón limpio, usted aprendería de todo transeúnte. Se debe a que usted es indolente o agitado, por lo que su Sí mismo interior se manifiesta como el Gurú exterior y hace que usted confíe en él y le obedezca. Int: ¿Es inevitable un Gurú? Mah: Eso es como preguntar «¿Es inevitable una madre?». Para elevarse en la consciencia de una dimensión a otra, usted necesita ayuda. La ayuda puede que no sea siempre en la forma de una persona humana, puede ser una presencia sutil, o una chispa de intuición, pero la ayuda debe venir. Su Sí mismo interior está observando y esperando que el hijo retorne a su padre. En el momento justo, él lo dispone todo con afección y efectividad. Donde se necesita un mensajero o un guía, envía al Gurú a hacer lo necesario. Int: Hay una cosa que no puedo entender. Usted habla del sí mismo interior como sabio y bueno y bello y en todo modo perfecto, y de la persona como un mero reflejo sin ningún ser suyo propio. Por otra parte, usted se toma muchas molestias para ayudar a la persona a realizarse a sí misma. Si la persona es tan insignificante, ¿por qué estar tan interesado en su bienestar? ¿A quién le importa una sombra? Mah: Usted ha introducido la dualidad donde no hay ninguna. Hay el cuerpo y hay el Sí mismo. Entre ellos está la mente, en la que el Sí mismo se refleja como «yo soy». Debido a las imperfecciones de la mente, a su rudeza y agitación, a su falta de discernimiento y de visión, ella se toma a sí misma por el cuerpo, no por el Sí mismo. Todo lo que se necesita es purificar la mente a fin de que pueda realizar su identidad con el Sí mismo. Cuando la mente se sumerge en el Sí mismo, el cuerpo no presenta ningún problema. Sigue siendo lo que es, un instrumento de cognición y de acción, la herramienta y la expresión del fuego creativo interior. El valor último del cuerpo es que sirve para descubrir el cuerpo cósmico, que es el universo en su totalidad. Cuando usted se da cuenta de usted mismo en la manifestación, usted continúa descubriendo que usted es siempre más de lo que usted había imaginado. Int: ¿No hay ningún fin al descubrimiento de sí mismo? Mah: Como no hay ningún comienzo, tampoco hay ningún fin. Pero lo que yo he descubierto por la Gracia de mi Gurú, es que yo no soy nada que pueda ser señalado. Yo no soy un «esto» o un «eso». Esto es absolutamente verdadero. Int: ¿Dónde entra entonces el descubrimiento que nunca se acaba, el transcenderse a uno mismo que nunca termina en las nuevas dimensiones? Mah: Todo esto pertenece al reino de la manifestación; está en la estructura misma del universo, el que lo más alto solo pueda ser tenido a través de la liberación de lo más bajo. Int: ¿Qué es lo más bajo y qué es lo más alto? Mah: Mírelo en los términos de la presenciación. Cuanto más amplia y más profunda, tanto más elevada es la consciencia. Todo lo que vive, trabaja para proteger, perpetuar y expandir la consciencia. Éste es el único significado y propósito del mundo. Es la esencia misma del Yoga —elevar siempre el nivel de la consciencia, descubrir nuevas dimensiones, con sus propiedades, cualidades y poderes. En ese sentido el universo entero deviene una escuela de Yoga (yogakshetra). Int: ¿Es la perfección el destino de todos los seres humanos? Mah: De todos los seres vivos —en última instancia. La posibilidad deviene una certeza cuando la noción de la iluminación aparece en la mente. Una vez que un ser vivo ha oído y comprendido que la liberación está dentro de su alcance, jamás lo olvidará, pues es el primer mensaje de su interior. Echará raíces y crecerá y a su debido tiempo tomará la bienaventurada forma del Gurú. Int: ¿Así pues, todo nuestro verdadero interés está en la redención de la mente? Mah: ¿Y en qué más podría estar? La mente se extravía, la mente vuelve a casa. Incluso la palabra «se extravía» no es apropiada. La mente debe conocerse a sí misma en todos los estados. Nada es una equivocación a menos de que se repita. 59El Deseo y el Temor son Estados EgocentradosInterlocutor: Me gustaría entrar de nuevo en la cuestión del placer y del dolor, del deseo y del temor. Comprendo el temor que es recuerdo y anticipación del dolor. Es esencial para la preservación del organismo y de su patrón de vida. Las necesidades, cuando se sienten, son dolorosas y su anticipación está llena de temor; nosotros tememos verdadera y justamente no ser capaces de satisfacer nuestras necesidades básicas. El alivio que se experimenta cuando se satisface una necesidad, o cuando se aplaca una ansiedad se debe enteramente al cese del dolor. Podemos dar a esto nombres positivos como placer, o gozo, o felicidad, pero esencialmente es alivio del dolor. Es el temor del dolor el que mantiene unidas nuestras instituciones sociales, económicas y políticas. Lo que me confunde es que nosotros derivamos placer de cosas y estados de mente que no tienen nada que ver con la supervivencia. Al contrario, nuestros placeres son usualmente destructivos. Dañan o destruyen el objeto, el instrumento y también el sujeto del placer. De otro modo, el placer y la persecución del placer no serían ningún problema. Esto me lleva al meollo de mi pregunta: ¿por qué el placer es destructivo? ¿Por qué, a pesar de su destrucción, es deseado? Puedo agregar que no tengo en la mente el modelo placer-dolor por el que la naturaleza nos compele a seguir sus directrices. Pienso en los placeres hechos por el hombre, a la vez sensoriales y sutiles, que van desde los más groseros, como comer en exceso, a los más refinados. La adicción al placer, a toda costa, es tan universal que debe haber algo significativo en su raíz. Por supuesto, no toda la actividad del hombre debe ser utilitaria, diseñada para satisfacer una necesidad. El juego, por ejemplo, es natural y el hombre es el animal más juguetón en la existencia. El juego llena la necesidad del descubrimiento de sí mismo y del desarrollo de sí mismo. Pero incluso en sus juegos el hombre deviene destructivo de la naturaleza, de los demás y de sí mismo. Maharaj: En resumen, usted no pone objeciones al placer, sino solo a su precio en dolor y aflicción. Int: Si la realidad misma es dicha, entonces el placer debe estar vinculado a ella de algún modo. Mah: No prosigamos con la lógica verbal. La dicha de la realidad no excluye el sufrimiento. Además, usted solo conoce el placer, no la dicha del ser puro. Así pues, examinemos el placer en su propio nivel. Si usted se mira a usted mismo en sus momentos de placer o de dolor, usted encontrará invariablemente que no es la cosa en sí misma la que es agradable o penosa, sino la situación de la que es una parte. El placer está en la relación entre el gozador y lo gozado. Y la esencia de ello es la aceptación. Cualquiera que pueda ser la situación, si es aceptable, es placentera. Si no es aceptable, es dolorosa. Lo que la hace aceptable no es importante: la causa puede ser física, o psicológica, o irrastreable; la aceptación es el factor decisivo. Inversamente, el sufrimiento se debe a la no aceptación. Int: El dolor no es aceptable. Mah: ¿Por qué no? ¿Ha intentado usted aceptarlo alguna vez? Inténtelo y encontrará en el dolor una dicha que el placer no puede trasmitir, por la simple razón de que la aceptación del dolor le hace a usted mucho más profundo que la aceptación del placer. El sí mismo personal (o ego), por su naturaleza misma, está persiguiendo constantemente el placer y evitando contantemente el dolor. El final de este patrón de comportamiento es el final del sí mismo personal. El final del sí mismo personal (o ego) con sus deseos y temores le permite a usted retornar a su naturaleza real, la fuente de toda felicidad y de toda paz. El perenne deseo de placer es el reflejo de la armonía atemporal interior. Es un hecho observable que uno deviene consciente de sí mismo solo cuando está atrapado en el conflicto entre el placer y el dolor, el cual requiere elección y decisión. Es este choque entre el deseo y el temor, el cual causa cólera, lo que es el gran destructor de la cordura en la vida. Cuando se acepta el dolor por lo que es, una lección y una advertencia, y se mira profundamente dentro y se le presta atención, la separación entre dolor y placer se desmorona, y ambos devienen experiencia —penosa cuando se resiste, gozosa cuando se acepta. Int: ¿Aconseja usted esquivar el placer y perseguir el dolor? Mah: No, ni perseguir el placer ni esquivar el dolor. Acepte ambos como vengan, goce de ambos mientras duren, y déjelos partir —cuando partan. Int: ¿Cómo es posible que yo pueda gozar del dolor? El dolor físico reclama acción. Mah: Por supuesto. Y el dolor mental también. La dicha está en la presenciación de él, no en retirarse, ni en apartarse de él. Toda felicidad viene de la presenciación. Cuanto más conscientes somos, más profundo es el gozo. La aceptación del dolor, la no resistencia, el coraje y la paciencia —todos éstos abren fuentes profundas y perennes de felicidad real, de dicha verdadera. Int: ¿Por qué debe ser el dolor más efectivo que el placer? Mah: El placer se acepta rápidamente, mientras que todas las facultades del sí mismo (ego) rechazan el dolor. Como la aceptación del dolor es la negación del sí mismo (ego), y el sí mismo (ego) se interpone en la vía de la verdadera felicidad, la aceptación sincera del dolor libera las fuentes de la felicidad. Int: ¿Actúa de la misma manera la aceptación del sufrimiento? Mah: El hecho del dolor se lleva fácilmente dentro del foco de la presenciación. Con el sufrimiento no es tan simple. Enfocar el sufrimiento no es suficiente, pues la vida mental, como nosotros la conocemos, es una corriente continua de sufrimiento. Para alcanzar las capas más profundas del sufrimiento usted debe ir a sus raíces y poner al descubierto su vasta red subterránea, donde el temor y el deseo se entretejen estrechamente y las corrientes de las energías de la vida se oponen, se obstruyen y se destruyen entre sí. Int: ¿Cómo puedo deshacer un nudo que está enteramente por debajo del nivel de mi consciencia? Mah: Siendo con usted mismo, el «yo soy»; observándose a usted mismo en su vida diaria con interés alerta, con la intención de comprender más bien que de juzgar, en la plena aceptación de cualquier cosa que emerja, debido a que ella está ahí, usted anima a la profundidad a salir a la superficie y enriquece su vida y su consciencia con sus energías cautivas. Éste es el gran trabajo de la presenciación; quita los obstáculos y libera las energías comprendiendo la naturaleza de la vida y de la mente. La inteligencia es la puerta a la liberación y la atención alerta es la madre de la inteligencia. Int: Una pregunta más. ¿Por qué el placer acaba en dolor? Mah: Todo tiene un comienzo y un final y el placer también los tiene. No anticipe y no lamente, y no habrá ningún dolor. Es el recuerdo y la imaginación lo que causa sufrimiento. Por supuesto, el dolor después del placer puede deberse al abuso del cuerpo o de la mente. El cuerpo conoce su medida, pero la mente no. Sus apetitos son innumerables e ilimitados. Observe su mente con gran diligencia, pues ahí se encuentra su esclavitud y también la llave de la liberación. Int: Mi pregunta todavía no ha sido plenamente respondida: ¿Por qué son destructivos los placeres del hombre? ¿Por qué encuentra tanto placer en la destrucción? El interés de la vida se encuentra en la protección, la perpetuación y la expansión de sí misma. En esto es guiada por el dolor y el placer. ¿En qué punto se tornan destructivos? Mah: Cuando la mente domina, recuerda y anticipa, deviene exagerada, distorsiona y ciega. El pasado es proyectado en el futuro y el futuro traiciona las expectativas. Los órganos de sensación y de acción son estimulados más allá de su capacidad e inevitablemente se vienen abajo. Los objetos de placer no pueden dar lo que se espera de ellos y se gastan, o se destruyen por el abuso. De todo ello resulta un exceso de dolor donde se buscaba el placer. Int: ¡Nosotros no solo nos destruimos a nosotros mismos, sino a otros también! Mah: Naturalmente, la egoismidad (egocentricidad) es siempre destructiva. El deseo y el temor, ambos son estados egocéntricos. Entre el deseo y el temor surge la cólera, con la cólera surge el odio, con el odio surge la pasión por la destrucción. La guerra es el odio en acción, organizado y equipado con todos los instrumentos para la muerte. Int: ¿Hay algún modo de acabar con estos horrores? Mah: Cuando más gentes lleguen a conocer su naturaleza real, su influencia, por sutil que sea, prevalecerá y la atmósfera emocional del mundo se suavizará. Las gentes siguen a sus líderes y cuando entre los líderes aparezca alguno, grande de corazón y de mente, y absolutamente libre de pretensiones egocentradas, su impacto será suficiente para hacer imposibles las crueldades y crímenes de la presente edad. Entonces puede venir una nueva edad de oro y durar por un tiempo y sucumbir finalmente a su propia perfección. Pues la bajamar comienza cuando la pleamar está en su punto más alto. Int: ¿No hay ninguna cosa tal como la perfección permanente? Mah: Sí, la hay, pero incluye todas las imperfecciones. Es la perfección de nuestra verdadera naturaleza la que hace todas las cosas posibles, perceptibles, interesantes. No conoce ningún sufrimiento, pues ni desea ni detesta, ni acepta ni rechaza. La creación y la destrucción son los dos polos entre los que teje su modelo siempre cambiante. Líbrese de las predilecciones y preferencias y la mente, con su fardo de aflicción, ya no será más. Int: Pero yo no soy el único que sufre. Hay otros. Mah: Cuando usted va a ellos con sus deseos y temores, usted meramente aumenta sus pesares. Libérese primero del sufrimiento usted mismo y solo entonces espere ayudar a otros. Usted ni siquiera necesita esperar —su existencia misma será la mayor ayuda que un hombre puede dar a sus semejantes. 60Viva Hechos, no FantasíasInterlocutor: Usted dice que todo lo que ve es usted mismo. Usted también admite que ve el mundo como nosotros lo vemos. He aquí un periódico de hoy con todos los horrores que están pasando. Puesto que el mundo es usted mismo, ¿cómo puede usted explicar tales desmanes? Maharaj: ¿Qué mundo tiene usted en la mente? Int: Nuestro mundo común, en el cual vivimos. Mah: ¿Está usted seguro de que vivimos en el mismo mundo? No quiero decir la naturaleza, el mar y la tierra, las plantas y los animales. Ello no son el problema, ni tampoco lo es el espacio ilimitado, ni el tiempo infinito, ni el poder inagotable. No se engañe a usted porque como y fumo, leo y hablo. Mi mente no está aquí, mi vida no está aquí. Su mundo, lleno de deseos y sus satisfacciones, de temores y sus evasiones, definitivamente no es mi mundo. Yo ni siquiera lo percibo, excepto a través de lo que usted me dice sobre él. Es su mundo de sueño privado y mi reacción a él es pedirle a usted que deje de soñar. Int: Ciertamente, las guerras y las revoluciones no son sueños. Las madres enfermas y los niños hambrientos no son sueños. La riqueza, mal obtenida y peor usada, no es un sueño. Mah: ¿Qué más? Int: Un sueño no puede ser compartido. Mah: Tampoco puede serlo el estado de vigilia. Los tres estados —de vigilia, sueño y sueño profundo— son subjetivos, personales, íntimos. Todos acontecen y están contenidos dentro de la pequeña burbuja en la consciencia, llamada «yo». El mundo real está más allá del sí mismo personal (o ego). Int: Sí mismo o no sí mismo, los hechos son reales. Mah: ¡Por supuesto que los hechos son reales! Yo vivo entre ellos. Pero usted vive con fantasías, no con hechos. Los hechos nunca se entrechocan, mientras que su vida y su mundo están llenos de contradicciones. La contradicción es la marca de lo falso; lo real nunca se contradice a sí mismo. Por ejemplo, usted se queja de que las gentes son abyectamente pobres. Sin embargo usted no comparte sus riquezas con ellos. Usted se inquieta por la guerra en la puerta de al lado, pero apenas le dedica un pensamiento cuando tiene lugar en algún país remoto. La cambiante fortuna de su ego determina sus valores; «yo pienso», «yo quiero», «yo debo» se convierten en absolutos. Int: No obstante, el mal es real. Mah: No más real de lo que usted es. El mal está en el enfoque erróneo de los problemas creados por la incomprensión y el abuso. Es un círculo vicioso. Int: ¿Puede romperse el círculo? Mah: Un círculo falso no necesita ser roto. Es suficiente verlo como es —no existente. Int: Pero, es suficientemente real para hacer que nos sometamos y para infligirnos indignidades y atrocidades. Mah: La locura es universal. La cordura es rara. Sin embargo hay esperanza, debido a que en el momento en que percibimos nuestra locura, estamos en el camino hacia la cordura. Ésta es la función del Gurú —hacernos ver la locura de nuestra vida diaria. La vida le hace a usted consciente, pero el maestro le hace a usted presenciación. Int: Señor, usted no es ni el primero ni el último. Desde tiempos inmemoriales las gentes han irrumpido en la realidad. ¡Sin embargo, cuán poco ha afectado eso a nuestras vidas! Los Ramas y los Krishnas, los Buddhas y los Cristos han venido y se han marchado y nosotros estamos como estábamos; revolcándonos en sudor y lágrimas. ¿Qué han hecho los grandes, cuyas vidas hemos presenciado? ¿Qué ha hecho usted, señor, para aliviar la esclavitud del mundo? Mah: Solo usted puede deshacer el mal que usted mismo ha creado. Su propia egoismidad callosa está en su raíz. Ponga primero su propia casa en orden y usted verá que su trabajo está hecho. Int: Los hombres de sabiduría y amor, que vinieron antes que nosotros, se enderezaron a sí mismos, a menudo a un tremendo costo. ¿Cuál fue el resultado? Una estrella fugaz, por muy brillante que sea, no hace la noche menos obscura. Mah: Para juzgarlos a ellos y a su obra usted debe devenir uno de ellos. Una rana en un pozo no sabe nada sobre los pájaros del cielo. Int: ¿Quiere usted decir que entre el bien y el mal no hay ningún muro? Mah: No hay ningún muro, debido a que no hay ningún bien ni ningún mal. En cada situación concreta hay solo lo necesario y lo innecesario. Lo necesario está bien, lo innecesario está mal. Int: ¿Quién decide? Mah: La situación decide. Cada situación es un desafío que requiere la respuesta justa. Cuando la respuesta es justa, se salda el desafío y cesa el problema. Si la respuesta no es justa, no se salda el desafío y el problema se queda sin resolver. Sus problemas no resueltos —eso es lo que constituye su karma. Resuélvalos correctamente y sea libre. Int: Usted parece llevarme siempre de regreso a mí mismo. ¿No hay ninguna solución objetiva a los problemas del mundo? Mah: Los problemas del mundo han sido creados por innumerables gentes como usted, cada uno de ellos lleno de sus propios deseos y temores. ¿Quién puede liberarle a usted de su propio pasado, personal y social, excepto usted mismo? ¿Y cómo lo hará usted a menos de que usted vea la urgente necesidad de librarse primero de sus ansias nacidas de la ilusión? ¿Cómo puede usted ayudar verdaderamente, mientras usted mismo necesite ayuda? Int: ¿De qué manera ayudaron los antiguos sabios? ¿De qué manera ayuda usted? Unos pocos individuos se aprovechan, sin duda; su guía y ejemplo pueden significar mucho para ellos; ¿pero de qué manera afecta usted a la humanidad, a la totalidad de la vida y de la consciencia? Usted dice que usted es el mundo y que el mundo es usted; ¿qué impacto ha tenido usted en él? Mah: ¿Qué tipo de impacto espera usted? Int: El hombre es estúpido, egoísta, cruel. Mah: El hombre es también sabio, afectivo y bueno. Int: ¿Por qué no prevalece la bondad? Mah: Lo hace —en mi mundo real. En mi mundo, incluso lo que usted llama el mal es el servidor del bien y por lo tanto necesario. Es como los forúnculos y las fiebres que limpian el cuerpo de impurezas. La enfermedad es penosa, incluso peligrosa, pero si se trata adecuadamente, cura. Int: O mata. Mah: En algunos casos la muerte es la mejor cura. Una vida puede ser peor que la muerte, la cual es solo raramente una experiencia desagradable, sean cuales sean las apariencias. Por lo tanto, compadézcase de los vivos, nunca de los muertos. Este problema de las cosas buenas y malas en sí mismas, no existe en mi mundo. Lo necesario es bueno y lo innecesario es malo. En su mundo lo agradable es bueno y lo penoso es malo. Int: ¿Qué es lo necesario? Mah: Crecer es necesario. Sobrepasarse es necesario. Dejar atrás lo bueno por causa de lo mejor es necesario. Int: ¿Para qué fin? Mah: El fin está en el comienzo. Usted acaba donde usted comienza —en lo absoluto. Int: ¿Por qué todo este trastorno entonces? ¿Para retornar a donde he comenzado? Mah: ¿El trastorno de quién? ¿Cuál trastorno? ¿Compadece usted a la semilla que va a crecer y a multiplicarse hasta devenir un frondoso bosque? ¿Mata usted a un niño para salvarle de la molestia de vivir? ¿Qué hay de malo en la vida, siempre más y más vida? Quite los obstáculos al crecimiento y todos sus problemas personales, sociales, económicos y políticos se disolverán. El universo es perfecto como un todo y el esfuerzo de las partes por la perfección es una modalidad de la dicha. Sacrifique voluntariamente lo imperfecto a lo perfecto y ya no habrá más charla sobre el bien y el mal. Int: Sin embargo, nosotros tenemos miedo de lo mejor y nos aferramos a lo peor. Mah: Esto es nuestra estupidez, que roza la locura. 61La Materia es la Consciencia mismaInterlocutor: Yo he tenido la fortuna de tener compañía santa toda mi vida. ¿Es suficiente para la realización de sí mismo? Mah: Depende de lo que usted haga con ello. Int: Se me dijo que la acción liberadora del satsang es automática. Lo mismo que un río le lleva a uno al estuario, así la influencia sutil y silente de las gentes buenas me llevará a la realidad. Mah: Ella le llevará a usted al río, pero la travesía es solo asunto suyo. La liberación no puede ganarse ni mantenerse sin voluntad de liberarse. Usted debe esforzarse por la liberación; lo menos que usted puede hacer es descubrir y quitar los obstáculos diligentemente. Si usted quiere paz debe esforzarse por ella. Usted no logrará la paz quedándose quieto. Int: Un niño solo crece. No hace planes de crecimiento, ni tiene un modelo; no crece por fragmentos, una mano aquí, una pierna allí; crece integralmente e inconscientemente. Mah: Se debe a que está libre de imaginación. Usted también puede crecer así, pero no debe consentirse a usted mismo tener previsiones ni planes, nacidos de la memoria y de la imaginación. Una de las peculiaridades de un jnani es que no está interesado en el futuro. El interés de usted por el futuro se debe al temor del dolor y al deseo del placer, pero para el jnani todo es dicha: es feliz con todo lo que le acontece. Int: Ciertamente, hay muchas cosas que harían miserable incluso a un jnani. Mah: Un jnani puede encontrarse con dificultades, pero no le harán sufrir. Criar a un niño desde el nacimiento a la madurez puede parecer una tarea dura, pero para una madre los recuerdos de esas fatigas son un gozo. No hay nada malo en el mundo. Lo que está mal es la manera en que usted lo mira. Es su propia imaginación lo que le extravía a usted. Sin imaginación no hay ningún mundo. Su convicción de que usted es consciente de un mundo es el mundo. El mundo que usted percibe está hecho de consciencia; lo que usted llama materia es la consciencia misma. Usted es el espacio (akash) en el que ella se mueve, el tiempo en el que ella dura, el amor que le da vida. Corte la imaginación y el apego ¿y qué queda? Int: El mundo queda. Yo quedo. Mah: Sí, pero cuan diferente es cuando usted puede verlo como es, no a través de la pantalla del deseo y del temor. Int: ¿Para qué son todas estas distinciones —realidad e ilusión, sabiduría e ignorancia, santo y pecador? Cada quien anda buscando la felicidad, todo el mundo se esfuerza desesperadamente. Todo el mundo es un Yogi y su vida una escuela de sabiduría. Cada quien aprende a su propia manera las lecciones que necesita. La sociedad aprueba unas y desaprueba otras; no hay reglas aplicables por todas partes y para todos los tiempos. Mah: En mi mundo el amor es la única ley. Yo no pido amor, lo doy. Tal es mi naturaleza. Int: Yo le veo a usted vivir su vida de acuerdo con un patrón. Usted lleva una clase de meditación por la mañana, charla y tiene discusiones regularmente; dos veces al día hay culto (puja), y canto religioso (bhajan) por la tarde. Usted parece adherirse a la rutina escrupulosamente. Mah: El culto y el canto están como me los encontré y no he visto ninguna razón para interferir. La rutina general está de acuerdo con los deseos de las gentes con quienes acontece que vivo o que vienen a escuchar. Son gentes que trabajan, con muchas obligaciones, y los horarios son para su conveniencia. Cierta rutina repetitiva es inevitable. Incluso los animales y las plantas tienen sus horarios. Int: Sí, nosotros vemos una secuencia regular en toda la vida. ¿Quién mantiene el orden? ¿Hay un ordenador interno, que establece las leyes y hace cumplir el orden? Mah: Todo se mueve de acuerdo con su naturaleza. ¿Dónde está la necesidad de un policía? Toda acción crea una reacción que equilibra y neutraliza la acción. Todo acontece, pero hay una continua cancelación, y finalmente es como si nada aconteciera. Int: No me consuele con las armonías finales. La cuenta cuadra, pero la pérdida es mía. Mah: Espere y vea. Usted puede acabar con un provecho suficientemente bueno como para justificar los gastos. Int: Hay una larga vida tras de mí y a menudo pienso si sus múltiples acontecimientos tuvieron lugar por accidente o si había un plan. ¿Había un plan establecido antes de que yo naciera por el cual he tenido que vivir mi vida? Si es que sí, ¿quién hizo el plan y quién lo hace cumplir? ¿Pudo haber desviaciones y errores? Algunos dicen que el destino es inmutable y que cada segundo de vida está predeterminado; otros dicen que el puro accidente decide todo. Mah: Usted puede ponerlo como quiera. Usted puede distinguir en su vida un patrón o ver meramente una cadena de accidentes. Las explicaciones tienen la intención de agradar a la mente. No necesitan ser verdaderas. La Realidad es indefinible e indescriptible. Int: ¡Señor, usted está evadiendo mi pregunta! Yo quiero saber como lo ve usted. Dondequiera que miramos encontramos estructuras de increíble inteligencia y belleza. ¿Cómo puedo creer que el universo es sin forma y caótico? Su mundo, el mundo en el que usted vive, puede ser sin forma, pero no necesita ser caótico. Mah: El universo objetivo tiene estructura, es ordenado y bello. Nadie puede negarlo. Pero la estructura, el modelo, el plan implican constricción y compulsión. Mi mundo es absolutamente libre; todo en él se determina por sí mismo. Por lo tanto, yo sigo sosteniendo que todo acontece por sí mismo. En mi mundo también hay orden, pero no se impone desde afuera. Viene espontánea e inmediatamente, debido a su atemporalidad. La perfección no está en el futuro. Ella es ahora. Int: ¿Afecta su mundo al mío? Mah: En un punto solo —en el punto del ahora. Le da ser momentáneamente, un efímero sentido de realidad. El contacto se establece en la presenciación plena. Necesita una atención sin esfuerzo, no consciente de sí misma. Int: ¿No es la atención una actitud de la mente? Mah: Sí, cuando la mente está ansiosa de realidad, presta atención. No hay nada malo en su mundo, es su pensamiento de usted mismo como separado de él el que crea el desorden. La egoismidad es la fuente de todos los males. Int: Vuelvo a mi pregunta. Antes de que yo naciera, ¿decidió mi sí mismo interior los detalles de mi vida, o fue enteramente accidental y estuvo a merced de la herencia y de las circunstancias? Mah: Aquellos que pretenden haber elegido a su padre y a su madre y decidido como van a continuar viviendo su próxima vida quizás lo sepan por sí mismos. Yo sé por mí mismo que jamás he nacido. Int: Yo le veo a usted sentado frente a mí y contestado a mis preguntas. Mah: Usted ve solo el cuerpo que, por supuesto, ha nacido y morirá. Int: Es en la historia de la vida de este cuerpo-mente en lo que yo estoy interesado. ¿Fue dispuesta por usted o por algún otro, o aconteció accidentalmente? Mah: Hay un dilema en su pregunta misma. Yo no hago ninguna distinción entre el cuerpo y el universo. Ciertamente, cada uno es la causa del otro; cada uno es el otro. Pero yo estoy fuera de todo ello. Cuando le estoy diciendo a usted que yo nunca he nacido, ¿por qué seguir preguntándome cuáles fueron mis preparativos para el próximo nacimiento? En el momento en que usted permite que su imaginación teja, al instante teje todo un universo. No es en absoluto como usted imagina, y yo no estoy limitado por sus imaginaciones. Int: Requiere inteligencia y energía construir y mantener un cuerpo vivo. ¿De dónde provienen? Mah: Solo hay imaginación. La inteligencia y el poder se consumen enteramente en su imaginación. Ella le ha absorbido a usted tan completamente que usted no puede entender cuan lejos de la realidad se ha extraviado usted. No cabe duda de que la imaginación es ricamente creativa. Dentro de ella se construyen universos dentro de universos. Sin embargo, todos están en el espacio y el tiempo, en el pasado y el futuro, los cuales no existen. Int: Recientemente he leído un informe sobre una niña que fue tratada muy cruelmente en su temprana niñez. Fue gravemente mutilada y desfigurada y creció en un orfanato completamente ajena a todo lo que le rodeaba. La pequeña era tranquila y obediente, pero completamente indiferente. Una de las monjas que cuidaba de los niños, estaba convencida de que la niña no era mentalmente retrasada, sino solo retraída y sin respuesta. Se pidió a un joven psicoanalista que se hiciera cargo del caso y durante dos años vio a la niña una vez por semana e intentó romper el muro del aislamiento. La niña era dócil y se comportaba bien, pero no prestaba ninguna atención al médico. Le llevó una casa de juguete, con habitaciones y mueblario y muñecos que representaban al padre, a la madre y a sus hijos. Esto logró una respuesta, la niña se interesó. Un día las viejas heridas revivieron y afloraron a la superficie. Gradualmente la niña se recuperó, un número de operaciones devolvieron a su rostro y a su cuerpo su aspecto normal y ella creció y se hizo una eficiente y atractiva joven. Al doctor le llevó más de cinco años, pero se hizo el trabajo. ¡Él fue un Gurú real! No estableció condiciones ni hablo sobre disposición y elegibilidad. Sin fe, sin esperanza, solo con amor, lo intentó una y otra vez. Mah: Sí, esa es la naturaleza de un Gurú. Nunca abandonará. Pero, para triunfar, no debe encontrar demasiada resistencia. La duda y la desobediencia necesariamente ocasionan retrasos. Dadas la confianza y la docilidad, puede llevar a cabo un cambio radical en el discípulo rápidamente. Conocimiento profundo en el Gurú y seriedad en el discípulo, ambos son necesarios. Fuera cual fuera su condición, la niña de su historia había sufrido demasiado para no ser seria. Los más difíciles son los intelectuales. Hablan mucho, pero no son serios. Lo que usted llama realización es algo natural. Cuando usted esté dispuesto, su Gurú estará esperando. La sadhana es sin esfuerzo. Cuando la relación con su maestro es correcta, usted crece. Sobre todo, confíe en él. Él no puede extraviarle a usted. Int: ¿Incluso cuando me pida que haga algo patentemente dañino? Mah: Hágalo. A un sannyasi su Gurú le pidió que se casará. Él obedeció y sufrió amargamente. Pero sus cuatro hijos fueron todos santos y veedores, los más grandes del Maharashtra. Sea feliz con todo lo que le viene a usted de su Gurú y usted crecerá hacia la perfección sin esforzarse. Int: Señor, ¿tiene usted alguna necesidad o algún deseo? ¿puedo hacer algo por usted? Mah: ¿Qué puede usted darme que yo no tenga? Las cosas materiales se necesitan para el contento. Pero yo estoy contento conmigo mismo. ¿Qué más necesito? Int: Ciertamente, cuando usted está hambriento necesita alimento, y cuando está enfermo necesita medicina. Mah: El hambre trae el alimento y la enfermedad trae la medicina. Todo es obra de la naturaleza. Int: Si traigo algo que creo que usted necesita, ¿lo aceptará usted? Mah: El amor que hace que usted ofrezca hará que yo acepte. Int: ¿Y si alguien ofrece construirle un bello ashram? Mah: Que lo haga, no faltaba más. Que gaste una fortuna, que dé trabajo a cientos de personas, que dé de comer a miles. Int: ¿No es un deseo? Mah: No, en absoluto. Solo le estoy pidiendo que lo haga bien, no con mezquindad, ni con un corazón a medias. Él está cumpliendo su propio deseo, no el mío. Que lo haga bien y que sea famoso entre los hombres y los dioses. Int: ¿Pero usted lo quiere? Mah: Yo no lo quiero. Int: ¿Lo aceptará usted? Mah: Yo no lo necesito. Int: ¿Residirá usted en él? Mah: Si se me obliga. Int: ¿Qué puede obligarle? Mah: El amor de aquellos que están en busca de la luz. Int: Sí, veo lo que quiere decir usted. Ahora, ¿cómo tengo que entrar en el samadhi? Mah: Si usted está en el estado adecuado, vea usted lo que vea le hará entrar en samadhi. Después de todo, el samadhi no es nada inusual. Cuando la mente está intensamente interesada, deviene uno con el objeto de interés —el veedor y lo visto devienen uno en el ver, el oidor y lo oído devienen uno en el oír, el amante y lo amado devienen uno en el amar. Toda experiencia puede ser el terreno para el samadhi. Int: ¿Está usted siempre en un estado de samadhi? Mah: Por supuesto que no. El samadhi es un estado de la mente, después de todo. Yo soy más allá de toda experiencia, incluso de la experiencia del samadhi. Yo soy el gran devorador y destructor: todo lo que toco se disuelve en el vacío (akash). Int: Yo necesito los samadhis para la realización de sí mismo. Mah: Usted tiene toda la realización de sí mismo que necesita pero no confía en ella. Tenga coraje, confíe en usted mismo, vaya, hable, actúe; déle una oportunidad de probarse a sí misma. En algunos la realización viene imperceptiblemente, y de alguna manera ellos necesitan convencerse. Han cambiado, pero no lo notan. Tales casos no espectaculares son a menudo los más fiables. Int: ¿Puede uno creerse que está realizado y estar equivocado? Mah: Por supuesto. La idea misma «yo estoy realizado» es una equivocación. No hay ningún «yo soy esto» o «yo soy eso» en el Estado Natural. 62En lo Supremo, el Presenciador apareceInterlocutor: Hace cuarenta años J. Krishnamurti dijo que hay solo vida y que toda charla sobre personalidades e individualidades no tiene ningún fundamento en realidad. Él no intentó describir la vida —dijo meramente que mientras que la vida no necesita y no puede ser descrita, sí puede ser plenamente experimentada, si se suprimen los obstáculos a su experiencia. El principal escollo se encuentra en nuestra idea del tiempo y en nuestra adicción a él, en nuestro hábito de anticipar un futuro a la luz del pasado. La suma total del pasado deviene el «yo fui», lo esperado para el futuro deviene el «yo seré» y la vida es un constante esfuerzo por pasar desde lo que «yo fui» a lo que «yo seré». El momento presente, el «ahora» es perdido de vista. Maharaj habla de «yo soy». ¿Es una ilusión, como «yo fui» y «yo seré», o hay algo real en ello? Y si el «yo soy» es también una ilusión, ¿cómo se libera uno de él? La noción misma de «yo soy» libre de «yo soy» es una absurdidad. ¿Hay algo real, algo duradero, en el «yo soy» a diferencia del «yo fui» o «yo seré», los cuales cambian con el tiempo, a medida que los recuerdos crean nuevas expectativas? Maharaj: El presente «yo soy» es tan falso como el «yo fui» y el «yo seré». Es meramente una idea en la mente, una impresión dejada por la memoria, y la entidad separada que crea es falsa. Este hábito de referirse a un falso centro debe ser suprimido; la noción: «yo veo», «yo siento», «yo pienso», «yo hago», debe desaparecer del campo de la consciencia; lo que queda cuando lo falso ya no es, es real. Int: ¿Qué son todas estas grandes palabras sobre la eliminación del sí mismo? ¿Cómo puede el sí mismo eliminarse a sí mismo? ¿Qué tipos de acrobacias metafísicas pueden conducir a la desaparición del acróbata? Finalmente reaparecerá, enormemente orgulloso de su desaparición. Mah: Usted no necesita dar caza al «yo soy» para matarlo. Usted no puede hacerlo. Todo lo que usted necesita es un sincero anhelo de la realidad. Nosotros lo llamamos atma-bhakti, el amor de lo Supremo: o moksha-sankalpa, la determinación a librarse de lo falso. Sin el amor y la voluntad inspiradas por el amor, no se puede hacer nada. Hablar meramente sobre la Realidad sin hacer nada al respecto es auto-derrotarse. Debe haber amor en la relación entre la persona que dice «yo soy» y el observador de ese «yo soy». Mientras el observador, el sí mismo interior, el sí mismo «más alto», se considere a sí mismo aparte del observado, del sí mismo «más bajo», lo desprecie y lo condene, la situación es sin esperanza. Solo cuando el observador (vyakta) acepta a la persona (vyakti) como una proyección o manifestación de sí mismo, y, por así decir, toma al sí mismo dentro del Sí mismo, la dualidad del «yo» y «esto» desaparece, y en la identidad de lo exterior y de lo interior la Suprema Realidad se manifiesta. Esta unión del veedor y de lo visto acontece cuando el veedor deviene consciente de sí mismo como el veedor; él no está meramente interesado en lo visto, lo cual él es de todos modos, sino que está interesado también en su estar interesado, prestando atención a la atención, presenciando su ser consciente. La presenciación afectuosa es el factor crucial que trae a la Realidad al punto de enfoque. Int: Según los teosofistas y demás ocultistas aliados, el hombre consta de tres aspectos: personalidad, individualidad y espiritualidad. Más allá de la espiritualidad está la divinidad. La personalidad es estrictamente temporal y válida para un solo nacimiento. Comienza con el nacimiento del cuerpo y acaba con el nacimiento del siguiente cuerpo. Una vez acabada, ha acabado para siempre; no queda nada de ella excepto unas pocas lecciones dulces o amargas. La individualidad comienza con el hombre-animal y acaba con el hombre plenamente humano. La división entre personalidad y la individualidad es característica de nuestra presente humanidad. Por una parte la individualidad con su anhelo por lo verdadero, lo bueno y lo bello; por el otro una fea lucha entre el hábito y la ambición, el temor y la codicia, la pasividad y la violencia. El aspecto de la espiritualidad está todavía ausente. No puede manifestarse a sí mismo en una atmósfera de dualidad. Solo cuando la personalidad está reunida con la individualidad y deviene una expresión, tal vez limitada, pero verdadera de ella, la luz y el amor y la belleza de lo espiritual vienen por sí mismos. Usted enseña sobre el vyakti, el vyakta, y el avyakta (el observador, lo observado, y el terreno de observación). ¿Concuerda esto con el otro punto de vista? Mah: Sí, cuando el vyakti se da cuenta de su no existencia por separado del vyakta, y el vyakta ve al vyakti como su propia expresión, entonces la paz y el silencio del estado de avyakta vienen al ser. En realidad, los tres son uno: el vyakta y el avyakta son inseparables, mientras que el vyakti es el proceso de darse cuenta-sentir-pensar, basado en el cuerpo hecho de los cinco elementos y alimentado por ellos. Int: ¿Cuál es la relación entre el vyakta y el avyakta? Mah: ¿Cómo puede haber relación cuando son uno? Toda charla de separación y de relación se debe a la influencia distorsionante y corruptora de la idea «yo soy el cuerpo». El sí mismo exterior (vyakti) es meramente una proyección en el cuerpo-mente del sí mismo interior (vyakta), que a su vez es solo una expresión del Sí mismo Supremo (avyakta), que es todos y ninguno. Int: Hay maestros que no quieren hablar del sí mismo más alto y del sí mismo más bajo. Se dirigen al hombre como si solo existiera el sí mismo más bajo. Ni el Buddha ni Cristo mencionaron nunca un sí mismo más alto. J. Krishnamurti también se esfuerza en evitar cualquier mención del sí mismo más alto. ¿Por qué es así? Mah: ¿Cómo puede haber dos sí mismos en un solo cuerpo? El «yo soy» es uno. No hay ningún «yo soy más alto» y «yo soy más bajo». Todo tipo de estados de mente se presentan a la presenciación y hay identificación de sí mismo con ellos. Los objetos de observación no son lo que parecen ser y las actitudes con las que son recibidos no son lo que necesitan ser. Si usted piensa que el Buddha, Cristo o Krishnamurti hablan a la persona, usted está equivocado. Ellos saben bien que el vyakti, el sí mismo exterior, no es más que una sombra del vyakta, el sí mismo interior, y ellos se dirigen y amonestan al vyakta solamente. Le dicen que preste atención al sí mismo exterior, que le guíe y que le ayude, que se sienta responsable de él; brevemente, que sea plenamente presenciador de él. La presenciación viene de lo Supremo y penetra el sí mismo interior; el supuesto sí mismo exterior es solo esa parte del ser de uno de la que uno no es presenciador. Uno puede ser consciente, pues todos los seres son conscientes, pero uno no es siempre presenciador. Lo que está incluido en la presenciación deviene lo interior y participa de lo interior. Usted puede ponerlo diferentemente: el cuerpo define el sí mismo exterior, la consciencia el interior, y en la presenciación pura se contacta lo Supremo. Int: Usted ha dicho que el cuerpo define el sí mismo exterior. Puesto que usted tiene un cuerpo, ¿tiene usted también un sí mismo exterior? Mah: Lo tendría, si estuviera apegado al cuerpo y lo tomará por mí mismo. Int: Pero usted es consciente de él y atiende a sus necesidades. Mah: Lo contrario está más cerca de la verdad —el cuerpo me conoce y es consciente de mis necesidades. Pero tampoco es realmente así. Este cuerpo aparece en su mente; en mi mente nada es. Int: ¿Quiere usted decir que usted es completamente inconsciente de tener un cuerpo? Mah: Al contrario, soy consciente de no tener un cuerpo. Int: ¡Yo le estoy viendo fumar! Mah: Exactamente. Usted me ve fumando. Encuentre por usted mismo cómo ha llegado usted a verme fumando, y usted se dará cuenta fácilmente de que es su estado de mente «yo soy el cuerpo» el que es responsable de esta idea de «yo le estoy viendo fumar». Int: Hay el cuerpo y hay mí mismo. Yo conozco el cuerpo. Aparte de él, ¿qué soy yo? Mah: No hay ningún «yo» aparte del cuerpo, ni tampoco hay ningún mundo. Los tres aparecen y desaparecen juntos. En la raíz está la sensación de «yo soy». Vaya más allá de ella. La idea: «yo no soy el cuerpo» es meramente un antídoto para la idea «yo soy el cuerpo», la cual es falsa. ¿Qué es ese «yo soy»? A no ser que usted se conozca a usted mismo, ¿qué más puede usted conocer? Int: De lo que usted dice concluyo que sin el cuerpo no puede haber ninguna liberación. Si la idea: «yo no soy el cuerpo» conduce a la liberación, la presencia del cuerpo es esencial. Mah: Completamente exacto. Sin el cuerpo, ¿cómo puede venir al ser la idea: «yo no soy el cuerpo»? La idea «yo soy libre» es tan falsa como la idea «yo soy esclavo». Encuentre el «yo soy» común a ambas y vaya más allá. Int: Todo es solo un sueño. Mah: Todo son meras palabras; ¿de qué utilidad son para usted? Usted está atrapado en la tela de las definiciones y de las formulaciones verbales. Vaya más allá de sus conceptos e ideas; la verdad se encuentra en el silencio del deseo y del pensamiento. Int: Uno tiene que acordarse de no acordarse. ¡Qué tarea! Mah: No puede hacerse, por supuesto. Debe acontecer. Pero acontece cuando usted ve verdaderamente la necesidad de ello. Nuevamente, la seriedad es la llave de oro. Int: En el fondo de mi mente hay un murmullo todo el tiempo. Numerosos pensamientos pequeños y frágiles proliferan y pululan y esta nube informe está siempre conmigo. ¿Es lo mismo en usted? ¿Cuál es el fondo de su mente? Mah: Donde no hay ninguna mente, no hay ningún fondo de la mente. ¡Yo soy todo frente, no hay ningún fondo! El vacío habla, el vacío queda. Int: ¿No queda ningún recuerdo? Mah: No queda ningún recuerdo del placer o del dolor pasado. Cada momento es recién nacido. Int: Sin memoria usted no puede ser consciente. Mah: Por supuesto que soy consciente, y plenamente presenciador de ello. ¡Yo no soy un tronco de madera! Compare la consciencia y su contenido a una nube. Usted está dentro de la nube, mientras que yo la observo. Usted está perdido en ella, apenas es capaz de ver las puntas de sus dedos, mientras que yo veo la nube y muchas otras nubes y el cielo azul también, y el sol, la luna y las estrellas. La Realidad es una para ambos, pero para usted es una prisión y para mí es un hogar. Int: Usted ha hablado de la persona (vyakti), del presenciador (vyakta) y de lo Supremo (aviakta). ¿Cuál viene primero? Mah: En lo Supremo el presenciador aparece. El presenciador crea la persona y se piensa a sí mismo como separado de ella. El presenciador ve que la persona aparece en la consciencia, que a su vez aparece en el presenciador. Este darse cuenta de la unidad básica es la operación de lo Supremo. Lo Supremo es el poder detrás del presenciador, la fuente de la que fluye todo. No puede ser contactado, a menos de que haya unidad y amor y ayuda mutua entre la persona y el presenciador, a menos de que el hacer esté en armonía con el ser y el conocer. Lo Supremo es a la vez la fuente y el fruto de tal armonía. Cuando le hablo a usted, yo estoy en el estado de presenciación desapegada pero afectuosa (turiya). Cuando esta presenciación se vuelve sobre sí misma, usted puede llamarlo el estado Supremo (turiyatita). Pero la realidad fundamental es más allá de la presenciación, más allá de los tres estados del devenir, del ser y del no ser. Int: ¿Cómo es que aquí mi mente se entrega a tópicos elevados y encuentra fácil y agradable explayarse con ellos, y cuando regreso a casa me encuentro a mí mismo olvidado de todo lo que he aprendido aquí, agitado e inquieto, incapaz de recordar mi naturaleza real ni siquiera un momento? ¿Cuál puede ser la causa? Mah: Es a su infantilismo a donde usted retorna. Usted no está plenamente crecido, hay niveles que se han quedado sin desarrollar debido a que no se les ha atendido. Preste una completa atención a lo que en usted es crudo y primitivo, irracional y grosero, enteramente infantil, y usted madurará. Es la madurez del corazón y de la mente lo que es esencial. Viene sin esfuerzo cuando se quita el principal obstáculo —la inatención, la no presenciación. En la presenciación usted crece. 63La Noción de Ser un Hacedor es EsclavitudInterlocutor: Nosotros hemos estado en el Ashram de Satya Sai Baba durante algún tiempo. También hemos pasado dos meses en Sri Ramanashram en Tiruvannamalai. Ahora estamos camino de regreso a los Estados Unidos. Maharaj: ¿Ha causado la India algún cambio en ustedes? Int: Sentimos que nos hemos despojado de nuestro fardo. Sri Satya Sai Baba nos dijo que le dejáramos todo a él y que vivamos día a día tan rectamente como sea posible. «Sed buenos y dejadme el resto a mí», solía decirnos. Mah: ¿Qué estuvieron haciendo ustedes en el Sri Ramanashram? Int: Continuamos con el mantra que nos dio el Gurú. También hicimos alguna meditación. No había mucho que pensar ni que estudiar; solo intentábamos mantenernos serenos. Nosotros estamos en la vía de bhakti y somos más bien pobres en filosofía. No tenemos mucho en lo que pensar —solo confiar en nuestro Gurú y vivir nuestras vidas. Mah: La mayoría de los bhaktas confían en su Gurú solo mientras todo les va bien. Cuando vienen los problemas, se sienten abandonados y se van en busca de otro Gurú. Int: Sí, nosotros estamos advertidos contra este peligro. Estamos intentando tomar lo duro junto con lo blando. La sensación: «Todo es Gracia» debe ser muy fuerte. Un sadhu estaba caminando hacia el este, desde donde comenzó a soplar un fuerte viento. El sadhu se volvió sobre sus pasos y caminó hacia el oeste. Nosotros esperamos vivir justamente así —ajustándonos a las circunstancias según nos sean enviadas por nuestro Gurú. Mah: Hay solamente vida. No hay nadie que viva una vida. Int: Eso lo comprendemos, sin embargo constantemente hacemos intentos de vivir nuestras vidas en lugar de vivir solo. Hacer planes para el futuro parece ser un hábito inveterado en nosotros. Mah: Hagan ustedes planes o no, la vida continúa. Pero, en la vida misma, surge una pequeña espira en la mente, que acoge las fantasías y que se imagina a sí misma dominando y controlando la vida. La vida misma es sin deseo. Pero el falso sí mismo quiere continuar —agradablemente. Por lo tanto está siempre comprometido en la tarea de asegurar la propia continuidad de uno. La vida está libre de temor y es libre. Mientras usted tenga la idea de influenciar en los aconteceres, la liberación no es para usted: la noción misma de ser un hacedor, de ser una causa, es esclavitud. Int: ¿Cómo podemos vencer la dualidad del hacedor y de lo hecho? Mah: Contemple la vida como infinita, indivisa, siempre presente, siempre activa, hasta que usted se de cuenta de que usted mismo es uno con ella. No es muy difícil, pues usted solo estará retornando a su propia condición natural. Una vez que usted se da cuenta de que todo viene de dentro, de que el mundo en el que usted vive no ha sido proyectado sobre usted sino por usted, su temor acaba. Si usted no se da cuenta de esto usted se identifica a usted mismo con cosas exteriores, como el cuerpo, la mente, la sociedad, la nación, la humanidad, incluso con Dios o lo Absoluto. Pero todos éstos son solo escapes del miedo. Solo cuando usted acepta plenamente su responsabilidad por el pequeño mundo en el que usted vive y observa el proceso de su creación, preservación y destrucción, usted puede ser libre de su esclavitud imaginaria. Int: ¿Por qué debo imaginarme a mí mismo tan infeliz? Mah: Usted lo hace solo por hábito. Cambie sus maneras de sentir y de pensar, haga inventario de ellas y examínelas estrechamente. Usted está en la esclavitud por inadvertencia. La atención libera. Usted da por supuestas muchas cosas. Empiece a cuestionar. Las cosas más evidentes son las más dudosas. Hágase a usted mismo preguntas tales como «¿He nacido yo realmente?» «¿Soy yo realmente fulano?» «¿Cómo sé yo que yo existo?» «¿Quiénes son mis padres?» «¿Me han creado ellos a mí, o los he creado yo a ellos?» «¿Debo creer todo lo que se me dice sobre mí mismo?» «¿Quién soy yo, en cualquier caso?». Usted ha puesto mucha energía en construir una prisión para usted mismo. Ponga otra tanta para demolerla. De hecho, la demolición es fácil, pues lo falso se disuelve cuando es descubierto. Todo pende de la idea «yo soy». Examínela muy exhaustivamente. Ella está en la raíz de todos los trastornos. Es una suerte de piel que le separa a usted de la realidad. Lo real está a la vez dentro y fuera de la piel, pero la piel misma no es real. Esta idea de «yo soy» no ha nacido con usted. Usted podía haber vivido muy bien sin ella. Vino más tarde debido a su autoidentificación con el cuerpo. Creó una ilusión de separación donde no había ninguna. Le hizo a usted un extranjero en su propio mundo e hizo que el mundo fuera para usted ajeno y enemigo. Sin la sensación de «yo soy» la vida continúa. Hay momentos en los que estamos sin la sensación de «yo soy», en paz y dichosos. Con el retorno del «yo soy» comienza el trastorno. Int: ¿Cómo tiene que librarse uno de la sensación de «yo»? Mah: Usted debe tratar con la sensación de «yo» si quiere librarse de ella. Obsérvela en operación y en paz, cómo comienza y cuándo cesa, lo que quiere y cómo lo obtiene, hasta que usted vea claramente y comprenda plenamente. Después de todo, todos los Yogas, sean cuales sean su fuente y su carácter, tienen solo una meta: salvarle a usted de la calamidad de la existencia separada, de ser solo un punto insignificante en un vasto y hermoso cuadro. Usted sufre debido a que usted se ha enajenado a usted mismo de la realidad y ahora usted busca un escape de esta enajenación. Usted no puede escapar de sus propias obsesiones. Usted solo puede dejar de alimentarlas. Es porque el «yo soy» es falso por lo que quiere continuar. La Realidad no necesita continuar —sabiéndose a sí misma indestructible, es indiferente a la destrucción de las formas y expresiones. Para fortalecer y estabilizar el «yo soy» nosotros hacemos todo tipo de cosas —todo en vano, pues el «yo soy» tiene que ser reconstruido de instante en instante. Es un trabajo que no cesa y la única solución radical es disolver la sensación separativa de «yo soy tal y tal persona» de una vez por todas. El ser permanece, pero no el auto-ser. Int: Yo tengo aspiraciones espirituales definidas. ¿No debo trabajar para su cumplimiento? Mah: Ninguna ambición es espiritual. Todas las ambiciones son por amor del «yo soy». Si usted quiere hacer progresos reales debe abandonar toda idea de logro personal. Las ambiciones de los presuntos Yogis son descabelladas. El deseo de un hombre por una mujer es la inocencia misma comparado con la codicia de una dicha personal perpetua. La mente es un fraude. ¡Cuánto más piadosa parece, tanto peor será el engaño! Int: Las gentes vienen a usted muy a menudo con sus problemas mundanales y piden ayuda. ¿Cómo sabe usted lo que decirles? Mah: Les digo lo que me viene a la mente en el momento. No tengo ningún procedimiento fijo para tratar con las gentes. Int: Usted está seguro de usted mismo. Pero cuando las gentes vienen a mí a pedirme consejo, ¿cómo estoy seguro de que mi consejo es justo? Mah: Observe en qué estado está usted, desde qué nivel habla usted. Si usted habla desde la mente, usted puede estar equivocado. Si usted habla desde la plena visión en la situación, con sus hábitos mentales propios en suspenso, su consejo puede ser una verdadera respuesta. El punto principal es ser plenamente consciente de que ni usted ni el hombre frente a usted son meros cuerpos; si su presenciación es clara y plena, el error es menos probable. 64Todo lo que le Complace a usted, le RetieneInterlocutor: Soy un contable titulado en retiro y mi esposa se dedica a la labor social con las mujeres pobres. Nuestro hijo acaba de partir para los Estados Unidos y hemos venido para verle partir. Somos punjabis, pero vivimos en Delhi. Tenemos un Gurú de la fe Radha-Soami y valoramos altamente el satsang. Nos sentimos muy afortunados de haber sido traídos aquí. Nos hemos encontrado con muchas personas santas y estamos contentos de encontrarnos con una más. Maharaj: Usted se ha encontrado con muchos anacoretas y ascetas, pero un hombre plenamente realizado consciente de su divinidad (swarupa) es difícil de encontrar. Los santos y los Yogis, mediante esfuerzos y sacrificios inmensos, adquieren muchos poderes milagrosos y pueden hacer mucho bien en cuanto a ayudar a las gentes y a inspirar fe, sin embargo esto no les hace perfectos. No es una vía a la realidad, sino meramente un enriquecimiento de lo falso. Todos los esfuerzos conducen a más esfuerzo; todo lo que se edifica debe ser mantenido, todo lo que se adquiere debe ser protegido contra la decadencia o la pérdida. Todo lo que puede perderse no es realmente propio de uno; y lo que no es suyo propio, ¿de qué utilidad puede ser para usted? En mi mundo nada es provocado, todo acontece por sí mismo. Toda existencia está en el espacio y en el tiempo, es limitada y temporal. El que experimenta la existencia es también limitado y temporal. Yo no estoy interesado ni en «lo que existe» ni en «quien existe». Yo tengo mi estado más allá, donde yo soy ambos y ninguno. Las personas que, después de mucho esfuerzo y penalidades, han cumplido sus ambiciones y se han asegurado niveles de experiencia y de acción más altos, usualmente son agudamente conscientes de su nivel; dividen a las gentes en jerarquías, distribuyéndolas desde el no realizador más bajo al realizador más alto. Para mí todos son iguales. Hay diferencias en la apariencia y la expresión, pero no importan. Lo mismo que la forma de un ornamento de oro no afecta al oro, así la esencia del hombre permanece inafectada. Donde falta este sentido de igualdad, ello significa que la realidad no ha sido tocada. El mero conocimiento no es suficiente; el conocedor debe ser conocido. Los Pandits y los Yogis pueden conocer muchas cosas, ¿pero de qué utilidad es el mero conocimiento cuando no se conoce al sí mismo? Ciertamente, será mal usado. Sin el conocimiento del conocedor no puede haber ninguna paz. Int: ¿Cómo llega uno a conocer al conocedor? Mah: Yo solo puedo decirle a usted lo que sé por mi propia experiencia. Cuando me encontré con mi Gurú, él me dijo: «Tú no eres lo que crees ser. Encuentra lo que eres. Observa la sensación de “yo soy”, encuentra tu sí mismo real». Yo le obedecí, debido a que confié en él. Hice lo que me había dicho. Todo mi tiempo libre lo pasaba observándome a mí mismo en silencio. ¡Y qué diferencia supuso eso, y qué pronto! Me llevó solo tres años darme cuenta de mi verdadera naturaleza. Mi Gurú murió poco después de haberle encontrado, pero eso no constituyo ninguna diferencia. Yo recordaba lo que él me dijo y perseveré. El fruto de ello está aquí, conmigo. Int: ¿Qué es? Mah: Me conozco a mí mismo como yo soy en realidad. Yo no soy el cuerpo ni la mente ni las facultades mentales. Yo soy más allá de todos éstos. Int: ¿Es usted simplemente nada? Mah: Vamos, sea razonable. Por supuesto que yo soy —tangibilísimamente. Solamente que yo no soy lo que usted puede pensar que soy. Esto le dice a usted todo. Int: Eso no me dice nada. Mah: Debido a que no puede decirse. Usted debe ganar su propia experiencia. Usted está acostumbrado a tratar con cosas, físicas y mentales. Yo no soy una cosa, ni tampoco usted lo es. Nosotros no somos ni materia ni energía, ni cuerpo ni mente. Una vez que usted tenga un atisbo de su propio ser, usted no me encontrará difícil de comprender. Nosotros creemos en muchas cosas solo de oído. Creemos en tierras y gentes remotas, en cielos e infiernos, en dioses y diosas, debido a que así se nos ha dicho. Similarmente, también se nos han dicho cosas sobre nosotros mismos, nuestros padres, nombre, posición, deberes y demás. Jamás nos tomamos la molestia de verificar. La vía a la verdad pasa por la destrucción de lo falso. Para destruir lo falso, usted debe cuestionar sus creencias más arraigadas. De todas ellas, la idea de que usted es el cuerpo es la peor. Con el cuerpo viene el mundo, con el mundo —Dios, que se supone que ha creado el mundo, y así comienzan los temores, las religiones, las plegarias, los sacrificios, y toda suerte de sistemas— todos para proteger y sostener al hombre aniñado, asustado por los monstruos de su propia producción. Dése cuenta de que lo que usted es no puede nacer ni morir, y una vez partido el temor todos los sufrimientos acaban. Lo que la mente inventa, la mente lo destruye. Pero lo real no se inventa y no puede ser destruido. Aférrese a eso sobre lo que la mente no tiene ningún poder. Lo que le estoy diciendo a usted no está ni en el pasado ni en el futuro. Tampoco está en la vida diaria tal como fluye en el ahora. Es atemporal y su total atemporalidad es más allá de la mente. Mi Gurú y sus palabras: «Tú eres mí mismo» están atemporalmente conmigo. Al comienzo yo tenía que fijar mi mente en ellas, pero ahora ha devenido natural y fácil. El punto cuando la mente acepta las palabras del Gurú como verdaderas, y vive por ellas espontáneamente y en cada detalle de la vida diaria, es el umbral de la realización. En cierto modo es la salvación por la fe, pero la fe debe ser intensa y duradera. Usted no debe pensar que la fe por sí misma es suficiente. Sin embargo, la fe expresada en la acción es un medio cierto a la realización. De todos los medios es el más efectivo. Hay maestros que rechazan la fe y que confían solo en la razón. En realidad, no es la fe lo que niegan, sino la fe ciega. La fe no es ciega. Es la voluntad de intentarlo. Int: Se nos ha dicho que, de todas las formas de práctica espiritual, la práctica de la actitud de un mero presenciador es la más eficaz. ¿Cómo se compara con la fe? Mah: La actitud de presenciador también es fe; es fe en uno mismo. Usted cree que usted no es lo que usted experimenta y observa todo desde una distancia. No hay ningún esfuerzo en presenciar. Usted comprende que usted es solo el presenciador y la comprensión actúa. Usted no necesita nada más, solo recordar que usted es únicamente el presenciador. Si en el estado de presenciador usted se pregunta: «¿quién soy yo?», la respuesta viene inmediatamente, aunque es sin palabras y silente. Cese de ser el objeto y devenga el sujeto de todo lo que acontece; una vez vuelto hacia dentro, usted se encontrará a usted mismo más allá del sujeto. Cuando usted se haya encontrado a usted mismo, usted encontrará que usted está también más allá del objeto, que ambos, el sujeto y el objeto, existen en usted, pero usted no es ninguno de ellos. Int: Usted habla de la mente, de la consciencia que presencia más allá de la mente y de lo Supremo, que es más allá de la presenciación. ¿Quiere usted decir que inclusive la presenciación no es real? Mah: Mientras usted trate con los términos: real – irreal, la presenciación es la única realidad que puede ser. Pero lo Supremo es más allá de todas las distinciones y a ello el término «real» no se aplica, pues en ello todo es real y, por lo tanto, no necesita ser etiquetado como tal. Es la fuente misma de la realidad, imparte realidad a todo lo que toca. Pero no puede ser comprendido a través de las palabras. Incluso una experiencia directa, por muy sublime que sea, meramente da testimonio, nada más. Int: ¿Pero quién crea el mundo? Mah: La Mente Universal (chidaksh) hace y deshace todo. Lo Supremo (paramakash) imparte realidad a todo lo que viene al ser. Decir que es el amor universal puede ser lo más cerca que podemos aproximarnos a ello con palabras. Lo mismo que el amor, ello hace todo real, bello, deseable. Int: ¿Por qué deseable? Mah: ¿Por qué no? ¿De dónde vienen todas las poderosas atracciones que hacen que todas las cosas creadas se respondan unas a otras, que unen a las gentes, si no es de lo Supremo? No esquive el deseo; vea solo que fluye por los canales justos. Sin deseo usted está muerto. Pero con deseos bajos usted es un espectro. Int: ¿Cuál es la experiencia que se acerca más a lo Supremo? Mah: Paz inmensa y amor ilimitado. Dése cuenta de que todo cuanto es verdadero, noble y bello en el universo, todo viene de usted, de que usted mismo está en la fuente de ello. Los dioses y las diosas que supervisan el mundo pueden ser seres maravillosos y gloriosos; sin embargo son como los sirvientes vestidos espléndidamente que proclaman el poder y las riquezas de su señor. Int: ¿Cómo se alcanza el Estado Supremo? Mah: Renunciando a todos los deseos menores. Mientras usted está satisfecho con lo más bajo, usted no puede tener lo más alto. Todo lo que le complace a usted, le retiene. Hasta que usted se dé cuenta de la insatisfactoriedad de todas las cosas, de su transitoriedad y de su limitación, y recoja sus energías en un único gran anhelo, ni siquiera se habrá dado el primer paso. Por otra parte, la integridad del deseo por lo Supremo es por sí misma una llamada desde lo Supremo. Nada, físico o mental, puede darle a usted la libertad. Usted es libre una vez que usted comprende que su esclavitud es su propia obra y deja usted de forjar las cadenas que le atan. Int: ¿Cómo encuentra uno la fe en un Gurú? Mah: Encontrar el Gurú y también la confianza en él es una suerte rara. No acontece a menudo. Int: ¿Es el destino el que dispone? Mah: Llamarlo destino explica poco. Cuando acontece, usted no puede decir por qué acontece y usted meramente encubre su ignorancia llamándolo karma o Gracia, o la voluntad de Dios. Int: Krishnamurti dice que el Gurú no se necesita. Mah: Alguien debe hablarle a usted sobre la Realidad Suprema y la vía que conduce a ella. Krishnamurti no está haciendo nada más. De una cierta manera tiene razón —la mayoría de los presuntos discípulos no confían en sus Gurús; los desobedecen y finalmente los abandonan. Para tales discípulos habría sido infinitamente mejor que no hubieran tenido ningún Gurú y que hubieran buscado dentro su guía. Encontrar un Gurú vivo es una rara oportunidad y una gran responsabilidad. Uno no debe tratar estas materias a la ligera. Ustedes salen a comprarse el cielo e imaginan que el Gurú se lo suministrará por un precio. Buscan cerrar un negocio ofreciendo poco pero pidiendo mucho. Ustedes no engañan a nadie excepto a ustedes mismos. Int: A usted su Gurú le dijo que usted es lo Supremo y usted confió en él y actuó en consecuencia. ¿Qué le dio a usted esta confianza? Mah: Digamos que, sencillamente, yo fui razonable. Habría sido necio no confiar en él. ¿Qué interés hubiera podido tener él en extraviarme? Int: Usted dijo a un interlocutor que nosotros somos lo mismo, que somos iguales. Yo no puedo creerlo. Puesto que no le creo, ¿de qué utilidad es su afirmación para mí? Mah: Que usted no lo crea no importa. Mis palabras son verdaderas y harán su labor. Ésta es la belleza de la compañía noble (satsang). Int: ¿Sentarse cerca de usted puede considerarse práctica espiritual? Mah: Por supuesto. El río de la vida está corriendo. Algo de su agua está aquí, pero mucha de ella ha alcanzado ya su meta. Usted conoce solo el presente. Yo veo mucho más lejos en el pasado y en el futuro, en lo que usted es y en lo que usted puede ser. Yo no puedo verle a usted sino como a mí mismo. Está en la naturaleza misma del amor no ver ninguna diferencia. Int: ¿Cómo puedo llegar a verme a mí mismo como usted me ve? Mah: Es suficiente con que usted no se imagine que usted es el cuerpo. Es la idea de «yo soy el cuerpo» la que es tan calamitosa. Ella le ciega a usted completamente a su naturaleza real. No piense ni por un momento que usted es el cuerpo. No se dé usted ningún nombre, ninguna forma. La realidad es encontrada en la obscuridad y en el silencio. Int: ¿No debo pensar con alguna convicción que yo no soy el cuerpo? ¿Dónde voy a encontrar tal convicción? Mah: Compórtese como si usted estuviera plenamente convencido y la confianza vendrá. ¿Cuál es la utilidad de las meras palabras? Una fórmula, un patrón mental no le ayudarán a usted. Pero la acción no egoísta, libre de todo interés en el cuerpo y en sus intereses le llevará a usted al corazón mismo de la Realidad. Int: ¿De dónde voy a sacar el coraje para actuar sin convicción? Mah: El amor le dará a usted coraje. Cuando usted se encuentre con alguien completamente admirable, digno de amor, sublime, su amor y admiración le empujarán a usted a actuar noblemente. Int: No todo el mundo sabe admirar lo admirable. La mayoría de las gentes son totalmente insensibles. Mah: La vida les hará apreciar. El peso mismo de la experiencia acumulada les dará ojos para ver. Cuando usted se encuentre con un hombre que lo merece, usted le amará y confiará en él y seguirá su consejo. Éste es el papel de la persona realizada —establecer un ejemplo de perfección que otros admiren y amen. La belleza de vida y de carácter es una tremenda contribución al bien común. Int: ¿No debemos sufrir para crecer? Mah: Es suficiente saber que hay sufrimiento, que el mundo sufre. Por sí mismos ni el placer ni el dolor iluminan. Solo la comprensión lo hace. Una vez que usted ha entendido la verdad de que el mundo está lleno de sufrimiento, de que nacer es una calamidad, usted encontrará el impulso y la energía para ir más allá de ello. El placer le hace dormir a usted y el dolor le despierta. Si usted no quiere sufrir, no se eche a dormir. Usted no puede conocerse a usted mismo a través de la felicidad solo, pues la felicidad es su naturaleza misma. Usted debe hacer frente a lo opuesto, a lo que usted no es, para encontrar la iluminación. 65Una Mente Serena es Todo lo que Usted NecesitaInterlocutor: Yo no estoy bien, me siento más bien débil. ¿Qué tengo que hacer? Mah: ¿Quién no está bien, usted o el cuerpo? Int: Mi cuerpo, por supuesto. Mah: Ayer usted se sentía bien. ¿Qué se sentía bien? Int: El cuerpo. Mah: Usted estaba contento cuando el cuerpo estaba bien y usted se entristece cuando el cuerpo no está bien. ¿Quién está contento un día y triste al siguiente? Int: La mente. Mah: ¿Y quién conoce a la variable mente? Int: La mente Mah: La mente es el conocedor. ¿Quién conoce al conocedor? Int: ¿El conocedor no se conoce a sí mismo? Mah: La mente es discontinua. Una y otra vez se queda en blanco, como en el sueño profundo o en el desvanecimiento, o en la distracción. Debe haber algo continuo para registrar la discontinuidad. Int: La mente recuerda. Esto significa continuidad. Mah: La memoria es siempre parcial, no fiable y evanescente. Ella no explica el fuerte sentido de identidad que impregna la consciencia, la sensación de «yo soy». Encuentre lo que está en la raíz de ello. Int: Por muy profundamente que miro, solo encuentro la mente. Sus palabras «más allá de la mente» no me dan ninguna pista. Mah: Mientras mire con la mente, usted no puede ir más allá de ella. Para ir más allá, usted debe mirar desde fuera de la mente y de sus contenidos. Int: ¿En cuál dirección tengo que mirar? Mah: ¡Todas las direcciones están dentro de la mente! Yo no le estoy pidiendo a usted que mire en alguna dirección particular. Solamente mire fuera de todo lo que acontece en su mente y tráigalo a la sensación de «yo soy». El «yo soy» no es una dirección. Es la negación de toda dirección. Finalmente, incluso el «yo soy» tendrá que partir, pues usted no necesita estar afirmando lo que es evidente. Traer la mente a la sensación de «yo soy» meramente ayuda a apartar la mente de todo lo demás. Int: ¿Dónde me conduce todo eso? Mah: Cuando la mente se mantiene apartada de sus preocupaciones, se torna serena. Si usted no perturba esta quietud y permanece en ella, usted encuentra que está impregnada de una luz y de un amor jamás conocidos por usted; y sin embargo, usted lo reconoce al momento como su naturaleza propia. Una vez que usted ha pasado a través de esta experiencia, usted ya nunca será el mismo hombre otra vez; la mente ingobernable puede romper su paz y obstruir su visión; pero retornarán, siempre que se siga sosteniendo el esfuerzo; hasta que llega el día en que todos los lazos se rompen, todas las ilusiones y apegos se acaban y la vida deviene supremamente concentrada en el presente. Int: ¿Qué diferencia constituye esto? Mah: La mente ya no está. Hay solo amor en acción. Int: ¿Cómo reconoceré este estado cuando lo alcance? Mah: No habrá ningún temor. Int: Rodeado por un mundo lleno de misterios y de peligros, ¿cómo puedo permanecer sin miedo? Mah: Su propio pequeño cuerpo también está lleno de misterios y de peligros, y sin embargo usted no tiene miedo de él, pues usted lo toma como suyo propio. Lo que usted no sabe es que el universo entero es su cuerpo y que usted no necesita tener miedo de él. Usted puede decir que tiene dos cuerpos, el personal y el universal. El personal viene y va, el universal está siempre con usted. La creación entera es su cuerpo universal. Usted está tan cegado por lo que es personal, que no ve lo universal. Esta ceguera no acabará por sí misma —debe ser deshecha diligente y deliberadamente. Cuando todas las ilusiones son comprendidas y abandonadas, usted alcanza el estado libre de error y perfecto en el que todas las distinciones entre lo personal y lo universal ya no son más. Int: Yo soy una persona y por lo tanto estoy limitado en el espacio y en el tiempo. Ocupo poco espacio y duro unos pocos momentos; ni siquiera puedo concebirme a mí mismo como eterno y omnipenetrante. Mah: Sin embargo, usted es. Cuando usted profundice en usted mismo en busca de su verdadera naturaleza, usted descubrirá que solo su cuerpo es pequeño y que solo su memoria es breve; mientras que el vasto océano de la vida es suyo. Int: Las palabras mismas «yo» y «universal» son contradictorias. Una excluye a la otra. Mah: No lo son. El sentido de identidad impregna lo universal. Indague y descubrirá la Persona Universal, que es usted mismo, e infinitamente más. En cualquier caso, comience dándose cuenta de que el mundo está en usted, no usted en el mundo. Int: ¿Cómo puede ser eso? Yo soy solo una parte del mundo. ¿Cómo puede la totalidad del mundo estar contenida en la parte excepto por reflejo, como en un espejo? Mah: Lo que usted dice es verdadero. Su cuerpo personal es una parte en la que la totalidad se refleja maravillosamente. Pero usted tiene también un cuerpo universal. Usted ni siquiera puede decir que no lo sabe, debido a que usted lo ve y lo experimenta todo el tiempo. Solo que usted lo llama «el mundo» y tiene miedo de él. Int: Siento que conozco poco mi cuerpo pequeño, mientras que el otro no lo conozco, excepto a través de la ciencia. Mah: Su cuerpo pequeño está lleno de misterios y de maravillas que usted no conoce. Ahí también la ciencia es su única guía. Tanto la anatomía como la astronomía le describen a usted. Int: Inclusive si acepto su doctrina del cuerpo universal como una teoría de trabajo, ¿de qué manera puedo comprobarla y de qué utilidad es para mí? Mah: Al conocerse a usted mismo como el habitante en ambos cuerpos, usted no excluirá nada. Todo el universo será incumbencia suya; usted amará a cada cosa viva y la ayudará tierna y sabiamente. No habrá ningún choque de intereses entre usted y los demás. Toda explotación cesará absolutamente. Cada acción suya será benéfica, cada movimiento será una bendición. Int: Es muy tentador, ¿pero cómo debo proceder para darme cuenta de mi ser universal? Mah: Usted tiene dos maneras: usted puede entregar su corazón y su mente al descubrimiento de usted mismo, o puede aceptar mis palabras con confianza y actuar consecuentemente. En otras palabras, o bien usted deviene totalmente interesado en sí mismo o bien totalmente desinteresado de sí mismo. Es la palabra «totalmente» lo que importa. Usted debe ser extremo para alcanzar lo Supremo. Int: ¿Cómo puedo aspirar a tales alturas, pequeño y limitado como yo soy? Mah: Dése usted cuenta de usted mismo como el océano de la consciencia en la que todo acontece. Esto no es difícil. Un poco de atención, de estrecha observación de uno mismo, y usted verá que ningún acontecer está fuera de su consciencia. Int: El mundo está lleno de aconteceres que no aparecen en mi consciencia. Mah: Incluso su cuerpo está lleno de aconteceres que no aparecen en su consciencia. Esto no le impide a usted reclamar su cuerpo como suyo propio. Usted conoce el mundo exactamente como conoce su cuerpo —a través de sus sentidos. Es su mente la que ha separado el mundo de fuera de su piel del mundo de dentro y los ha puesto en oposición. Esto ha creado el miedo y el odio y todas las miserias del vivir. Int: Lo que no sigo es lo que usted dice sobre ir más allá de la consciencia. Comprendo las palabras, pero no puedo visualizar la experiencia. Después de todo, usted mismo ha dicho que toda experiencia está en la consciencia. Mah: Tiene usted razón, no puede haber ninguna experiencia más allá de la consciencia. Sin embargo, hay la experiencia de ser a secas. Hay un estado más allá de la consciencia que no es inconsciente. Algunos lo llaman superconsciencia o consciencia pura o consciencia suprema. Es presenciación pura, libre del nexo sujeto-objeto. Int: He estudiado la Teosofía y no encuentro nada familiar en lo que usted dice. Admito que la Teosofía trata solo de la manifestación. Describe el universo y sus habitantes con gran detalle. Admite muchos niveles de materia y los correspondientes niveles de experiencia, pero no parece ir más allá. Lo que usted dice va más allá de toda experiencia. Si no es experimentable, ¿por qué hablar sobre ello en absoluto? Mah: La consciencia es intermitente, está llena de lagunas. Sin embargo hay la continuidad de la identidad. ¿A qué se debe este sentido de identidad sino a algo más allá de la consciencia? Int: Si yo soy más allá de la mente, ¿cómo puedo cambiarme a mí mismo? Mah: ¿Dónde está la necesidad de cambiar algo? La mente está cambiando de todos modos todo el tiempo. Observe a su mente desapasionadamente; esto es suficiente para calmarla. Cuando está serena, usted puede ir más allá de ella. No la mantenga ocupada todo el tiempo. Deténgala —y solo sea. Si usted le da reposo, ella se serenará y recobrará su pureza y su fuerza. El pensamiento constante la extenúa. Int: Si mi verdadero ser está siempre conmigo, ¿cómo es que yo soy ignorante de él? Mah: Debido a que es muy sutil y su mente es grosera, está llena de pensamientos y de sentimientos groseros. Calme y clarifique su mente y usted se conocerá a usted mismo como usted es. Int: ¿Necesito la mente para conocerme a mí mismo? Mah: Usted es más allá de la mente, pero usted conoce con su mente. Es evidente que el alcance, la profundidad y el carácter del conocimiento dependen del instrumento que usted use. Mejore su instrumento y su conocimiento mejorará. Int: Para conocer perfectamente necesito una mente perfecta. Mah: Una mente serena es todo lo que usted necesita. Todo lo demás acontecerá adecuadamente, una vez que su mente esté serena. Como el sol con su salida hace que el mundo entre en actividad, así también la presenciación de sí mismo efectúa cambios en la mente. A la luz de la presenciación de sí mismo calma y estable, las energías interiores se despiertan y obran milagros sin ningún esfuerzo de su parte. Int: ¿Quiere usted decir que el mayor trabajo se hace no trabajando? Mah: Exactamente. Comprenda que usted está destinado a la iluminación. Coopere con su destino, no vaya en su contra, no lo tuerza. Permítale que se cumpla. Todo lo que usted tiene que hacer es prestar atención a los obstáculos creados por la necedad de la mente. 66Toda Búsqueda de Felicidad es MiseriaInterlocutor: He venido desde Inglaterra y voy de camino de Madrás. Allí me encontraré con mi padre y regresaremos por tierra en coche a Londres. Estoy estudiando psicología, pero todavía no sé lo que haré cuando obtenga mi licenciatura. Puedo probar psicología industrial, o psicoterapia. Mi padre es médico de medicina general, yo puedo seguir la misma línea. Pero esto no agota mis intereses. Hay ciertas cuestiones que no cambian con el tiempo. Entiendo que usted tiene algunas respuestas a tales cuestiones y esto me ha hecho venir a verle. Maharaj: Me pregunto si soy el hombre adecuado para responder a sus preguntas. Yo sé muy poco sobre las cosas y las gentes. Yo sólo sé que yo soy, y eso usted también lo sabe. Somos iguales. Int: Por supuesto, yo sé que yo soy. Pero no sé lo que eso quiere decir. Mah: Lo que usted toma por el «yo» en el «yo soy» no es usted. Saber que usted es, es natural; saber lo que usted es, es el resultado de mucha investigación. Usted tendrá que explorar todo el campo de la consciencia e ir más allá de ella. Para esto usted debe encontrar el maestro adecuado y crear las condiciones necesarias para el descubrimiento. Hablando generalmente, hay dos caminos: el externo y el interno. O bien usted vive con alguien que conoce la Verdad y se somete enteramente a su guía e influencia moldeadora, o bien usted busca el guía interior y sigue a la luz interior dondequiera que le lleve. En ambos casos sus deseos y temores personales deben ser desechados. Usted aprende ya sea por proximidad o ya sea por investigación, la vía pasiva o la vía activa. O bien se deja usted llevar por el río de la vida y del amor representado por su Gurú, o bien usted hace sus propios esfuerzos, guiado por su estrella interior. En ambos casos usted debe avanzar, usted debe ser serio. Son raras las gentes que tienen la suerte de encontrar a alguien digno de confianza y de amor. La mayoría de ellos deben tomar la vía dura, la vía de la inteligencia y de la comprensión, de la discriminación y del desapego (viveka-vairagya). Ésta es la vía abierta a todos. Int: Estoy de suerte al haber venido aquí; aunque tengo que partir mañana, una conversación con usted puede afectar a mi vida entera. Mah: Sí, una vez que usted dice «quiero encontrar la Verdad», toda su vida será profundamente afectada por ello. Todos sus hábitos mentales y físicos, sus sentimientos y emociones, deseos y temores, planes y decisiones sufrirán una transformación radical. Int: Una vez que he decidido encontrar la Realidad, ¿qué hago seguidamente? Mah: Depende de su temperamento. Si usted es serio, escoja usted la vía que escoja le llevará a su meta. La seriedad es el factor decisivo. Int: ¿Cuál es la fuente de la seriedad? Mah: Es el instinto innato, que hace que el pájaro vuelve a su nido y el pez al torrente donde nació. La semilla vuelve a la tierra, cuando el fruto está maduro. La madurez es todo. Int: ¿Y qué me madurará a mí? ¿Necesito experiencia? Mah: Usted tiene ya toda la experiencia que necesita, de otro modo usted no habría venido aquí. Usted no necesita recoger nada más, más bien debe ir más allá de la experiencia. Haga usted el esfuerzo que haga, siga usted el método (sadhana) que siga, eso solo generará más experiencia, pero no le llevará a usted más allá. Leer libros tampoco le ayudará a usted. Enriquecerán su mente, pero la persona que usted es permanecerá intacta. Si usted espera algunos beneficios de su búsqueda —materiales, mentales o espirituales— ha fallado el tiro. La Verdad no da ninguna ventaja. No le da a usted ninguna posición más alta, ningún poder sobre los demás; todo lo que usted obtiene es la verdad y la liberación de lo falso. Int: Ciertamente, la verdad le da a usted el poder de ayudar a los demás. Mah: ¡Esto es mera imaginación, por muy noble que sea! En la verdad usted no ayuda a los demás, debido a que no hay ningún otro. Usted divide a las gentes en nobles e innobles y pide que los nobles ayuden a los innobles. Usted separa, usted evalúa, usted juzga y condena —en el nombre de la verdad usted la destruye. Su deseo mismo de formular la verdad la niega, debido a que no puede ser contenida en palabras. La verdad solo puede ser expresada por la negación de lo falso —en acción. Para esto usted debe ver lo falso como falso (viveka) y rechazarlo (vairagya). El abandono de lo falso libera y da energía. Deja abierta la senda a la perfección. Int: ¿Cuándo sé yo que he descubierto la verdad? Mah: Cuando la idea «esto es verdad», «eso es verdad» no surge. La verdad no se afirma a sí misma, está en ver lo falso como falso y rechazarlo. Es inútil buscar la verdad, cuando la mente está ciega a lo falso. Ella debe ser purgada de lo falso completamente antes de que la verdad pueda amanecer en ella. Int: ¿Pero qué es lo falso? Mah: Ciertamente, lo que no tiene ningún ser es falso. Int: ¿Qué entiende usted por no tener ningún ser? Lo falso está aquí, duro como un clavo. Mah: Lo que se contradice a sí mismo, no tiene ningún ser. O tiene ser solo momentáneamente, lo cual viene a ser lo mismo. Pues, lo que tiene un comienzo y un final, no tiene ningún centro. Está hueco. Tiene solo el nombre y la forma que le da la mente, pero no tiene ni substancia ni esencia. Int: Si todo lo que pasa no tiene ningún ser, entonces el universo no tiene ningún ser tampoco. Mah: ¿Quién lo niega? Por supuesto, el universo no tiene ningún ser. Int: ¿Qué lo tiene? Mah: Eso que no depende de nada para su existencia, que no surge con el surgimiento del universo, ni se pone con la puesta del universo, que no necesita ninguna prueba, sino que imparte realidad a todo lo que toca. Es la naturaleza de lo falso que parezca real por un momento. Uno podría decir que lo verdadero deviene el padre de lo falso. Pero lo falso está limitado en el tiempo y el espacio y es producido por las circunstancias. Int: ¿Cómo voy a deshacerme de lo falso y asegurar lo real? Mah: ¿Con qué propósito? Int: A fin de vivir una vida mejor, más satisfactoria, integrada y feliz. Mah: Cualquier cosa que es concebida por la mente debe ser falsa, pues está obligada a ser relativa y limitada. Lo real es inconcebible y no puede ser aparejado a un propósito. Debe ser querido por sí mismo. Int: ¿Cómo puedo querer lo inconcebible? Mah: ¿Qué más hay que sea digno de ser querido? Concedido, lo real no puede ser querido, como se quiere una cosa. Pero usted puede ver lo irreal como irreal y desecharlo. Es el desecho de lo falso lo que abre la vía hacia lo verdadero. Int: Yo comprendo, ¿pero a qué se parece esto en la vida diaria de hecho? Mah: El egointerés y el egoprovecho son los puntos focales de lo falso. Su vida diaria oscila entre el deseo y el temor. Obsérvela asiduamente y usted verá como la mente asume innumerables nombres y formas, como un río espumeante entre rocas. Siga el rastro de cada acción hasta su motivo egoísta y observe el motivo asiduamente hasta que se disuelva. Int: Para vivir, uno debe mirar por uno mismo, debe ganar dinero para uno mismo. Mah: Usted no necesita ganar para usted mismo, pero puede tener que hacerlo —para una esposa y un hijo. Usted puede tener que continuar trabajando por causa de otros. Incluso continuar viviendo puede ser un sacrificio. No hay ninguna necesidad de ser egoísta. Deseche todo motivo interesado tan pronto como lo vea y usted no necesitará buscar la verdad; la verdad le encontrará a usted. Int: Hay un mínimo de necesidades. Mah: ¿No han sido satisfechas desde que usted fue concebido? Abandone la esclavitud de ser interesado y sea lo que usted es —inteligencia y amor en acción. Int: ¡Pero uno debe sobrevivir! Mah: ¡Usted no puede evitar sobrevivir! El usted real es atemporal y está más allá del nacimiento y de la muerte. Y el cuerpo sobrevivirá mientras haya necesidad de él. No es importante que viva mucho. Una vida plena es mejor que una vida larga. Int: ¿Quién tiene que decir lo que es una vida plena? Eso depende de mi trasfondo cultural. Mah: Si usted busca la realidad usted debe librarse de todas los trasfondos, de todas las culturas, de todos los patrones de pensamiento y de sentimiento. Incluso la idea de que yo soy un hombre o una mujer, o aún humano, debe ser desechada. El océano de la vida contiene todo, no solo a los humanos. Así pues, primero de todo abandone toda autoidentificación, deje de pensarse a usted mismo como fulano, o como mengano, como esto o aquello. Abandone todo interés propio, no se inquiete por su bienestar, material o espiritual, abandone todos los deseos, groseros o sutiles, deje de pensar en lograr algo, de cualquier tipo que sea. Usted es completo aquí y ahora, usted no necesita absolutamente nada. Esto no quiere decir que usted deba ser insensato o temerario, imprevisor o indiferente; solo que la ansiedad básica por uno mismo debe partir. Usted necesita alimento, vestido y cobijo para usted y los suyos, pero esto no creará problemas mientras la codicia no se tome por una necesidad. Viva a tono con las cosas como son y no como se imaginan. Int: ¿Qué soy yo si no soy humano? Mah: Eso que le hace a usted pensar que usted es un humano no es humano. No es más que un punto de consciencia sin dimensiones, una nada consciente; todo lo que usted puede decir sobre usted mismo es: «yo soy». Usted es ser puro —presenciación— felicidad. Darse cuenta de esto es el fin de toda búsqueda. Usted llega a ello cuando ve que todo lo que usted piensa ser es solo imaginación, y permanece en la presenciación pura de lo transitorio como transitorio, de lo imaginario como imaginario, de lo irreal como irreal. No es en absoluto difícil, pero se necesita desapego. Es el hecho de aferrarse a lo falso lo que hace tan difícil ver lo verdadero. Una vez que usted comprende que lo falso necesita tiempo y que lo que necesita tiempo es falso, usted está más cerca de la Realidad, la cual es atemporal, siempre en el ahora. La eternidad en el tiempo es mera repetitividad, como el movimiento de un reloj. Fluye desde el pasado al futuro interminablemente, una perpetuidad vacía. La Realidad es lo que hace al presente tan vital, tan diferente del pasado y del futuro, los cuales son meramente mentales. Si usted necesita tiempo para lograr algo, ello debe ser falso. Lo real es siempre con usted, usted no necesita esperar para ser lo que usted es. Únicamente, usted no debe permitir que su mente salga de usted mismo a buscar. Cuando usted quiera algo, pregúntese a usted mismo: ¿realmente lo necesito?, y si la respuesta es no, entonces abandónelo. Int: ¿No debo ser feliz? Tal vez no necesite una cosa, pero si puede hacerme feliz, ¿no debo hacerme con ella? Mah: Nada puede hacerle a usted más feliz que usted es. Toda búsqueda de felicidad es miseria y conduce a más miseria. La única felicidad digna del nombre es la felicidad natural de ser consciente. Int: ¿No necesito un montón de experiencia antes de poder alcanzar un nivel de presenciación tan alto? Mah: La experiencia solo deja recuerdos tras de sí y aumenta el fardo que ya es suficientemente pesado. Usted no necesita ninguna experiencia más. Las pasadas son suficientes. Y si usted siente que usted necesita más, mire dentro de los corazones de las gentes que le rodean. Usted encontrará una variedad de experiencias por las que usted no podría pasar ni en un millar de años. Aprenda de las aflicciones de los demás y ahórrese usted las suyas propias. No es experiencia lo que usted necesita, sino la liberación de toda experiencia. No tenga avidez de experiencia, usted no necesita ninguna. Int: ¿No pasa por experiencias usted mismo? Mah: Las cosas acontecen a mi alrededor, pero yo no tomo parte en ellas. Un acontecer deviene una experiencia solo cuando yo estoy emocionalmente implicado. Yo estoy en un estado que es completo, y que no busca mejorarse a sí mismo. ¿De qué utilidad es la experiencia para mí? Int: Uno necesita conocimiento, educación. Mah: Para tratar con las cosas se necesita el conocimiento de las cosas. Para tratar con las gentes, usted necesita agudeza, simpatía. Para tratar con usted mismo usted no necesita nada. Sea lo que usted es: ser consciente, y no se aparte de usted mismo. Int: La educación universitaria es sumamente útil. Mah: Sin duda, le ayuda a usted a ganarse la vida. Pero no le enseña a usted cómo vivir. Usted es un estudiante de psicología. Eso puede ayudarle a usted en algunas situaciones. ¿Pero puede usted vivir por la psicología? La vida es digna de este nombre solo cuando refleja la Realidad en la acción. Ninguna universidad le enseñará a usted cómo vivir de modo que cuando llegue el tiempo de morir, usted pueda decir: yo he vivido bien, no necesito vivir de nuevo. La mayoría de nosotros muere deseando poder vivir de nuevo. Son tantos los errores cometidos, tanto lo que queda por hacer. La mayoría de las gentes vegetan, pero no viven. Meramente acumulan experiencia y enriquecen su memoria. Pero la experiencia es la negación de la Realidad, que no es ni sensorial ni conceptual, ni del cuerpo, ni de la mente, aunque incluye y trasciende a ambos. Int: Pero la experiencia es sumamente útil. Por la experiencia usted aprende a no tocar una llama. Mah: Ya le he dicho a usted que el conocimiento es muy útil para tratar con las cosas. Pero el conocimiento no le dice a usted cómo tratar con las gentes y con usted mismo, cómo vivir una vida. Nosotros no estamos hablando de conducir un coche, o de ganar dinero. Para esto usted necesita experiencia. Pero para ser una luz para usted mismo, el conocimiento material no le ayudará. Usted necesita algo mucho más íntimo y más profundo que el conocimiento mediato, para ser su sí mismo en el verdadero sentido de la palabra. Su vida exterior carece de importancia. Usted puede devenir una noche un sereno y vivir felizmente. Es lo que usted es interiormente lo que importa. Su paz y su dicha interiores tiene usted que ganarlas. Es mucho más difícil que ganar dinero. Ninguna universidad puede enseñarle a usted a ser usted mismo. La única manera de aprender es por la práctica. Justamente ahora comience a ser usted mismo. Deseche todo lo que usted no es y profundice siempre cada vez más. Lo mismo que un hombre que cava un pozo desecha lo que no es agua, hasta que alcanza la capa acuífera, así también usted debe desechar lo que no es suyo propio, hasta que no queda nada que usted pueda desechar. Usted encontrará que lo que queda no es nada a lo que la mente pueda aferrarse. Usted no es ni siquiera un ser humano. Usted simplemente es —un punto de presenciación, coextensivo con el tiempo y el espacio y más allá de ambos, la causa última, ella misma incausada. Si usted me pregunta: ¿quién es usted? Mi respuesta sería: nada en particular. Sin embargo, yo soy. Int: Si usted no es nada en particular, entonces usted debe ser lo universal. Mah: ¿Qué es ser universal —no como un concepto, sino como un modo de vida? No separar, no oponer, comprender y amar todo lo que entra en contacto con usted, eso es vivir universalmente. Ser capaz de decir verdaderamente: yo soy el mundo, el mundo es mí mismo, yo estoy en casa en el mundo, el mundo es mío. Toda existencia es mi existencia, toda consciencia es mi consciencia, toda aflicción es mi aflicción y todo gozo es mi gozo —esto es vida universal. Sin embargo, mi ser real, y el suyo también, es más allá del universo y, por lo tanto, más allá de las categorías de lo particular y de lo universal. Es lo que es, totalmente autocontenido e independiente. Int: Encuentro difícil comprender. Mah: Usted debe darse a usted mismo tiempo para empollar estas cosas. Los viejos surcos de su cerebro deben ser borrados, sin que se formen otros nuevos. Usted debe darse cuenta de usted mismo como lo inmutable, detrás y más allá de todo lo que se mueve, el presenciador silente de todo lo que acontece. Int: ¿Significa eso que debo abandonar toda idea de una vida activa? Mah: En absoluto. Habrá matrimonio, habrá hijos, habrá ganar dinero para mantener a la familia; todo esto acontecerá en el curso natural de los aconteceres, pues el destino debe cumplirse; usted lo pasará sin resistencia, haciendo las tareas según vengan, atento y concienzudo, tanto en las cosas pequeñas como en las grandes. Pero la actitud general será de afectuoso desapego, de enorme buena voluntad, sin expectativa de retribución, de constante dar sin pedir. En el matrimonio usted no es ni el marido ni la mujer. Usted es el amor entre los dos. Usted es la claridad y la bondad que hace todo ordenado y feliz. Esto puede parecerle vago, pero si piensa un poco, usted encontrará que la mística es sumamente práctica, pues hace su vida creativamente feliz. Su consciencia es elevada a una dimensión más alta, desde la que usted ve todo mucho más claro y con mayor intensidad. Usted se da cuenta de que la persona que usted devino con el nacimiento y que cesará de ser con la muerte es temporaria y falsa. Usted no es la persona sensual, emocional e intelectual, presa de los deseos y los temores. Descubra su ser real. ¿Quién soy yo? es la pregunta fundamental de toda filosofía y psicología. Entre en ella profundamente. 67La Experiencia no es la Cosa RealMaharaj: El buscador es el que está en la búsqueda de sí mismo. Pronto descubre que su propio cuerpo no puede ser él. Una vez que la convicción: «yo no soy el cuerpo» deviene tan bien cimentada que ya no puede sentir, pensar ni actuar para el cuerpo ni en beneficio del cuerpo, descubrirá fácilmente que él es el ser, el conocer y el actuar universal, que en él y a través de él el universo entero es real, consciente y activo. Éste es el corazón del problema. O bien usted es un cuerpo consciente y un esclavo de las circunstancias, o usted es la consciencia universal misma —y en pleno control de todo acontecer. Sin embargo, la consciencia, individual o universal, no es mi verdadera morada; yo no soy en ella, ella no es mía, no hay ningún «mí mismo» en ella. Yo soy más allá, aunque no es fácil explicar cómo uno puede ser ni consciente ni no consciente, sino simplemente más allá. Yo no puedo decir que yo soy en Dios o que yo soy Dios; Dios es la luz y el amor universal, el presenciador universal; yo soy aún más allá de lo universal. Int: En ese caso usted es sin nombre ni forma. ¿Qué tipo de ser tiene usted? Mah: Yo soy lo que yo soy, ni con forma ni sin forma, ni consciente ni no consciente. Yo soy fuera de todas estas categorías. Int: Usted está tomando el planteamiento de neti-neti (ni esto, ni eso). Mah: Usted no puede encontrarme con la negación solo. Yo soy tanto todo, como nada. Ni ambos, ni ninguno de ambos. Estas definiciones se aplican al Señor del Universo, no a mí. Int: ¿Intenta usted comunicarme que usted es simplemente nada? Mah: ¡Oh, no! Yo soy completo y perfecto. Yo soy la eseidad del ser, la cognitividad del conocer, la plenitud de la felicidad. ¡Usted no puede reducirme a la vacuidad! Int: Si usted es más allá de las palabras, ¿sobre qué hablaremos? Hablando metafísicamente, lo que usted dice es congruente; no hay ninguna contradicción interna. Pero no hay ningún alimento para mí en lo que usted dice. Está completamente más allá de mis necesidades urgentes. Cuando estoy pidiendo pan, usted está dando joyas. Son bellas, sin duda, pero yo tengo hambre. Mah: No es así. Le estoy ofreciendo a usted exactamente lo que usted necesita —despertar. Usted no tiene hambre y no necesita ningún pan. Usted necesita cesación, abandono, desenredarse. Lo que usted cree que necesita no es lo que usted necesita. Su necesidad real yo la sé, usted no. Usted necesita volver al estado en el que yo soy —su estado natural. Todo lo demás que usted pueda pensar es una ilusión y un obstáculo. Créame, usted no necesita nada excepto ser lo que usted es. Usted imagina que usted aumentará su valor por la adquisición. Es como el oro imaginándose que una adición de cobre le mejorará. La eliminación y purificación, el abandono de todo lo que extraño a su naturaleza es suficiente. Todo lo demás es vanidad. Int: Es más fácil decirlo que hacerlo. Un hombre viene a usted con dolor de estómago y usted le aconseja que deseche su estómago. Por supuesto, sin la mente no habrá ningún problema. Pero la mente está aquí —muy tangiblemente. Mah: Es la mente lo que le dice a usted que la mente está aquí. No se engañe. Todos los inagotables argumentos sobre la mente son producidos por la mente misma, para su propia protección, continuación y expansión. Es la clara negativa a considerar los rodeos y convulsiones de la mente lo que puede llevarle a usted más allá de ella. Int: Señor, yo soy un humilde buscador, mientras usted es la Suprema Realidad misma. Ahora el buscador se acerca a lo Supremo a fin de ser iluminado. ¿Qué hace lo Supremo? Mah: Escuche lo que le estoy diciendo a usted y no se aparte de ello. Piense en ello todo el tiempo y en nada más. Habiendo alcanzado ese punto, abandone todos los pensamientos, no solo del mundo, sino de usted mismo también. Permanezca más allá de todos los pensamientos, en silente presenciación del ser. No es un progreso, pues a lo que usted llega está ya aquí en usted, esperándole. Int: Así pues, usted dice que debo intentar detener el pensamiento y permanecer firme en la idea: «yo soy». Mah: Sí, y todos los pensamientos que vengan a usted en conexión con el «yo soy», vacíelos de todo significado, no les preste ninguna atención. Int: Me ocurre que me encuentro con muchos jóvenes que vienen de occidente y encuentro que hay una diferencia básica cuando los comparo con los indios. Parece que su psique (antahkarana) es diferente. Conceptos como el sí mismo, la Realidad, la mente pura, la consciencia universal, la mente india los comprende fácilmente. Les suenan familiares, les saben dulces. La mente occidental no responde a ellos, o simplemente los rechaza. Concretiza y quiere utilizarlos inmediatamente en el servicio de los valores aceptados. Estos valores son a menudo personales: la salud, el bienestar, la prosperidad; a veces son sociales —una sociedad mejor, una vida más feliz para todos; todos están conectados con problemas mundanales, personales o impersonales. Otra dificultad con la cual uno se tropieza muy a menudo al hablar con los occidentales es que para ellos todo es experiencia —lo mismo que quieren experimentar la comida, la bebida y las mujeres, el arte y los viajes, así también quieren experimentar el Yoga, la realización y la liberación. Para ellos es solo otra experiencia, que se tiene por un precio. Imaginan que tal experiencia puede comprarse y regatean el costo. Cuando un Gurú cotiza demasiado alto, en términos de tiempo y de esfuerzo, se van a otro, que ofrece cómodos plazos, aparentemente muy fáciles, pero rodeados de condiciones irrealizables. ¡Es la vieja historia de no pensar en el mono gris cuando se toma la medicina! En este caso es no pensar en el mundo, «abandonar toda egoismidad», «extinguir todos los deseos», «devenir célibes perfectos», etc. Naturalmente hay un vasto engaño a todos los niveles y los resultados son nulos. Algunos Gurús, agudamente desesperados, abandonan toda disciplina, no prescriben ninguna condición, aconsejan el no esfuerzo, la naturalidad, vivir simplemente en la presenciación pasiva, sin ningún modelo de «debes» y «no debes». Y hay muchos discípulos cuyas experiencias pasadas les han llevado a un disgusto de sí mismos tan grande que ya no quieren ni mirarse. Si no están disgustados, están sumidos en el tedio. Están empachados del conocimiento de sí mismos, quieren algo más. Mah: Que no piensen en sí mismos, si ello no les gusta. Que permanezcan con un Gurú, que lo miren, que piensen en él. Pronto experimentarán un tipo de dicha, completamente nueva, jamás experimentada antes, excepto, tal vez, en la infancia. La experiencia es tan inequívocamente nueva, que atraerá su atención y creará interés; una vez que el interés se despierte, la aplicación seguirá por sí misma. Int: Estas gentes son muy críticas y suspicaces. No pueden ser de otro modo, al haber pasado por tanta instrucción y tanto desengaño. Por una parte quieren experiencia, por la otra desconfían de ella. ¡Cómo llegar a ellos, sólo Dios lo sabe! Mah: La visión y el amor verdaderos llegarán a ellos. Int: Cuando tienen alguna experiencia espiritual, surge otra dificultad. Se quejan de que la experiencia no dura, de que viene y se va de una manera imprevisible. Habiéndose agarrado al caramelo, quieren chuparlo todo el tiempo. Mah: La experiencia, por sublime que sea, no es la cosa real. Por su naturaleza misma viene y se va. La realización del Sí mismo no es una adquisición. Es más de la naturaleza de la comprensión. Una vez llegado a ella, no puede perderse. Por otra parte, la consciencia es cambiante, fluyente, sufre transformaciones de un momento a otro. No se aferre a la consciencia ni a sus contenidos. La consciencia en quietud, cesa. Intentar perpetuar un atisbo de visión, o una efusión de dicha es destructivo de lo que se quiere preservar. Lo que viene debe partir. Lo permanente es más allá de todas las venidas y partidas. Vaya a la raíz de toda experiencia, a la sensación de ser. Más allá del ser y del no ser está la inmensidad de lo real. Inténtelo una y otra vez. Int: Para intentarlo uno necesita fe. Mah: Primero debe haber el deseo. Cuando el deseo es fuerte, la voluntad de intentarlo vendrá. Usted no necesita la garantía del éxito, cuando el deseo es fuerte. Usted está dispuesto a jugar sin más. Int: Deseo fuerte, fe fuerte —viene a ser lo mismo. Estas gentes no confían ni en sus padres ni en la sociedad, ni siquiera en sí mismos. Todo lo que tocan se convierte en cenizas. Déles una experiencias absolutamente genuina, indudable, más allá de las argumentaciones de la mente y ellos le seguirán a usted hasta el fin del mundo. Mah: ¡Pero yo no estoy haciendo nada más! Incansablemente atraigo su atención al único factor incontrovertible —el de ser. Ser no necesita ninguna prueba —prueba todo lo demás. Con solo que profundicen en el hecho de ser y descubran la vastedad y la gloria a la que el «yo soy» es la puerta, y crucen la puerta y vayan más allá, su vida se llenará de felicidad y de luz. Créame, el esfuerzo requerido es como si fuera nada cuando se compara con los descubrimientos a los que se llega. Int: Lo que usted dice es cierto. Pero estas gentes no tienen ni confianza ni paciencia. Un corto esfuerzo les fatiga. Es realmente patético verles tanteando a ciegas y sin embargo incapaces de agarrarse a la mano que les ayuda. Fundamentalmente son gentes buenas, pero están totalmente desconcertados. Yo les digo: ustedes no pueden tener la verdad en sus propios términos. Ustedes deben aceptar las condiciones. A esto ellos responden: Algunos aceptarán las condiciones y otros no. La aceptación o no aceptación son superficiales y accidentales; la realidad está en todos; debe haber una vía que todos puedan recorrer —sin ninguna condición aferente. Mah: Hay una tal vía, abierta a todos, sobre todos los niveles, en todos los ámbitos de la vida. Todo el mundo presencia que es consciente de sí mismo. Profundizar y ampliar la presenciación de sí mismo es la vía real. Llámela observancia o aplicación o solo atención —es para todos. Nadie está inmaduro para ella y nadie puede fracasar. Pero, por supuesto, usted no debe estar meramente alerta. Su observancia debe incluir a la mente también. La presenciación es primariamente presenciar la consciencia y sus movimientos. 68Busque la Fuente de la ConscienciaInterlocutor: El otro día estuvimos hablando sobre las directivas de la mente occidental moderna y de la dificultad que encuentra para someterse a la disciplina intelectual y moral del Vedanta. Uno de los obstáculos se encuentra en la preocupación de los jóvenes europeos o americanos por la desastrosa condición del mundo y la urgente necesidad de arreglarlo. No tienen ninguna paciencia con las gentes como usted que predican la mejora personal como una precondición para la mejora del mundo. Dicen que ello no es posible ni necesario. La humanidad está ya preparada para un cambio de sistemas —sociales, económicos, políticos. Un gobierno mundial, una policía mundial, una planificación mundial y la abolición de todas las barreras físicas e ideológicas: esto es suficiente, no se necesita ninguna transformación personal. No hay duda de que las gentes dan forma a la sociedad, pero la sociedad da forma a las gentes también. En una sociedad humana las gentes serán humanas; además, la ciencia proporciona la respuesta a muchas preguntas que antaño eran del dominio de la religión. Maharaj: No cabe ninguna duda, esforzarse por la mejora del mundo es una ocupación muy meritoria. Hecha sin egoismidad, aclara la mente y purifica el corazón. Pero pronto el hombre se dará cuenta de que persigue un espejismo. Una mejora local y temporaria es siempre posible y se han llevado a cabo una y otra vez bajo la influencia de un gran rey o de un maestro, pero se acabaron pronto, dejando a la humanidad en un nuevo ciclo de miseria. Está en la naturaleza de toda la manifestación que lo bueno y lo malo se sucedan uno a otro en igual medida. El verdadero refugio está solo en lo no manifestado. Int: ¿No está usted aconsejando un escape? Mah: Al contrario. La única vía a la renovación pasa por la destrucción. Usted debe fundir las joyas viejas en un oro sin forma antes de poder moldear una nueva. Solo las gentes que han ido más allá del mundo pueden cambiar el mundo. Jamás ha ocurrido de otro modo. Los pocos cuyo impacto fue duradero eran todos conocedores de la realidad. Alcance su nivel y solo entonces hable usted de ayudar al mundo. Int: No es a los ríos y a las montañas a quienes nosotros queremos ayudar, sino a las gentes. Mah: No hay nada malo en el mundo, excepto las gentes que lo hacen malo. Vaya y pídales que se comporten bien. Int: El deseo y el miedo les hace comportarse como lo hacen. Mah: Exactamente. Mientras el comportamiento humano esté dominado por el deseo y el temor, no hay mucha esperanza. Y para saber cómo acercarse a las gentes efectivamente, usted mismo debe estar libre de todo deseo y temor. Int: Algunos deseos y temores básicos son inevitables, tales como los que están conectados con el alimento, el sexo y la muerte. Mah: Éstos son necesidades y, como necesidades, son fáciles de satisfacer. Int: ¿Incluso la muerte es una necesidad? Mah: Habiendo vivido una vida larga y fructífera usted siente la necesidad de morir. Solo cuando se aplican erróneamente, el deseo y el temor son destructivos. Desee usted lo justo y tema lo injusto. Pero cuando las gentes desean lo que es injusto y temen lo que es justo, crean caos y desesperación. Int: ¿Qué es lo justo y que es lo injusto? Mah: Relativamente, lo que causa sufrimiento es injusto, lo que lo alivia es justo. Absolutamente, lo que le devuelve a usted a la realidad es justo y lo que obnubila la realidad es injusto. Int: Cuando nosotros hablamos de ayudar a la humanidad, entendemos una lucha contra el desorden y el sufrimiento. Mah: Usted habla meramente de ayudar. ¿Ha ayudado usted alguna vez, realmente, a un solo hombre? ¿Ha puesto usted alguna vez a una sola alma más allá de la necesidad de más ayuda? ¿Puede usted dar a un hombre carácter, basado al menos en la plena realización de sus deberes y oportunidades, si no en la visión de su verdadero ser? Cuando usted no sabe lo que es bueno para usted mismo, ¿cómo puede usted saber lo que es bueno para los demás? Int: El adecuado suministro de medios de vida es bueno para todos. Usted puede ser Dios mismo, pero usted necesita un cuerpo bien alimentado para hablarnos. Mah: Es usted quien necesita mi cuerpo para que le hable. Yo no soy mi cuerpo, ni lo necesito. Yo soy solo el presenciador. Yo no tengo ninguna forma de mi propiedad. Ustedes están tan acostumbrados a pensarse a ustedes mismos como cuerpos que tienen consciencia, que sencillamente no pueden imaginar a la consciencia teniendo cuerpos. Una vez que usted se da cuenta de que la existencia corporal es solo un estado de mente, un movimiento en la consciencia, de que el océano de la consciencia es infinito y eterno, y de que, cuando usted está en contacto con la consciencia, usted es solo el presenciador, usted será capaz de retirarse enteramente más allá de la consciencia. Int: A nosotros se nos ha dicho que hay muchos niveles de existencia, ¿existe usted y funciona en todos los niveles? Mientras usted está en la tierra, ¿está usted también en el cielo (swarga)? Mah: ¡Yo no estoy en ninguna parte, de manera que pueda ser encontrado! Yo no soy una cosa a la que se da un lugar entre otras cosas. Todas las cosas están en mí, pero yo no estoy entre las cosas. Usted me está hablando sobre la superestructura, mientras que yo me intereso en los cimientos. Las superestructuras surgen y caen, pero los cimientos duran. Yo no estoy interesado en lo transitorio, mientras que usted no habla de nada más. Int: Perdóneme una extraña pregunta. Si alguien con una espada bien afilada le cortara a usted repentinamente la cabeza, ¿qué diferencia constituiría eso para usted? Mah: Ninguna en absoluto. El cuerpo perderá su cabeza, algunas líneas de comunicación se cortarán, eso es todo. Dos personas hablan entre sí por teléfono y se corta el hilo. Nada les acontece a las personas, solamente deben buscar algún otro medio de comunicación. La Bhagavad Gita dice: «la espada no lo corta». Es literalmente así. Está en la naturaleza de la consciencia sobrevivir a sus vehículos. Es como el fuego. Quema el combustible, pero no a sí mismo. Lo mismo que el fuego puede sobrevivir a una montaña de combustible, así también la consciencia sobrevive a innumerables cuerpos. Int: El combustible afecta a la llama. Mah: Mientras dura. Cambie la naturaleza del combustible y el color y la apariencia de la llama cambiarán. Ahora estamos hablándonos unos a otros. Para esto se necesita la presencia; a menos de que estemos presentes, nosotros no podemos hablar. Pero la presencia por sí misma no es suficiente. Debe haber también el deseo de hablar. Por encima de todo, nosotros queremos permanecer conscientes. Soportaremos todo sufrimiento y humillación, pero a pesar de todo querremos permanecer conscientes. A menos de que nos rebelemos contra esta insaciabilidad de experiencia y dejemos que lo manifestado parta enteramente, no puede haber ningún alivio. Continuaremos atrapados. Int: Usted dice que usted es el presenciador silente y también que usted es más allá de la consciencia. ¿No hay ninguna contradicción en ello? Si usted es más allá de la consciencia, ¿a qué está usted presenciando? Mah: Yo soy consciente y no consciente, a la vez consciente y no consciente, y ni consciente ni no consciente —de todo esto yo soy el presenciador— pero en realidad no hay ningún presenciador, debido a que no hay nada de lo que ser presenciador. Yo soy perfectamente vacío de todas las formaciones mentales, vacío de mente —y sin embargo plenamente consciente. Esto es lo que intento expresar al decir que yo soy más allá de la mente. Int: ¿Cómo puedo alcanzarle a usted entonces? Mah: Sea presenciador de ser consciente y busque la fuente de la consciencia. Eso es todo. En las palabras puede transmitirse muy poco. Es hacer lo que yo le digo lo que traerá la luz, no que yo se lo diga. El medio no importa mucho; es el deseo, el anhelo, la seriedad lo que cuenta. 69La Transitoriedad es la Prueba de la IrrealidadInterlocutor: Mi amigo es alemán y yo he nacido en Inglaterra de padres franceses. Estoy en la India desde hace alrededor de un año errando de ashram en ashram. Maharaj: ¿Alguna práctica espiritual (sadhana)? Int: Estudios y meditación. Mah: ¿En qué ha meditado usted? Int: En lo que leo. Mah: Bien Int: ¿Qué está haciendo usted, señor? Mah: Estoy sentado. Int: ¿Y qué más? Mah: Estoy hablando. Int: ¿Sobre qué está usted hablando? Mah: ¿Quiere usted una conferencia? Mejor pregunte algo que realmente le toque a usted, de modo que usted lo sienta intensamente. A menos de que usted esté emocionalmente implicado, usted puede argumentar conmigo, pero no habrá ninguna comprensión real entre nosotros. Si usted dice: «nada me preocupa, yo no tengo ningún problema», para mí eso está bien, podemos estar callados. Pero si algo le toca a usted realmente, entonces hay motivos para hablar. Le preguntaré a usted, ¿cuál es el motivo de su deambular de un lugar a otro? Int: Para encontrarme con gentes, para intentar comprenderlos. Mah: ¿Qué gentes está usted intentando comprender? ¿Qué persigue usted exactamente? Int: La integración. Mah: Si usted quiere la integración, usted debe saber a quien quiere usted integrar. Int: Al encontrarse con gentes y al observarlas, uno llega a conocerse a uno mismo también. Ambas cosas van juntas. Mah: No van juntas necesariamente. Int: Uno mejora al otro. Mah: Las cosas no funcionan de esa manera. El espejo refleja la imagen, pero la imagen no mejora al espejo. Usted no es ni el espejo ni la imagen en el espejo. Una vez perfeccionado el espejo para que refleje correctamente, verdaderamente, usted puede volver el espejo y ver en él un verdadero reflejo de usted mismo —verdadero hasta donde el espejo puede reflejar. Pero el reflejo no es usted mismo —usted es el veedor del reflejo. Compréndalo claramente —perciba usted lo que perciba, usted no es lo que usted percibe. Int: ¿Yo soy el espejo y el mundo es la imagen? Mah: Usted puede ver ambos, la imagen y el espejo. Usted no es ninguno de ambos. ¿Quién es usted? No recurra a fórmulas. La respuesta no está en las palabras. Lo más cercano que usted puede decir con palabras es: yo soy lo que hace la percepción posible, la vida más allá del experimentador y de su experiencia. Ahora, ¿puede usted separarse a la vez del espejo y de la imagen en el espejo y permanecer completamente solo, completamente con usted mismo? Int: No, no puedo. Mah: ¿Cómo sabe usted que no puede? Hay tantos cosas que usted está haciendo sin saber cómo lo hace. Usted digiere, usted hace circular su sangre y su linfa, usted mueve sus músculos —todo sin saber cómo. De la misma manera, usted percibe, usted siente, usted piensa sin saber el porqué ni el cómo de ello. similarmente, usted es usted mismo sin saberlo. No hay nada mal en usted en tanto que el Sí mismo. Ello es lo que es perfectamente. Es el espejo lo que no es claro ni verdadero y, por lo tanto, le da a usted imágenes falsas. Usted no necesita corregirse a usted mismo —solo rectificar su idea de usted mismo. Aprenda a separarse de la imagen y del espejo, manténgase recordando: yo no soy ni la mente ni sus ideas: hágalo pacientemente y con convicción y usted llegará ciertamente a la visión directa de usted mismo como la fuente del ser-conocer-amar, eterno, omniabarcante, omnipenetrante. Usted es lo infinito enfocado en un cuerpo. Ahora usted ve solo el cuerpo. Inténtelo seriamente y usted llegará a ver solo lo infinito. Int: La experiencia de la realidad, cuando viene, ¿dura? Mah: Toda experiencia es necesariamente transitoria. Pero el trasfondo de toda experiencia es inmutable. Nada que pueda ser llamado un acontecer durará. Pero algunos aconteceres purifican la mente y otros la manchan. Los momentos de visión interior profunda y de amor omniabarcante purifican la mente, mientras que los deseos y los temores, las envidias y la ira, las creencias ciegas y la arrogancia intelectual ensucian y embotan la psique. Int: ¿Es tan importante la realización de sí mismo? Mah: Sin ella, usted será consumido por los deseos y los miedos, que se repiten a sí mismos insensatamente en un sufrimiento sin fin. La mayoría de las gentes no saben que puede haber un final del sufrimiento. Pero una vez que han oído la buena noticia, obviamente, ir más allá de toda pugna y de toda lucha es la tarea más urgente que pueda haber. Usted sabe que usted puede ser libre y ahora ello es incumbencia suya. O bien usted se queda ahí, por siempre hambriento, sediento, anhelante, posesivo, retenido, siempre perdiendo y siempre lamentando, o bien sale de todo corazón en busca del estado de perfección atemporal al que nada puede ser agregado —del que nada puede ser sustraído. En él todos los deseos y temores están ausentes, no debido a que se abandonen, sino debido a que han perdido su significado. Int: Hasta aquí he estado siguiéndole a usted. Ahora, ¿qué se espera que yo haga? Mah: No hay nada que hacer. Solo sea. No haga nada. SEA. Nada de escalar montañas ni de sentarse en cavernas. Yo ni siquiera digo: «sea usted mismo», puesto que usted no se conoce a usted mismo. Solo sea. Una vez visto que usted no es ni el mundo «exterior» de las cosas perceptibles, ni el mundo «interior» de las cosas conceptibles, que usted no es ni el cuerpo ni la mente —solo sea. Int: Ciertamente, hay grados de realización. Mah: No hay etapas en la realización de sí mismo. No hay nada gradual en ello. Acontece repentinamente y es irreversible. Usted rota en una nueva dimensión, desde la que las dimensiones anteriores se ven como meras abstracciones. Lo mismo que a la salida del sol usted ve las cosas como son, así también con la realización de sí mismo usted ve todo como ello es. El mundo de las ilusiones es dejado atrás. Int: ¿Cambian las cosas en el estado de realización? ¿Devienen llenas de color y plenas de significado? Mah: La experiencia es completamente justa, pero no es la experiencia de la realidad (sadanubhava), sino de la armonía (satvanubhava) del universo. Int: No obstante, hay progreso. Mah: Solo puede haber progreso en la preparación (sadhana). La realización es repentina. El fruto madura lentamente, pero cae repentinamente y sin retorno. Int: Yo estoy física y mentalmente en paz. ¿Qué más necesito? Mah: El suyo puede que no sea el estado último. Usted reconocerá que usted ha retornado a su estado natural por una completa ausencia de todo deseo y de todo temor. Después de todo, en la raíz de todo deseo y de todo temor está la sensación de no ser lo que usted es. Lo mismo que una articulación dislocada solo duele mientras está fuera de su sitio, y se olvida tan pronto como se coloca, así también toda inquietud por sí mismo es un síntoma de distorsión mental que desaparece tan pronto como uno está en el estado normal. Int: Sí, ¿pero cuál es la sadhana para lograr el estado natural? Mah: Aférrese a la sensación de «yo soy» con exclusión de todo lo demás. Cuando la mente deviene así completamente silente, brilla con una luz nueva y vibra con un conocimiento nuevo. Todo ello viene espontáneamente, usted solo necesita aferrarse al «yo soy». Lo mismo que al emerger del sueño profundo o de un estado de rapto usted se siente descansado y sin embargo usted no puede explicar por qué ni cómo ha llegado a sentirse tan bien, de la misma manera con la realización usted se siente completo, pleno, libre del complejo placer-dolor, y sin embargo no siempre capaz de explicar lo que ha acontecido, por qué ni cómo. Usted solo puede ponerlo en términos negativos: «Ya no hay nada mal en mí». Es solo por comparación con el pasado como usted sabe que usted está fuera de él. De otro modo —usted es solo usted mismo. No intente transmitirlo a otros. Si usted puede hacerlo, no es la cosa real. Sea silente y obsérvelo expresarse a sí mismo en la acción. Int: Si usted pudiera decirme lo que devendré, ello podría ayudarme a observar mi desarrollo. Mah: ¿Cómo puede alguien decirle a usted lo que usted devendrá cuando no haya ningún devenir? Usted meramente descubre lo que usted es. Todo amoldarse uno mismo a un patrón es una calamitosa pérdida de tiempo. No piense ni en el pasado ni en el futuro, solo sea. Int: ¿Cómo puedo ser solamente? Los cambios son inevitables. Mah: Los cambios son inevitables en lo que cambia, pero usted no está sujeto a ellos. Usted es el trasfondo sin cambio, contra el que se perciben los cambios. Int: Todo cambia, el trasfondo también cambia. No hay ninguna necesidad de un trasfondo sin cambio para notar los cambios. El sí mismo es momentáneo —es meramente el punto donde el pasado se encuentra con el futuro. Mah: Por supuesto, el sí mismo basado en la memoria es momentáneo. Pero ese sí mismo requiere una continuidad sin ruptura detrás de él. Usted sabe por experiencia que hay lagunas en las que su sí mismo es olvidado. ¿Qué lo trae de nuevo a la vida? ¿Qué le despierta a usted por la mañana? Debe haber algún factor constante que salva las lagunas en la consciencia. Si usted observa cuidadosamente, encontrará que incluso su consciencia diaria opera en destellos, con lagunas que se intercalan todo el tiempo. ¿Qué hay en las lagunas? Qué puede haber sino su ser real, que es atemporal; la mente y la ausencia de mente son uno para él. Int: ¿Hay algún lugar particular adónde usted me aconseje ir para el logro espiritual? Mah: El único lugar adecuado está dentro. El mundo exterior ni puede ayudar ni obstaculizar. Ningún sistema, ningún modelo de acción le llevará a usted a su meta. Abandone todo trabajo para un futuro, concéntrese totalmente en el ahora, interésese solo en su respuesta a cada movimiento de la vida tal como acontece. Int: ¿Cuál es la causa del impulso a andar errante? Mah: No hay ninguna causa. Usted meramente sueña que usted anda errante. Dentro de unos pocos años su estancia en la India le parecerá a usted como un sueño. Usted estará soñando algún otro sueño en ese momento. Dése cuenta de que no es usted quien se mueve de un sueño a otro, sino que son los sueños quienes fluyen ante usted y usted es el presenciador inmutable. Ningún acontecer afecta a su ser real —esto es la verdad absoluta. Int: ¿No puedo moverme por ahí físicamente y mantenerme estable interiormente? Mah: Usted puede hacerlo, ¿pero de qué servirá eso? Si usted es serio, encontrará que finalmente usted esta harto de andar de acá para allá y lamentará el derroche de energía y de tiempo. Para encontrarse a usted mismo usted no necesita dar un solo paso. Int: ¿Hay alguna diferencia entre la experiencia del Sí mismo (atman) y de lo Absoluto (Brahman)? Mah: No puede haber ninguna experiencia de lo Absoluto, pues es más allá de toda experiencia. Por otra parte, el sí mismo es el factor que experimenta en toda experiencia y así, de alguna manera, valida la multiplicidad de las experiencias. El mundo puede estar lleno de cosas de gran valor, pero si no hay nadie para comprarlas, entonces su precio es nulo. Lo Absoluto contiene todo lo experimentable, pero sin el experimentador todo se reduce a nada. Eso que hace la experiencia posible es lo Absoluto. Eso que la hace efectiva es el Sí mismo. Int: ¿No alcanzamos lo absoluto a través de una gradación de experiencias? Comenzando con la más grosera, acabamos con la más sublime. Mah: No puede haber ninguna experiencia sin deseo de ella. Puede haber gradación entre los deseos, pero entre el deseo más sublime y la liberación de todos los deseos hay un abismo que debe ser cruzado. Lo irreal puede parecer real, pero es transitorio. Lo real no tiene miedo del tiempo. Int: ¿No es lo irreal la expresión de lo real? Mah: ¿Cómo puede ser? Es como decir que la verdad se expresa a sí misma en sueños. Para lo real lo irreal no es. Parece ser real debido solamente a que usted cree en ello. Dúdelo, y cesa. Cuando usted está enamorado de alguien, usted le da realidad —usted imagina que su amor es todopoderoso y que durará siempre. Cuando se acaba usted dice: «Yo pensaba que era real, pero no lo era». La transitoriedad es la mejor prueba de la irrealidad. Lo que está limitado en el tiempo, y en el espacio y se aplica a una única persona solamente, no es real. Lo real es para todos y para siempre. Por encima de todo lo demás usted se quiere a usted mismo. Usted no aceptaría nada a cambio de su existencia. El deseo de ser es el más fuerte de todos los deseos y solo partirá con la realización de su verdadera naturaleza. Int: Incluso en lo irreal hay un toque de realidad. Mah: Sí, la realidad que usted le imparte al tomarlo por real. Habiéndose convencido usted mismo, usted está atrapado por su convicción. Cuando el sol brilla, los colores aparecen. Cuando se pone, desaparecen. ¿Dónde están los colores sin la luz? Int: Esto es pensar en términos de dualidad. Mah: Todo pensamiento está en la dualidad. En la identidad ningún pensamiento sobrevive. 70Dios es el Fin de Todo Deseo y ConocimientoMaharaj: ¿De dónde viene usted? ¿Para qué ha venido? Interlocutor: Yo vengo de América y mi amigo es de la República de Irlanda. Yo vine hace seis meses y he estado viajando de ashram en ashram. Mi amigo ha venido por su cuenta. Mah: ¿Qué ha visto usted? Int: He estado en Sri Ramanashram y también he visitado Rishikesh. ¿Puedo preguntarle a usted cuál es su opinión de Sri Ramana Maharshi? Mah: Ambos estamos en el mismo estado antiguo. ¿Pero qué sabe usted de Maharshi? Usted se toma a usted mismo por un nombre y un cuerpo, de modo que todo lo que usted percibe son nombres y cuerpos. Int: Si usted se encontrara con el Maharshi, ¿qué ocurriría? Mah: Probablemente nos sentiríamos muy felices. Podríamos incluso intercambiar algunas palabras. Int: ¿Pero él le reconocería a usted como un hombre liberado? Mah: Por supuesto. Lo mismo que un hombre reconoce a un hombre, así también un jnani reconoce a un jnani. Usted no puede apreciar lo que usted no ha experimentado. Usted es lo que usted mismo piensa que usted es, pero usted no puede pensar que usted es lo que usted no ha experimentado. Int: Para devenir un ingeniero debo aprender ingeniería. Para devenir Dios, ¿qué debo aprender? Mah: Usted debe desaprender todo. Dios es el fin de todo deseo y conocimiento. Int: ¿Quiere usted decir que yo devengo Dios abandonando meramente el deseo de devenir Dios? Mah: Todos los deseos deben ser abandonados, debido a que al desear usted toma la forma de sus deseos. Cuando no queda ningún deseo, usted revierte a su estado natural. Int: ¿Cómo llegó a saber que he logrado la perfección? Mah: Usted no puede conocer la perfección, usted solo puede conocer la imperfección. Para que el conocimiento sea, debe haber separación y desarmonía. Usted puede conocer lo que usted no es, pero usted no puede conocer su ser real. Lo que usted es, usted solo puede serlo. El modo de acercamiento es a través de la comprensión, la cual está en la visión de lo falso como falso. Pero para comprender, usted debe observar desde fuera. Int: El concepto vedántico de Maya, ilusión, se aplica a lo manifestado. Por lo tanto, nuestro conocimiento de lo manifestado no es fiable. Pero debemos ser capaces de confiar en nuestro conocimiento de lo no manifestado. Mah: No puede haber ningún conocimiento de lo no manifestado. Lo potencial es incognoscible. Solo lo actual puede ser conocido. Int: ¿Por qué el conocedor debe permanecer desconocido? Mah: El conocedor conoce lo conocido. ¿Conoce usted al conocedor? ¿Quién es el conocedor del conocedor? Usted quiere conocer lo no manifestado. ¿Puede usted decir que usted conoce lo manifestado? Int: Yo conozco cosas e ideas y sus relaciones. Es la suma total de todas mis experiencias. Mah: ¿De todas? Int: Bien, de todas las experiencias efectivas. Admito que no puedo conocer lo que no ha ocurrido. Mah: Si lo manifestado es la suma total de todas las experiencias efectivas, incluyendo sus experiencias, ¿cuánto del total conoce usted? Ciertamente, una pequeñísima parte. ¿Y qué es lo poco que conoce usted? Int: Algunas experiencias sensoriales que se relacionan conmigo mismo. Mah: Ni siquiera eso. Usted solo sabe que usted reacciona. ¿Quién reacciona y a qué?, usted no lo sabe. Al contacto, usted sabe que usted existe, —«yo soy». El «yo soy esto», «yo soy eso» son imaginarios. Int: Yo conozco lo manifestado debido a que participo en ello. Admito que mi parte es muy pequeña, sin embargo es tan real como la totalidad de ello. Y lo que es más importante, le doy significado. Sin mí el mundo es obscuro y silente. Mah: ¡Una luciérnaga iluminando el mundo! Usted no da significado al mundo, usted se lo encuentra. Profundice en su sí mismo y encuentre la fuente de donde fluyen todos los significados. Ciertamente, no es la mente superficial la que puede dar significado. Int: ¿Qué me hace limitado y superficial? Mah: Lo total es abierto y está a disposición, pero usted no lo tomará. Usted está apegado a la pequeña persona que usted piensa que usted es. Sus deseos son estrechos, sus ambiciones —mezquinas. Después de todo, sin un centro de percepción, ¿dónde estaría lo manifestado? No percibido, lo manifestado vale tanto como lo no manifestado. Y usted es el punto perceptor, la fuente no dimensional de todas las dimensiones. Conózcase a usted mismo como lo total. Int: ¿Cómo puede un punto contener un universo? Mah: Hay suficiente espacio en un punto para una infinitud de universos. No hay ninguna falta de capacidad. La autolimitación es el único problema. Pero usted no puede huir de usted mismo. Por muy lejos que usted vaya, usted vuelve a usted mismo y a la necesidad de comprender este punto, que es como nada y que, sin embargo, es la fuente de todo. Int: He venido a la India en busca de un maestro de Yoga. Todavía estoy buscando. Mah: ¿Qué tipo de Yoga quiere usted practicar, el Yoga de tomar, o el Yoga de dar? Int: ¿No viene a ser lo mismo finalmente? Mah: ¿Cómo pueden ser lo mismo? Uno esclaviza, el otro libera. El motivo importa supremamente. La liberación viene a través de la renuncia. Toda posesión es esclavitud. Int: Si tengo la fuerza y el coraje para obtener, ¿por qué debo abandonar? Y si no he logrado la fuerza, ¿cómo puedo abandonar? No comprendo esta necesidad de abandonar. Cuando quiero algo, ¿por qué no debo perseguirlo? La renuncia es para los débiles. Mah: Si usted no tiene la sabiduría y la fuerza para abandonar, observe simplemente sus posesiones. Su mera observación las reducirá a cenizas. Si usted puede permanecer fuera de su mente, usted encontrará pronto que el abandono total de las posesiones y de los deseos es la cosa más evidentemente razonable que se puede hacer. Usted crea el mundo y entonces se preocupa por él. Devenir egoísta le hace a usted débil. Si usted piensa que usted tiene la fuerza y el coraje para desear, ello se debe a que usted es joven y sin experiencia. Invariablemente el objeto del deseo destruye los medios de adquirirlo y entonces él mismo se marchita. Todo es para bien, debido a que le enseña a usted a evitar el deseo como un veneno. Int: ¿Cómo voy a practicar la no deseación? Mah: No hay ninguna necesidad de práctica. No hay ninguna necesidad de actos de renuncia. Solo aparte su mente, eso es todo. El deseo es meramente la fijación de la mente en una idea. Sáquela de su carril negándole la atención. Int: ¿Eso es todo? Mah: Sí, eso es todo. Sea cual sea el deseo o el temor, no more en él. Pruebe y vea por usted mismo. Aquí y allí usted puede olvidar, no importa. Vuelva a sus intentos hasta que el barrido de todo deseo y temor, de toda reacción devenga automático. Int: ¿Cómo puede uno vivir sin emociones? Mah: Usted puede tener todas las emociones que quiera, pero guárdese de las reacciones, de las emociones inducidas. Sea enteramente auto-determinado y gobernado desde dentro, no desde fuera. Abandonar una cosa para conseguir otra mejor no es un verdadero abandono. Abandónela debido a que usted ve su total falta de valor. A medida que usted abandone, encontrará que usted crece espontáneamente en inteligencia y poder, y amor y gozo inagotables. Int: ¿Por qué tanta insistencia en el abandono de todos los deseos y temores? ¿No son naturales? Mah: No lo son. Están hechos enteramente por la mente. Usted tiene que abandonar todo para saber que usted no necesita nada, ni siquiera su cuerpo. Sus necesidades son irreales y sus esfuerzos carecen de sentido. Usted imagina que sus posesiones le protegen. En realidad ellas le hacen a usted vulnerable. Dése usted cuenta de usted mismo como totalmente independiente de todo lo que puede señalarse como «esto» o «eso». Usted no puede ser alcanzado por ninguna experiencia sensorial o construcción verbal. Apártese de ellas. Niéguese a personalizarse. Int: Después de haberle escuchado, ¿qué tengo que hacer? Mah: Escuchar solo no le ayudará a usted mucho. Usted debe guardarlo en la mente y meditar en ello e intentar comprender el estado de mente que me hace decir lo que digo. Yo hablo desde la verdad; tienda su mano y tómela. Usted no es lo que piensa que usted es, se lo aseguro. La imagen que usted tiene de usted mismo está construida de recuerdos y es puramente accidental. Int: Lo que yo soy es el resultado de mi karma. Mah: Lo que usted parece ser, no es usted. Karma es solo una palabra que usted ha aprendido a repetir. Usted no ha sido, ni será nunca una persona. Niéguese a considerarse como una persona. Pero mientras usted no dude siquiera de que usted es el señor fulano, hay poca esperanza. Cuando usted se niega a abrir los ojos, ¿qué puede serle enseñado? Int: Yo imagino que el karma es un poder misterioso que me empuja hacia la perfección. Mah: Eso es lo que las gentes le han dicho. Usted es ya perfecto, aquí y ahora. Lo perfectible no es usted. Usted imagina ser lo que usted no es —deje de hacerlo. Es la cesación lo que es importante, no lo que usted va a dejar de hacer. Int: ¿No me ha obligado el karma a devenir lo que soy? Mah: Nada obliga. Usted es como usted mismo cree que usted es. Deje de creer. Int: Usted está sentado aquí en su asiento y me está hablando. Lo que le obliga a usted a hacerlo es su karma. Mah: Nada me obliga. Yo hago lo que es necesario hacer. Pero usted hace muchas cosas innecesarias. Es su negativa a examinar lo que crea el karma. Es la indiferencia a su propio sufrimiento lo que le perpetúa. Int: Sí, es verdad. ¿Qué puede poner fin a esta indiferencia? Mah: El impulso debe venir desde dentro como una oleada de desapego, o de compasión. Int: ¿Podría yo encontrar este impulso a mitad de camino? Mah: Por supuesto. Vea su propia condición, vea la condición del mundo. Int: A nosotros se nos ha hablado sobre el karma y la reencarnación, sobre la evolución y el Yoga, sobre maestros y discípulos. ¿Qué tenemos que hacer con todo este conocimiento? Mah: Déjelo todo detrás de usted. Olvídelo. Vaya adelante, descargado de ideas y creencias. Abandone todas las estructuras verbales, todas las verdades relativas, todos los objetivos tangibles. Lo Absoluto solo puede ser alcanzado por una devoción absoluta. No sea de corazón tibio. Int: Yo debo comenzar con alguna verdad absoluta. ¿Hay alguna? Mah: Sí, la hay, la sensación: «yo soy». Comience con eso. Int: ¿Nada más es verdadero? Mah: Todo lo demás no es ni verdadero ni falso. Parece real cuando aparece, desaparece cuando es negado. Una cosa transitoria es un misterio. Int: Yo pensaba que lo real es el misterio. Mah: ¿Cómo puede serlo? Lo real es simple, abierto, claro y benigno, bello y gozoso. Es completamente libre de contradicciones. Es siempre nuevo, siempre fresco, inagotablemente creativo. El ser y el no ser, la vida y la muerte, todas las distinciones se sumergen en ello. Int: Yo puedo admitir que todo es falso. ¿Pero hace eso a mi mente no existente? Mah: La mente es lo que ella piensa. Para hacerla verdadera, piense verdadero. Int: Si la forma de las cosas es mera apariencia, ¿qué son en realidad? Mah: En realidad solo hay percepción. El perceptor y lo percibido son conceptuales, el hecho de percibir es efectivo. Int: ¿Dónde interviene lo Absoluto? Mah: Lo Absoluto es el lugar de nacimiento de la percepción. Hace posible la percepción. Pero demasiado análisis no le conducirá a usted a ninguna parte. Hay en usted el núcleo del ser, que es más allá del análisis, más allá de la mente. Usted solo puede conocerlo en la acción. Expréselo en la vida diaria y su luz crecerá cada vez más brillante. La legítima función de la mente es decirle a usted lo que no es. Pero si usted quiere conocimiento positivo, usted debe ir más allá de la mente. Int: ¿En todo el universo hay alguna cosa de valor? Mah: Sí, el poder del amor. 71En la Autopresenciación usted Aprende sobre Usted mismoInterlocutor: Es nuestra experiencia repetida que los discípulos hacen mucho daño a sus Gurús. Hacen planes y los llevan a cabo sin considerar los deseos del Gurú. Finalmente, solo hay una preocupación inacabable para el Gurú y amargura para sus discípulos. Maharaj: Sí, tal cosa ocurre. Int: ¿Quién obliga al Gurú a someterse a estas indignidades? Mah: El Gurú es básicamente sin deseo. Ve lo que acontece, pero no siente ningún impulso a interferir. No hace ninguna elección, no toma ninguna decisión. Como presenciador puro, observa lo que está aconteciendo y permanece inafectado. Int: Pero su trabajo sufre. Mah: La victoria es siempre suya —finalmente. Sabe que si los discípulos no aprenden de sus palabras, aprenderán de sus propios errores. Interiormente permanece en quietud y en silencio. No tiene ninguna sensación de ser una persona separada. El universo entero es suyo propio, incluidos sus discípulos con sus pequeños planes. Nada en particular le afecta, o, lo que viene a ser lo mismo, el universo entero le afecta en igual medida. Int: ¿No hay ninguna cosa tal como la gracia del Gurú? Mah: Su gracia es constante y universal. No se le da a uno y se le niega a otro. Int: ¿Cómo me afecta a mí personalmente? Mah: Se debe a la gracia del Gurú el que su mente se haya comprometido en la búsqueda de la verdad y es por su gracia como usted la encontrará. Ella trabaja infatigablemente hacia el bien último de usted. Y es para todos. Int: Algunos discípulos están dispuestos, maduros, y otros no lo están. ¿No debe el Gurú ejercer la elección y tomar decisiones? Mah: El Gurú conoce lo Último y empuja incansablemente al discípulo hacia ello. El discípulo está lleno de obstáculos, que él mismo debe vencer. El Gurú no está muy interesado en las superficialidades de la vida de los discípulos. Es como la gravitación. El fruto debe caer —cuando ya nada lo impide. Int: Si el discípulo no conoce la meta, ¿cómo puede distinguir los obstáculos? Mah: La meta la muestra el Gurú, los obstáculos son descubiertos por el discípulo. El Gurú no tiene ninguna preferencia, pero aquellos que tienen obstáculos que vencer parecen quedarse rezagados. En realidad el discípulo no es diferente del Gurú. Es el mismo centro de percepción sin dimensiones y el mismo amor en acción. Es solo su imaginación y su autoidentificación con lo imaginado, lo que le encierra y le convierte en una persona. El Gurú se interesa poco en la persona. Su atención está en el observador interno. Es la tarea del observador comprender y eliminar con ello a la persona. Mientras hay gracia por un lado, debe haber dedicación a la tarea por el otro. Int: Pero la persona no quiere ser eliminada. Mah: La persona es meramente el resultado de una incomprensión. En realidad, no hay ninguna cosa tal. Las sensaciones, los pensamientos y las acciones corren ante el observador en sucesión inacabable, dejando su rastro en el cerebro y creando una ilusión de continuidad. Un reflejo del observador en la mente crea la sensación de «yo» y la persona adquiere una existencia aparentemente independiente. En realidad no hay ninguna persona, solo el observador idenficándose a sí mismo con el «yo» y lo «mío». El maestro dice al observador: usted no es esto, no hay nada de usted en esto, excepto el pequeño punto de «yo soy», que es el puente entre el observador y su sueño. «Yo soy esto, yo soy eso» es solo sueño, mientras que el «yo soy» puro tiene el sello de la realidad en él. Usted ha saboreado muchas cosas —todas se han resuelto en nada. Solo la sensación de «yo soy» ha persistido —sin cambio. Permanezca con lo que es sin cambio entre lo que cambia, hasta que usted sea capaz de ir más allá. Int: ¿Cuándo acontecerá? Mah: Acontecerá tan pronto como usted quite los obstáculos. Int: ¿Cuáles son los obstáculos? Mah: El deseo de lo falso y el temor de lo verdadero. Usted, en tanto que la persona, imagina que el Gurú está interesado en usted como una persona. No hay nada de eso en absoluto. Para él usted es una molestia y un estorbo con el que hay que acabar. De hecho, su propósito es su eliminación como un factor en la consciencia. Int: Si yo soy eliminado, ¿qué quedará? Mah: Nada quedará, todo quedará. La sensación de identidad permanecerá, pero no la identificación con un cuerpo particular. El ser—presenciación—amor brillará en todo su esplendor. La liberación nunca es para la persona, es siempre de la persona. Int: ¿Y no queda ningún rastro de la persona? Mah: Queda una vaga memoria, como el recuerdo de un sueño, o de la infancia. Después de todo, ¿qué hay que recordar? ¿Un flujo de aconteceres, en su mayor parte accidentales y sin sentido? ¿Una sucesión de deseos y de temores y de necios disparates? ¿Hay algo digno del recuerdo? La persona no es sino una concha que le aprisiona a usted. Rompa la concha. Int: ¿A quién está pidiendo usted que rompa la concha? ¿Quién tiene que romper la concha? Mah: Rompa las ataduras de la memoria y de la autoidentificación y la concha se romperá por sí misma. Hay un centro que imparte realidad a todo lo que percibe. Todo lo que usted necesita es comprender que usted es la fuente de la realidad, que usted da realidad en lugar de recibirla, que usted no necesita ningún soporte ni ninguna confirmación. Las cosas son como son, debido a que usted las acepta como son. Deje de aceptarlas y se disolverán. Todo aquello sobre lo cual usted piensa con deseo o con temor aparece ante usted como real. Mírelo sin deseo ni temor y pierde su substancia. El placer y el dolor son momentáneos. Es más simple y más fácil no hacerles caso que actuar sobre ellos. Int: Si todas las cosas acaban, ¿por qué aparecieron? Mah: La creación está en la naturaleza misma de la consciencia. La consciencia causa las apariencias. La realidad es más allá de la consciencia. Int: Mientras nosotros somos conscientes de las apariencias, ¿cómo es que no somos conscientes de que éstas son meras apariencias? Mah: La mente encubre la realidad, sin saberlo. Para conocer la naturaleza de la mente, usted necesita inteligencia, la capacidad de observar a la mente en presenciación silente y desapasionada. Int: Si yo soy de la naturaleza de la consciencia omnipenetrante, ¿cómo pudieron acontecerme la ignorancia y la ilusión? Mah: Ni la ignorancia ni la ilusión le han acontecido a usted nunca. Encuentre al sí mismo al que usted adscribe la ignorancia y la ilusión y su pregunta será respondida. Usted habla como si conociera el sí mismo y lo viera bajo el dominio de la ignorancia y de la ilusión. Pero, de hecho, usted no conoce el sí mismo, ni presencia la ignorancia. Devenga usted presenciador —esto le llevará al sí mismo y usted se dará cuenta de que no hay ninguna ignorancia ni ilusión en él. Es como decir: si hay sol, ¿cómo puede ser la obscuridad? Lo mismo que debajo de la piedra hay obscuridad, por muy brillante que sea la luz del sol, así también a la sombra de la consciencia «yo soy el cuerpo» debe haber ignorancia e ilusión. Int: ¿Pero por qué vino al ser la consciencia corporal? Mah: No pregunte «¿por qué?», pregunte «¿cómo?». Está en la naturaleza de la imaginación creativa identificarse a sí misma con sus creaciones. Usted puede detenerlo en cualquier momento retirando su atención. O por medio de la investigación. Int: ¿Viene la creación antes que la investigación? Mah: Primero usted crea un mundo, entonces el «yo soy» deviene una persona, que no es feliz por diversas razones. Sale en busca de la felicidad, encuentra un Gurú que le dice: «Usted no es una persona, descubra quién es usted». Él lo hace y va más allá. Int: ¿Por qué no lo hizo en el comienzo mismo? Mah: No se le ocurrió. Necesitó que alguien se lo dijera. Int: ¿Fue eso suficiente? Mah: Fue suficiente. Int: ¿Por qué no funciona en mi caso? Mah: Usted no confía en mí. Int: ¿Por qué es débil mi fe? Mah: Los deseos y los miedos han embotado su mente. Necesita una buena friega. Int: ¿Cómo puedo limpiar mi mente? Mah: Observándola incansablemente. La inatención obnubila, la atención aclara. Int: ¿Por qué los maestros indios recomiendan la inactividad? Mah: La mayoría de las actividades de las gentes carecen de valor, cuando no son completamente destructivas. Dominados por el deseo y el temor, no pueden hacer nada bueno. Dejar de hacer el mal precede al comienzo de hacer el bien. De aquí la necesidad de detener todas las actividades durante un tiempo, a fin de investigar los impulsos de uno y sus motivos, de ver todo lo que es falso en la vida de uno, de purgar la mente de lo malo, y solo entonces reemprender el trabajo, comenzando por los deberes evidentes de uno. Por supuesto, si usted tiene una oportunidad de ayudar a alguien, hágalo sin falta y sin tardanza, no lo mantenga esperando hasta que usted sea perfecto. Pero no devenga un hacedor del bien profesional. Int: Yo no siento que haya demasiados hacedores del bien entre los discípulos. A la mayoría de éstos los encuentro demasiado absorbidos en sus propios conflictos minúsculos. No tienen corazón para los demás. Mah: Tal autocentricidad es temporaria. Sea paciente con tales gentes. Durante muchos años dieron su atención a todo excepto a sí mismos. Deje que se vuelvan hacia sí mismos para un cambio. Int: ¿Cuáles son los frutos de la autopresenciación? Mah: Usted crece en inteligencia. En la presenciación usted aprende. En la autopresenciación usted aprende sobre usted mismo. Por supuesto, usted solo puede aprender lo que usted no es. Para saber lo que usted es, usted debe ir más allá de la mente. Int: ¿No está la presenciación más allá de la mente? Mah: La presenciación es el punto en el que la mente se prolonga más allá de sí misma dentro de la realidad. En la presenciación usted no busca lo que complace, sino lo que es verdadero. Int: Encuentro que la presenciación provoca un estado de silencio interior, un estado de vacío psíquico. Mah: Todo va bien como va, pero no es suficiente. ¿Ha sentido usted la omniabarcante vacuidad en la que el universo flota como una nube en el cielo azul? Int: Señor, permítame primero llegar a conocer bien mi propio espacio interior. Mah: Destruya el muro que separa, la idea «yo soy el cuerpo», y lo interior y lo exterior devendrán uno. Int: ¿Voy a morir? Mah: La destrucción física no es lo que importa. Es su aferrarse a la vida sensata lo que le ata a usted. Si usted pudiera experimentar el vacío interior plenamente, la explosión en la totalidad estaría cerca. Int: Mi propia experiencia espiritual tiene sus estaciones. A veces me siento glorioso, y después nuevamente abatido. Soy como un columpio —arriba, abajo, arriba, abajo. Mah: Todos los cambios en la consciencia se deben a la idea de «yo soy el cuerpo». Desvestida de esta idea la mente deviene completamente estable. Hay ser puro, libre de la experiencia de algo en particular. Pero para darse cuenta de ello usted debe hacer lo que su maestro le dice. Escuchar solo, incluso memorizando, no es suficiente. Si usted no se esfuerza duramente por aplicar cada palabra en su vida diaria, no se queje de que usted no hace ningún progreso. Todo progreso real es irreversible. Los altibajos muestran meramente que la enseñanza no se ha tomado en serio y que no se ha traducido en acción plenamente. Int: El otro día usted nos dijo que no hay ninguna cosa tal como el karma. Sin embargo nosotros vemos que todas las cosas tienen una causa y que la suma total de todas las causas puede ser llamada karma. Mah: Mientras usted se crea a usted mismo un cuerpo, usted adscribirá causas a todo. Yo no digo que las cosas no tengan causas. Cada cosa tiene innumerables causas. Ella es como es, debido a que el mundo es como es. Toda causa en sus ramificaciones cubre el universo. Cuando usted se da cuenta de que usted es absolutamente libre para ser lo que usted consiente ser, de que usted es lo que usted parece ser debido a la ignorancia o a la indiferencia, usted es libre para rebelarse y cambiar. Usted se permite a usted mismo ser lo que usted no es. ¡Usted está buscando las causas de ser lo que usted no es! Es una búsqueda inútil. No hay ninguna causa, excepto su ignorancia de su ser real, que es perfecto y más allá de toda causación. De todo lo que acontece, todo el universo es responsable y usted es la fuente del universo. Int: Yo no sé nada sobre ser la causa del universo. Mah: Debido a que usted no investiga. Indague, busque dentro y usted sabrá. Int: ¿Cómo puede una mota como yo crear el vasto universo? Mah: Cuando usted está infectado con el virus de «yo soy el cuerpo», un universo entero viene al ser. Pero cuando usted ha tenido suficiente de él, usted atesora algunas ideas fantasiosas sobre la liberación y sigue líneas de acción totalmente inútiles. Usted se concentra, medita, usted tortura su mente y su cuerpo, usted hace todo tipo de cosas innecesarias, pero usted omite lo esencial, que es la eliminación de la persona. Int: Al comienzo tenemos que rezar y meditar durante algún tiempo antes de estar dispuestos para la autoindagación. Mah: Si usted lo cree así, continúe. Para mí, todo retraso es una pérdida de tiempo. Usted puede omitir toda la preparación e ir directamente a la búsqueda última dentro. De todos los Yogas es el más simple y el más corto. 72Lo que es Puro, Sin mezcla, Sin apego, es RealMaharaj: ¡Usted de regreso a la India! ¿Dónde ha estado usted, qué ha visto usted? Interlocutor: Vengo de Suiza. He estado allí con un hombre notable que pretende haberse realizado. Ha hecho muchos Yogas en su pasado y ha tenido muchas experiencias que han desaparecido. Ahora no pretende tener ninguna habilidad ni conocimiento especiales; la única cosa inusual en él está conectada con las sensaciones; es incapaz de separar el veedor de lo visto. Por ejemplo, cuando ve a un coche que viene hacia él, no sabe si el coche viene hacia él, o él hacia el coche. Él parece ser ambos al mismo tiempo, el veedor y lo visto. Ellos han devenido uno. Vea lo que vea, se ve a sí mismo. Cuando le hice algunas preguntas vedánticas, dijo: «Realmente no puedo responder. Yo no lo sé. Todo lo que sé es esta extraña identidad con todo lo que percibo. Sabe usted, yo esperaba cualquier cosa menos esto». En general, es un hombre humilde; no hace ningún discípulo y no se pone a sí mismo en un pedestal. Está dispuesto a hablar sobre su extraña condición, pero eso es todo. Mah: Ahora él sabe lo que sabe. Todo lo demás ha terminado. Al menos todavía habla. Pronto puede dejar de hablar. Int: ¿Qué hará entonces? Mah: La inmovilidad y el silencio no son inactivos. La flor llena el espacio de perfume, la vela —de luz. Ellos no hacen nada, y sin embargo cambian todo con su mera presencia. Usted puede fotografiar la vela, pero no su luz. Usted puede conocer al hombre, su nombre y apariencia, pero no su influencia. Su presencia misma es acción. Int: ¿No es natural ser activo? Mah: Todo el mundo quiere ser activo, ¿pero dónde se originan sus acciones? No hay ningún punto central, cada acción engendra otra, involuntaria y dolorosamente, en sucesión sin fin. Ahí no hay ninguna alternancia de trabajo y de pausa. Primero encuentre el centro inmutable donde todo movimiento tiene su nacimiento. Lo mismo que una rueda gira alrededor de un agujero vacío, así también usted debe estar siempre en el centro y no girando en la periferia. Int: ¿Cómo lo llevo a la práctica? Mah: Siempre que un pensamiento o emoción de deseo o de temor venga a su mente, simplemente apártese de él. Int: Suprimiendo mis pensamientos y sentimientos provocaré una reacción. Mah: Yo no estoy hablando de supresión. Solo niéguele la atención. Int: ¿No debo hacer uso del esfuerzo para detener los movimientos de la mente? Mah: No tiene nada que ver con el esfuerzo. Solo apártese, mire entre los pensamientos más bien que a los pensamientos. Cuando a usted le acontece caminar en medio de una multitud, usted no lucha con cada hombre que se encuentra —usted encuentra su camino entre ellos. Int: Si uso mi voluntad para controlar la mente, ello solo fortalece al ego. Mah: Por supuesto. Cuando usted lucha, usted invita a la lucha. Pero cuando usted no resiste, usted no encuentra ninguna resistencia. Cuando usted se niega a jugar el juego, usted está fuera de él. Int: ¿Cuánto tiempo me llevará liberarme de la mente? Mah: Puede llevarle un millar de años, pero en realidad no se requiere ningún tiempo. Todo lo que usted necesita es una seriedad verdadera. Aquí la voluntad es la obra. Si usted es sincero, usted la tiene. Después de todo, es una cuestión de actitud. Nada le detiene a usted de ser un jnani aquí y ahora, excepto el miedo. Usted tiene miedo de ser impersonal, del ser impersonal. Todo es muy simple. Apártese de sus deseos y temores y de los pensamientos que crean, y usted está inmediatamente en su estado natural. Int: ¿Nada de reacondicionar, cambiar o eliminar la mente? Mah: Nada en absoluto. Deje a su mente en paz, eso es todo. No la siga. Después de todo, no hay ninguna cosa tal como la mente aparte de los pensamientos que vienen y van obedeciendo a sus propias leyes, no a las de usted. Ellos le dominan debido solo a que usted está interesado en ellos. Es exactamente como dijo Cristo, «No resistáis al mal». Al resistir al mal usted meramente lo fortalece. Int: Sí, ahora veo. Todo lo que tengo que hacer es negar la existencia al mal. Entonces se esfuma. ¿Pero no se reduce eso a algún tipo de autosugestión? Mah: La autosugestión está en plena operación ahora, cuando usted se piensa a usted mismo como una persona atrapada entre el bien y el mal. Lo que le estoy pidiendo a usted que haga es que le ponga fin, que despierte y vea las cosas como son. Sobre su estancia en Suiza con ese extraño amigo suyo: ¿qué ha ganado usted en su compañía? Int: Absolutamente nada. Su experiencia no me afectó en absoluto. Una cosa he comprendido: no hay nada que buscar. Vaya donde vaya, nada me espera al final del viaje. El descubrimiento no es el resultado del transporte. Mah: Sí, usted es completamente aparte de todo lo que puede ser ganado o perdido. Int: ¿Lo llama usted vairagya, abandono, renuncia? Mah: No hay nada a lo que renunciar. Es suficiente con que usted deje de adquirir. Para dar usted debe tener, y para tener usted debe tomar. Mejor no tome. Es más simple que practicar la renuncia, la cual conduce a una peligrosa forma de orgullo «espiritual». Todo este andar pesando, eligiendo, escogiendo, cambiando —es como ir de compras a algún mercado «espiritual». ¿Qué se le ha perdido a usted ahí? ¿Qué tipo de trato va usted a cerrar? Si usted no está por el negocio, ¿cuál es la utilidad de esta inacabable ansiedad de escoger? La inquietud no le lleva a usted a ninguna parte. Algo le impide a usted ver que no hay nada que usted necesite. Encuéntrelo y vea su falsedad. Es como haber tragado algún veneno y sufrir de una insaciable avidez de agua. En lugar de beber más allá de toda medida, ¿por qué no eliminar el veneno y liberarse así de está sed abrasadora? Int: ¡Tendré que eliminar el ego! Mah: La sensación de «yo soy una persona en el tiempo y el espacio» es el veneno. De una cierta manera, el tiempo mismo es el veneno. En el tiempo todas las cosas acaban y nacen otras nuevas, para ser devoradas a su vez. No se identifique a usted mismo con el tiempo, no pregunte ansiosamente: «¿Qué hay después, qué hay después?». Salga del tiempo y véalo devorar el mundo. Diga: «Bien, está en la naturaleza del tiempo ponerle fin a todo. Que así sea. Ello no es incumbencia mía. Yo no soy combustible, ni necesito recoger combustible». Int: ¿Puede ser el presenciador sin las cosas que presencia? Mah: Siempre hay algo que presenciar. Si no es una cosa, entonces es su ausencia. Presenciar es natural y no es ningún problema. El problema es el excesivo interés, el cual lleva a la autoidentificación. Todo aquello en lo que usted está absorbido, usted lo toma como real. Int: ¿Es el «yo soy» real o irreal? ¿Es el «yo soy» el presenciador? ¿Es el presenciador real o irreal? Mah: Lo que es puro, sin mezcla, sin apego, es real. Lo que es tintado, mezclado, dependiente y transitorio es irreal. No se extravíe en las palabras —una única palabra puede transmitir varios significados e incluso significados contradictorios. El «yo soy» que persigue lo agradable y que elude lo desagradable es falso; el «yo soy» que ve el placer y el dolor como inseparables ve correctamente. El presenciador que está inmerso en lo que percibe es la persona; el presenciador que se mantiene a distancia, impasible e intocado, es la atalaya de lo real, el punto en el que la presenciación, inherente a lo no manifestado, toca lo manifestado. No puede haber ningún universo sin el presenciador, no puede haber ningún presenciador sin el universo. Int: El tiempo consume el mundo. ¿Quién es el presenciador del tiempo? Mah: El que es más allá del tiempo —lo In-nombrable. Un ascua encendida, movida en círculo con suficiente rapidez, aparece como un círculo brillante. Cuando el movimiento cesa, el ascua permanece. Similarmente, el «yo soy» en movimiento crea el mundo. El «yo soy» en paz deviene lo Absoluto. Usted es como un hombre con una linterna caminando por una galería. Usted solo puede ver lo que está dentro del haz de luz. El resto está en la obscuridad. Int: Si yo proyecto el mundo, debería ser capaz de cambiarlo. Mah: Por supuesto, usted puede. Pero usted debe cesar de identificarse a usted mismo con él e ir más allá. Entonces usted tiene el poder de destruir y de recrear. Int: Todo lo que quiero es ser libre. Mah: Usted debe saber dos cosas: De qué se va usted a liberar y qué le mantiene a usted preso. Int: ¿Por qué quiere usted aniquilar el universo? Mah: Yo no estoy interesado en el universo. Dejémoslo ser o no ser. Basta con que yo me conozca a mí mismo. Int: Si usted es más allá del mundo, entonces usted no es de ninguna utilidad para el mundo. Mah: ¡Compadezca al sí mismo que es, no al mundo que no es! Inmerso en un sueño usted ha olvidado su verdadero sí mismo. Int: Sin el mundo no hay ningún lugar para el amor. Mah: Así es. Todos estos atributos: ser, consciencia, amor y belleza son reflejos de lo real en el mundo. Sin lo real —no hay reflejo. Int: El mundo está lleno de cosas y de gentes deseables. ¿Cómo puedo imaginarlo no existente? Mah: Deje todo lo deseable para aquellos que desean. Cambie la corriente de su deseo desde tomar a dar. La pasión de dar, de compartir, lavará naturalmente la idea de un mundo exterior fuera de su mente, y la idea de dar también. Solo quedará la pura radiación del amor, más allá de dar y de recibir. Int: En el amor debe haber dualidad, el amante y el amado. Mah: En el amor no hay ni siquiera el uno, ¿cómo puede haber dos? El amor es la negación a separar, a hacer distinciones. Antes de que usted pueda pensar en la unidad, usted debe crear primero la dualidad. Cuando usted ama verdaderamente, usted no dice: «te amo»; donde hay mentación, hay dualidad. Int: ¿Qué es lo que me trae una y otra vez a la India? No puede ser solo lo comparativamente barata que está la vida aquí. Ni el colorido y variedad de las impresiones. Debe haber algún factor importante. Mah: Hay también el aspecto espiritual. La división entre lo exterior y lo interior es menor en la India. Aquí es más fácil expresar lo interior en lo exterior. La integración es más fácil. La sociedad no es tan opresiva. Int: Sí, en occidente todo es tamas y rajas. En la India hay más sattva, más armonía y equilibrio. Mah: ¿No puede usted ir más allá de los gunas? ¿Por qué escoger sattva? Sea lo que usted es dondequiera que usted esté y no se preocupe de los gunas. Int: Yo no tengo la fuerza. Mah: Eso muestra meramente que usted ha ganado poco en la India. Lo que usted tiene verdaderamente, usted no puede perderlo. Si usted estuviera bien estabilizado en su sí mismo, el cambio de lugar no le afectaría. Int: En la India la vida espiritual es fácil. No es así en occidente. Uno tiene que conformarse al medio ambiente en una medida mucho más grande. Mah: ¿Por qué no crea usted su propio ambiente? El mundo tiene tanto poder sobre usted como usted le dé. Rebélese. Vaya más allá de la dualidad, no haga ninguna diferencia entre oriente y occidente. Int: ¿Qué puede uno hacer cuando uno se encuentra en un ambiente muy inespiritual? Mah: No haga nada. Sea usted mismo. Permanezca al margen. Miré más allá. Int: Puede haber choques en casa. Los padres raramente comprenden. Mah: Cuando usted conoce su verdadero ser, usted no tiene ningún problema. Usted puede complacer a sus padres o no, casarse o no, hacer un montón de dinero o no; todo es lo mismo para usted. Actúe de acuerdo con las circunstancias, aunque en estrecho contacto con los hechos, con la realidad en cada situación. Int: ¿No es ese un estado muy alto? Mah: Oh no, es el estado normal. Usted lo llama alto debido a que usted tiene miedo de él. Primero líbrese del miedo. Vea que no hay nada de lo que tener miedo. La ausencia de miedo es la puerta a lo supremo. Int: Ninguna suma de esfuerzo puede hacerme no tener miedo. Mah: La ausencia de miedo viene por sí misma cuando usted ve que no hay nada de lo cual tener miedo. Cuando usted camina en una calle atestada, usted sortea a las gentes. Usted ve a algunos, a otros solo los vislumbra, pero usted no se detiene. Es la detención la que crea el embotellamiento. ¡Siga moviéndose! Omita los nombres y las formas, no se apegue a ellos; su apego es su prisión. Int: ¿Qué debería hacer si un hombre me golpea en la cara? Mah: Usted reaccionará según su carácter, innato o adquirido. Int: ¿Es inevitable? ¿Estamos yo y el mundo condenados a permanecer como somos? Mah: Un joyero que quiere rehacer un ornamento, primero lo funde en un oro sin forma. Similarmente, uno debe retornar a su estado original antes de que un nombre y una forma nuevos puedan emerger. La muerte es esencial para la renovación. Int: Usted está insistiendo siempre en la necesidad de ir más allá, del alejamiento, de la soledad. Usted apenas usa alguna vez las palabras «bien» y «mal». ¿Por qué es esto así? Mah: Está bien ser uno mismo, está mal no serlo. Todo lo demás es condicional. Usted está ansioso de separar lo que está bien de lo que está mal, debido a que usted necesita alguna base para la acción. Usted está siempre detrás de hacer una cosa u otra. Pero, la acción motivada personalmente, basada en alguna escala de valores, y que apunta a algún resultado es peor que la inacción, pues sus frutos son siempre amargos. Int: ¿Son la presenciación y el amor uno y lo mismo? Mah: Por supuesto. La presenciación es dinámica, el amor es ser. La presenciación es amor en acción. Por sí misma la mente puede actualizar cualquier número de posibilidades, pero a menos que sean suscitadas por el amor, carecen de valor. El amor precede a la creación. Sin amor solo hay caos. Int: ¿Dónde está la acción en la presenciación? Mah: ¡Es usted tan incurablemente operacional! A no ser que haya movimiento, agitación, barullo, usted no lo llama acción. El caos es el movimiento solo por el movimiento. La acción verdadera no desplaza, transforma. Un cambio de lugar es mera transportación; un cambio de corazón es acción. Pero recuerde, nada perceptible es real. La actividad no es acción. La acción es oculta, desconocida, incognoscible. Usted solo puede conocer el fruto. Int: ¿No es Dios omnihacedor? Mah: ¿Por qué introduce usted un hacedor externo? El mundo se recrea a sí mismo de sí mismo. Es un proceso sin fin, lo transitorio engendra lo transitorio. Es su ego lo que le hace a usted pensar que debe haber un hacedor. Usted crea un Dios a su propia imagen de usted, por lúgubre que sea la imagen. A través de la película de su mente usted proyecta un mundo y también un Dios para darle causa y propósito. Es todo imaginación —salga de ahí. Int: ¡Cuán difícil es ver el mundo como algo puramente mental! Su realidad tangible parece muy convincente. Mah: Esto es el misterio de la imaginación, que parezca ser tan real. Usted puede estar casado o soltero, ser monje o un hombre con familia; ese no es el asunto. ¿Es usted un esclavo de su imaginación, o no lo es? Toda decisión que usted tome, todo trabajo que usted haga, se basarán invariablemente en la imaginación, en asumiciones que se presentan como hechos. Int: Heme aquí sentado frente a usted. ¿Qué parte de ello es imaginación? Mah: Todo. Incluso el espacio y el tiempo son imaginados. Int: ¿Significa ello que yo no existo? Mah: Yo tampoco existo. Toda existencia es imaginaria. Int: ¿Es el ser imaginario también? Mah: El ser puro, que llena todo y que es más allá de todo, no es la existencia, la cual es limitada. Toda limitación es imaginaria, solo lo no limitado es real. Int: Cuando usted me mira, ¿qué ve usted? Mah: Le veo a usted imaginándose que usted es. Int: Hay muchos como yo. Sin embargo cada uno es diferente. Mah: La totalidad de todas las proyecciones es lo que se llama maha-maya, la Gran Ilusión. Int: Pero cuando usted se mira a usted mismo, ¿qué ve usted? Mah: Depende de cómo mire. Cuando miro a través de la mente, veo innumerables gentes. Cuando miro más allá de la mente, veo al presenciador. Más allá del presenciador está la intensidad infinita de la vacuidad y el silencio. Int: ¿Cómo tratar con las gentes? Mah: ¿Por qué hacer planes y para qué? Tales preguntas muestran ansiedad. La relación es una cosa viva. Esté en paz con su sí mismo interior y usted estará en paz con todo el mundo. Dése cuenta de que usted no es el dispositor de lo que acontece, usted no puede controlar el futuro excepto en materias puramente técnicas. La relación humana no puede ser planeada, es demasiado rica y variada. Solo sea comprensivo y compasivo, libre de toda mira por usted mismo. Int: Ciertamente, yo no soy el dispositor de lo que acontece. Soy más bien su esclavo. Mah: No sea ni dispositor, ni esclavo. Permanezca al margen. Int: ¿Implica esto evitar la acción? Mah: Usted no puede evitar la acción. Ella acontece, como todo lo demás. Int: Mis acciones, ciertamente, puedo controlarlas. Mah: Inténtelo. Pronto verá que usted hace lo que debe. Int: Yo puedo actuar acordemente a mi voluntad. Mah: Usted conoce su voluntad solo después de haber actuado. Int: Yo recuerdo mis deseos, las elecciones que he hecho, las decisiones que he tomado y actúo acordemente. Mah: Entonces es su memoria quien decide, no usted. Int: ¿Dónde entro yo? Mah: Usted lo hace posible prestándole atención. Int: ¿No hay ninguna cosa tal como el libre albedrío? ¿No soy yo libre de desear? Mah: Oh no, usted no puede remediar desear. En la India, la idea misma del libre albedrío es inexistente, de manera que no hay ninguna palabra para ella. La voluntad es compromiso, fijación, esclavitud. Int: Yo soy libre de escoger mis limitaciones. Mah: Usted debe ser libre primero. Para ser libre en el mundo usted debe ser libre del mundo. De otro modo, su pasado decide por usted y su futuro. Usted está atrapado entre lo que ha acontecido y lo que debe acontecer. Llámelo destino o karma, pero nunca —libertad. Primero retorne a su verdadero ser y entonces actúe desde el corazón del amor. Int: Dentro de lo manifestado, ¿cuál es el sello de lo no manifestado? Mah: No hay ninguno. En el momento en que usted comienza a buscar el sello de lo no manifestado, lo manifestado se disuelve. Si usted intenta comprender lo no manifestado con la mente, en el acto usted va más allá de la mente —como cuando usted atiza el fuego con un palo de madera, usted quema el palo. Use la mente para investigar lo manifestado. Sea como el pollito que pica el cascarón. Especular sobre la vida fuera del cascarón habría sido de poca utilidad para él, pero picar el cascarón lo rompe desde dentro y libera al pollito. Similarmente, rompa la mente desde dentro con la investigación y la exposición de sus contradicciones y absurdidades. Int: El anhelo de romper el cascarón, ¿de dónde viene? Mah: De lo no manifestado. 73La Muerte de la Mente es el Nacimiento de la SabiduríaInterlocutor: Antes de que uno pueda realizar su verdadera naturaleza, ¿no se necesita ser una persona? ¿No tiene el ego su valor? Maharaj: La persona es de poca utilidad. Está profundamente inmersa en sus propios asuntos y es completamente ignorante de su verdadero ser. A menos que la consciencia presenciadora comience a operar sobre ella y la persona devenga el objeto de observación más bien que el sujeto, la realización no es factible. Es el presenciador el que hace la realización deseable y alcanzable. Int: Llega un punto en la vida de una persona, en que la persona deviene el presenciador. Mah: Oh, no. La persona por sí misma no devendrá el presenciador. Es como esperar que una vela fría comience a arder en el curso del tiempo. La persona puede quedarse en la obscuridad de la ignorancia para siempre, a menos que la llama de la presenciación la toque. Int: ¿Quién enciende la vela? Mah: El Gurú. Sus palabras, su presencia. En la India, muy a menudo es el mantra. Una vez que se enciende la mecha, la llama consumirá la vela. Int: ¿Por qué es tan efectivo el mantra? Mah: La repetición constante del mantra es algo que la persona no hace por su propio beneficio. El beneficiario no es la persona. Lo mismo que la vela, que no crece al arder. Int: ¿Puede devenir la persona presenciadora de sí misma por sí misma? Mah: Sí, acontece a veces como resultado de mucho sufrimiento. El Gurú quiere ahorrarle a usted el sufrimiento inacabable. Tal es su gracia. Incluso cuando no hay ningún Gurú exterior conocido, hay siempre el sadguru, el Gurú interior, que dirige y ayuda desde dentro. Las palabras «exterior» e «interior» son relativas solo al cuerpo; en realidad todo es uno, puesto que el exterior es meramente una proyección del interior. La presenciación viene como de una dimensión más alta. Int: Antes de que la chispa se encienda y después, ¿cuál es la diferencia? Mah: Antes de que la chispa se encienda no hay ningún presenciador para percibir la diferencia. La persona puede ser consciente, pero no presenciadora de ser consciente. Está completamente identificada con lo que piensa y siente y experimenta. La obscuridad que hay en ella es de su propia creación. Cuando la obscuridad es cuestionada, se disuelve. El deseo de cuestionar es plantado por el Gurú. En otras palabras, la diferencia entre la persona y el presenciador es la misma que hay entre no conocerse y conocerse a uno mismo. El mundo visto en la consciencia tiene que ser de la naturaleza de la consciencia, cuando hay armonía (sattva); pero cuando la actividad y la pasividad (rajas y tamas) aparecen, obscurecen y distorsionan y usted ve lo falso como real. Int: ¿Qué puede hacer la persona para prepararse para la venida del Gurú. Mah: El deseo mismo de estar dispuesto significa que el Gurú ya ha venido y que la llama está encendida. Puede ser una palabra al azar, o la página de un libro; la gracia del Gurú trabaja misteriosamente. Int: ¿No hay ninguna cosa tal como la autopreparación? Oímos hablar tanto sobre la sadhana yoga. Mah: No es la persona la que está haciendo sadhana. La persona está inquieta y llena de resistencia hasta el final mismo. Es el presenciador el que trabaja en la persona, en la totalidad de sus ilusiones, pasadas, presentes y futuras. Int: ¿Cómo podemos saber que lo que usted dice es verdadero? Aunque es congruente y está libre de contradicciones internas, ¿cómo podemos saber que no es un producto de una fértil imaginación, alimentada y enriquecida por la repetición constante? Mah: La prueba de la verdad está en su efecto en el que la escucha. Int: Las palabras pueden tener un efecto muy poderoso. Escuchando, o repitiendo palabras, uno puede experimentar diversos tipos de trances. Las experiencias del que escucha pueden ser inducidas y no pueden ser consideradas como una prueba. Mah: El efecto no necesita ser necesariamente una experiencia. Puede ser un cambio en el carácter, en la motivación, en la relación con las gentes y con uno mismo. Los trances y las visiones inducidos por palabras, o por drogas, o por cualesquiera otros medios sensoriales o mentales son pasajeros e inciertos. La verdad de lo que se dice aquí es inmutable y sempiterna. La prueba de ello está en el que escucha, en los cambios profundos y permanentes en su ser entero. No es algo que él pueda dudar, a no ser que dude de su propia existencia, lo cual es impensable. Cuando mi experiencia deviene su propia experiencia también, ¿qué mejor prueba quiere usted? Int: El experimentador es la prueba de su experiencia. Mah: De acuerdo, pero el experimentador no necesita ninguna prueba. «Yo soy, y sé que yo soy». Usted no puede pedir más pruebas. Int: ¿Puede haber conocimiento verdadero de las cosas? Mah: Relativamente —sí. Absolutamente —no hay ninguna cosa. Saber que nada es es verdadero conocimiento. Int: ¿Cuál es el lazo entre lo relativo y lo absoluto? Mah: Son idénticos. Int: ¿Desde cuál punto de vista son idénticos? Mah: Cuando se han dicho las palabras, hay silencio. Cuando lo relativo acaba, queda lo Absoluto. El silencio anterior a que se digan las palabras, ¿es diferente del silencio que viene después? El silencio es uno, y sin él las palabras no podrían haberse escuchado. Está siempre aquí —detrás de las palabras. Cambie su atención de las palabras al silencio y usted lo escuchará. La mente está sedienta de experiencia, y el recuerdo de la experiencia lo toma por conocimiento. El jnani es más allá de toda experiencia y su memoria está vacía de pasado. Está enteramente desvinculado de todo lo particular. Pero la mente está sedienta de formulaciones y de definiciones, siempre ansiosa de comprimir la realidad dentro de una forma verbal. De todo quiere una idea, pues sin ideas la mente no es. La realidad es esencialmente sola, pero la mente no quiere dejarla en paz —y en lugar de ello trata de lo irreal. Y sin embargo es todo lo que la mente puede hacer —descubrir lo irreal como irreal. Int: ¿Y ver lo real como real? Mah: No hay ningún tal estado como ver lo real. ¿Quién va a ver qué? Usted solamente puede ser lo real —lo cual usted es, de todos modos. El problema es solo mental. Abandone las ideas falsas, eso es todo. No hay ninguna necesidad de ideas verdaderas. No hay ninguna idea verdadera. Int: ¿Por qué entonces se nos anima a buscar lo real? Mah: La mente debe tener un propósito. Para animarla a liberarse de lo irreal se le promete algo a cambio. En realidad, no hay ninguna necesidad de propósito. Ser libre de lo falso es bueno en sí mismo, no requiere ninguna recompensa. Es como ser limpio —que es su propia recompensa. Int: ¿No es el conocimiento de sí mismo la recompensa? Mah: La recompensa del conocimiento de sí mismo es la liberación del sí mismo personal. Usted no puede conocer al conocedor, pues usted es el conocedor. El hecho de conocer prueba al conocedor. Usted no necesita ninguna otra prueba. El conocedor de lo conocido no es cognoscible. Lo mismo que la luz es conocida solo en los colores, así también el conocedor es conocido solo en el conocimiento. Int: ¿Es el conocedor solo una inferencia? Mah: Usted conoce su cuerpo, su mente y sus sensaciones. ¿Es usted solo una inferencia? Int: Yo soy una inferencia para los demás, pero no para mí mismo. Mah: Igualmente soy yo. Una inferencia para usted, pero no para mí mismo. Siendo mí mismo, yo me conozco a mí mismo. Lo mismo que usted, siendo usted un hombre, usted se conoce a usted mismo como un hombre. Usted no se está recordando continuamente a usted mismo que usted es un hombre. Solo cuando su humanidad es cuestionada usted la afirma. Similarmente, yo sé que yo soy todo. Yo no necesito repetirme continuamente: «Yo soy todo, yo soy todo». Solo cuando usted me toma por un particular, por una persona, protesto. Lo mismo que usted es un hombre todo el tiempo, así también yo soy lo que yo soy —todo el tiempo. Lo que usted es inmutablemente, eso usted lo es más allá de toda duda. Int: Cuando preguntó cómo sabe usted que usted es un jnani, usted responde: «yo no encuentro ningún deseo en mí». ¿No es esto una prueba? Mah: Aunque yo estuviera lleno de deseos, siempre habría sido lo que yo soy. Int: Mí mismo, lleno de deseos y usted, lleno de deseos; ¿qué diferencia habría? Mah: Usted se identifica a usted mismo con sus deseos y deviene su esclavo. Para mí los deseos son cosas entre otras cosas, meras nubes en el cielo mental, y yo no me siento compelido a actuar con ellos. Int: El conocedor y su conocimiento, ¿son uno o dos? Mah: Son ambos. El conocedor es lo no manifestado, lo conocido es lo manifestado. Lo conocido está siempre en movimiento, cambia, no tiene ninguna forma suya propia, ningún lugar de morada. El conocedor es el soporte inmutable de todo conocimiento. Cada uno necesita al otro, pero la realidad está detrás. El jnani no puede ser conocido, debido a que no hay nadie a quien conocer. Cuando hay una persona, usted puede decir algo sobre ella, pero cuando no hay ninguna identificación de sí mismo con lo particular, ¿qué puede decirse? Usted puede decir a un jnani cualquier cosa; la pregunta del jnani siempre será: «¿sobre quién está usted hablando? No hay ninguna persona tal». Lo mismo que usted no puede decir nada sobre el universo debido a que éste incluye todas las cosas, así tampoco puede decirse nada sobre un jnani, pues él es todo y a la vez nada en particular. Usted necesita un clavo para colgar de él su imagen; cuando no hay ningún clavo, ¿sobre qué colgará usted su imagen? Para localizar una cosa usted necesita espacio, para localizar un acontecer usted necesita tiempo; pero lo atemporal y aespacial desafía todo manejo. Hace que todo sea perceptible, mientras ello mismo es más allá de la percepción. La mente no puede conocer lo que es más allá de la mente, pero la mente es conocida por lo que es más allá de ella. El jnani no conoce ni el nacimiento ni la muerte; la existencia y la no existencia son lo mismo para él. Int: Cuando su cuerpo muere, usted permanece. Mah: Nada muere. El cuerpo es solo imaginado. No hay ninguna cosa tal. Int: Antes de que pase otro siglo, usted estará muerto para todo lo que le rodea. Su cuerpo será cubierto de flores, después quemado y esparcidas las cenizas. Eso será nuestra experiencia. ¿Cuál será la suya? Mah: El tiempo acabará. A esto se lo llama la Gran Muerte (mahamrityu), la muerte del tiempo. Int: ¿Significa eso que el universo y sus contenidos llegarán a su fin? Mah: El universo es su experiencia personal. ¿Cómo puede ser afectado? Usted podría haber estado dando una conferencia durante dos horas; ¿a dónde ha ido una vez terminada? Se ha sumergido en el silencio, en el que tanto el comienzo, como el medio y el fin de la conferencia coinciden juntos. El tiempo ha llegado a una detención, fue, pero ya no es. El silencio después de una vida de charla y el silencio después de una vida de silencio es el mismo silencio. La inmortalidad es la liberación de la sensación: «yo soy». Sin embargo no es extinción. Al contrario, es un estado infinitamente más real, consciente y feliz de lo que usted puede pensar. Solo la consciencia de sí mismo ya no es. Int: ¿Por qué la Gran Muerte de la mente coincide con la «pequeña muerte» del cuerpo? Mah: ¡No coinciden! Usted puede morir un centenar de muertes sin una sola fisura en el barullo mental. O, usted puede conservar su cuerpo y morir solo en la mente. La muerte de la mente es el nacimiento de la sabiduría. Int: La persona parte y solo queda el presenciador. Mah: ¿Quién queda para decir: «¿yo soy el presenciador?». Cuando no hay ningún «yo soy», ¿dónde está el presenciador? En el estado atemporal no hay ningún sí mismo para refugiarse. El hombre que lleva un paquete está ansioso de no perderlo —es consciente del paquete. El hombre que ama la sensación «yo soy» es consciente de sí mismo. El jnani no se aferra a nada y no puede decirse que es consciente. Y sin embargo no es no consciente. Es el corazón mismo de la presenciación. Nosotros le llamamos digambara, vestido de espacio, el Desnudo, más allá de toda apariencia. No hay ningún nombre ni forma bajo los cuales pueda decirse que existe, sin embargo él es el único que verdaderamente es. Int: No puedo entenderlo. Mah: ¿Quién puede? La mente tiene sus límites. Es suficiente llevarle a usted a las fronteras mismas del conocimiento y ponerle frente a la inmensidad de lo no conocido. Sumergirse en ello es incumbencia suya. Int: ¿Qué hay sobre el presenciador? ¿Es real o irreal? Mah: Es ambos. El último remanente de la ilusión, el primer toque de lo real. Decir: yo soy solo el presenciador es a la vez falso y verdadero: falso debido al «yo soy», verdadero debido al presenciador. Es mejor decir: «hay presenciación». En el momento en que usted dice: «yo soy», el universo entero, junto con su creador, vienen al ser. Int: Otra pregunta: ¿podemos visualizar a la persona y al sí mismo como dos hermanos menor y mayor? El hermano menor es travieso y egoísta, rudo e inquieto, mientras que el hermano mayor es inteligente y bueno, razonable y considerado, libre de la consciencia corporal con sus deseos y temores. El hermano mayor conoce al menor, pero el menor es ignorante del mayor y piensa de sí mismo que él es enteramente por su cuenta. El Gurú viene y dice al hermano menor: «Usted no está solo, usted viene de una familia muy buena, su hermano es un hombre muy notable, sabio y bueno, y le ama a usted muchísimo. Recuérdele, piense en él, encuéntrele, sírvale, y usted devendrá uno con él». Ahora, la pregunta es, ¿hay dos en nosotros, el sí mismo personal y el individual, el falso y el verdadero, o es solo un símil? Mah: Es ambos. Parecen ser dos, pero al investigar se encuentran que son uno. La dualidad solo dura mientras no es cuestionada. La trinidad: mente, sí mismo y espíritu (vyakti, ayakta, avyakta), cuando se examina, deviene unidad. Éstos son solo modos de experiencia: de apego, de desapego y de transcendencia. Int: Su asumición de que nosotros estamos en un estado de sueño hace su posición inasequible. Todas las objeciones que suscitamos, usted simplemente niega su validez. ¡Uno no puede discutir con usted! Mah: El deseo de discutir es también un mero deseo. El deseo de saber, de tener el poder, incluso el deseo de existir son solo deseos. Todo el mundo desea ser, sobrevivir, continuar, pues nadie está seguro de sí mismo. Pero todo el mundo es inmortal. Usted se hace mortal al tomarse a usted mismo por el cuerpo. Int: Puesto que usted ha encontrado su liberación, ¿no querrá usted darme un poco de ella? Mah: ¿Por qué un poco? Tómela toda. Tómela, está aquí para ser tomada. ¡Pero usted tiene miedo de la liberación! Int: Swami Ramdas tuvo que tratar con una petición similar. Algunos devotos se juntaron a su alrededor un día y comenzaron a pedir la liberación. Ramdas escuchaba sonriendo y entonces de repente se puso serio y dijo: «Ustedes puede tenerla, aquí y ahora, la liberación absoluta y permanente. El que la quiera, que se adelante». Nadie se movió. Por tres veces repitió la oferta. Nadie aceptó. Entonces dijo: «Se retira la oferta». Mah: El apego destruye el coraje. El dador está siempre dispuesto a dar. El tomador está ausente. Liberación significa dejar marchar. Las gentes no están por dejar marchar todo. No saben que lo finito es el precio de lo infinito, como la muerte es el precio de la inmortalidad. La madurez espiritual está en la disposición a dejar marchar todo. El abandono es el primer paso. Pero el abandono real está en darse cuenta de que no hay nada que abandonar, pues nada es suyo propio. Es como el sueño profundo —usted no abandona su cama cuando usted se duerme —usted solo la olvida. 74La Verdad es Aquí y AhoraInterlocutor: Mi pregunta es: ¿cuál es la prueba de la verdad? Los seguidores de toda religión, metafísica o política, filosófica o ética, están convencidos de que la suya es la única verdad, de que todo lo demás es falso y toman su propia convicción inquebrantable por la prueba de la verdad. «Yo estoy convencido, de modo que debe ser verdadero», dicen. A mí me parece que ninguna filosofía o religión, que ninguna doctrina o ideología, por muy completa que sea, por muy libre de contradicciones internas que sea, y por muy emocionalmente atractiva que sea, puede ser la prueba de su propia verdad. Ellos son como los vestidos que se ponen los hombres, que varían con los tiempos y las circunstancias y que siguen la moda. Ahora bien, ¿puede haber una religión o una filosofía que sea verdadera y que no dependa de la convicción de alguien? ¿Y que no dependa tampoco de las escrituras, debido a que éstas dependen a su vez de la fe de alguien en ellas? ¿Hay una verdad que no dependa de la confianza, que no sea subjetiva? Mah: ¿Qué hay sobre la ciencia? Int: La ciencia es circular, acaba donde comienza, con los sentidos. Trata con la experiencia, y la experiencia es subjetiva. No hay dos personas que tengan la misma experiencia, aunque puedan expresarla en las mismas palabras. Mah: Usted debe buscar la verdad más allá de la mente. Int: Señor, en cuanto a trances ya tengo suficiente. Cualquier droga puede inducirlos, de una manera barata y rápida. Inclusive los samadhis clásicos, causados por ejercicios respiratorios o mentales, no son muy diferentes. Hay samadhis de oxígeno y samadhis de dióxido de carbono y samadhis auto-inducidos causados por la repetición de una fórmula o una cadena de pensamientos. La monotonía es soporífera. Yo no acepto el samadhi, por muy glorioso que sea, como una prueba de la verdad. Mah: El samadhi es más allá de la experiencia. Es un estado sin cualidad. Int: La ausencia de experiencia se debe a la inatención. Reaparece con la atención. Cerrar los ojos no prueba nada contra la luz. Atribuir realidad a estados negativos no nos llevará lejos. La negación misma contiene una afirmación. Mah: Por una parte usted tiene razón. ¿Pero no ve usted?, usted está pidiendo la prueba de la verdad sin explicar cuál es la verdad que usted tiene en la mente y cuál prueba le dará satisfacción a usted. Usted puede probar cualquier cosa, provisto que usted confíe en su prueba. ¿Pero qué probará que su prueba es verdadera? Yo puedo llevarle fácilmente a usted a la admisión de que usted solo conoce que usted existe —que usted es la única prueba que usted puede tener de todo lo demás. Pero yo no identifico la mera existencia con la realidad. La existencia es momentánea, siempre en el tiempo y en el espacio, mientras que la realidad es inmutable y omnipenetrante. Int: Señor, yo no sé lo que es verdad y lo que puede probarla. No me abandone a mis propios recursos. No tengo ninguno. Aquí usted es el conocedor de la verdad, no yo. Mah: Usted niega el testimonio como la prueba de la verdad; la experiencia de otros no tiene ninguna utilidad para usted, usted rechaza toda inferencia de las afirmaciones concurrentes de un vasto número de testigos independientes; de modo que es incumbencia suya decirme cuál es la prueba que le daría satisfacción a usted —¿cuál es su referencia de una prueba válida? Int: Honestamente, yo no sé lo que constituye una prueba. Mah: ¿Ni siquiera su propia experiencia? Int: Ni mi experiencia, ni tampoco mi existencia. Ambas dependen de que yo sea consciente. Mah: ¿Y de qué depende que usted sea consciente? Int: No lo sé. Antaño, habría dicho: de mi cuerpo; ahora puedo ver que el cuerpo es secundario, no primario, y que no puede ser considerado como una evidencia de existencia. Mah: Me alegra que usted haya abandonado la idea «yo soy el cuerpo», la principal fuente de error y de sufrimiento. Int: La he abandonado intelectualmente, pero la sensación de ser lo particular, una persona, está todavía conmigo. Yo puedo decir: «yo soy», pero lo que yo soy no puedo decirlo. Yo sé que existo, pero no sé qué existe. Cualquiera que sea la manera en que lo ponga, me enfrento con lo desconocido. Mah: Su ser mismo es lo real. Int: Ciertamente, nosotros no estamos hablando de la misma cosa. Yo no soy algún ser abstracto. Yo soy una persona, limitado y consciente de sus limitaciones. Yo soy un hecho, pero un hecho sumamente insubstancial. No hay nada que pueda construir sobre mi momentánea existencia como una persona. Mah: ¡Sus palabras son más sabias que usted! Como una persona, su existencia es momentánea. ¿Pero es usted solo una persona? ¿Es usted una persona en absoluto? Int: ¿Cómo voy a responder? Mi sensación de ser solo prueba que yo soy; no prueba nada que sea independiente de mí. Yo soy relativo, a la vez criatura y creador de lo relativo. La prueba absoluta de la verdad absoluta —¿qué es, dónde está? ¿Puede ser la prueba de la realidad la mera sensación de «yo soy»? Mah: Por supuesto que no. «Yo soy» y «el mundo es» están relacionados y son condicionales. Se deben a la tendencia de la mente a proyectar nombres y formas. Int: Nombres y formas e ideas y convicciones, no son la verdad. Si no es por usted, yo habría aceptado la relatividad de todo, incluyendo la verdad, y aprendido a vivir de asumiciones. Pero entonces me encuentro con usted y le oigo a usted hablar de lo Absoluto como dentro de mi alcance y también como supremamente deseable. Las palabras como paz, dicha, eternidad, inmortalidad, atrapan mi atención, lo mismo que la oferta de liberación del sufrimiento y del temor. Mis instintos innatos: búsqueda del placer y curiosidad se despiertan y comienzo a explorar el reino que usted ha abierto. Todo parece sumamente atractivo, y naturalmente yo pregunto. ¿Es alcanzable? ¿Es real? Mah: Usted es como un niño que dice: pruébeme que el azúcar es dulce, solo entonces la tomaré. La prueba del dulzor está en la boca, no en el azúcar. Para saber que es dulce usted debe saborearla, no hay ninguna otra manera. Por supuesto, usted comienza preguntando: ¿es azúcar? ¿es dulce? Y usted acepta mi certeza hasta que usted la prueba. Solo entonces todas las dudas se disuelven y su conocimiento deviene de primera mano e inquebrantable. Yo no le pido a usted que me crea. Solo tenga la confianza suficiente para comenzar. Cada paso se aprueba o se desaprueba por sí mismo. Usted parece querer que la prueba de la verdad preceda a la verdad. ¿Y cuál será la prueba de la prueba? Vea usted, usted está cayendo dentro de una regresión. Para cortarla usted debe poner fin a su pedir pruebas y aceptar, solo por un momento, algo como verdadero. No importa realmente lo que sea. Puede ser Dios, o mí mismo, o su propio sí mismo. En cada caso usted acepta algo o a alguien desconocido como verdadero. Ahora, si usted actúa sobre la verdad que usted ha aceptado, aunque sea por un momento, muy pronto usted será llevado al paso siguiente. Es como trepar a un árbol en la obscuridad —usted solo puede agarrarse a la rama siguiente cuando usted se ha apoyado sobre la anterior. Para probar una teoría, usted lleva a cabo un experimento de acuerdo con las instrucciones operativas establecidas por aquellos que han hecho el experimento antes que usted. En la búsqueda espiritual la cadena de experimentos que uno tiene que hacer se llama Yoga. Int: Hay tantos Yogas, ¿cuál elegir? Mah: Por supuesto, cada jnani sugerirá la vía de su propio logro como la que conoce más íntimamente. Pero la mayoría de ellos son muy liberales y adaptan su consejo a las necesidades del buscador. Todas las vías le llevan a usted a la purificación de la mente. La mente impura es opaca a la verdad; la mente pura es transparente. La verdad puede verse a su través fácil y claramente. Int: Lo siento, pero parezco incapaz de expresar mi dificultad. Estoy preguntando sobre la prueba de la verdad y se me están dando los métodos de alcanzarla. Asumiendo que sigo los métodos y que alcanzo algún estado sumamente maravilloso y deseable, ¿cómo llego a saber que mi estado es verdadero? Todas las religiones comienzan con la fe y prometen algún éxtasis. ¿Es el éxtasis de lo real o el producto de la fe? Pues, si es un estado inducido, yo no tendré nada que ver con él. Tome el Cristianismo, que dice: Jesús es tu Salvador, cree y serás salvado del pecado. Cuando preguntó a un cristiano pecador, cómo es que no ha sido salvado del pecado a pesar de su fe en Cristo, responde: mi fe no es perfecta. De nuevo estamos en el círculo vicioso —sin fe perfecta— no hay salvación, sin salvación —no hay fe perfecta, y por consiguiente no hay salvación. Se imponen condiciones que son irrealizables y entonces se nos culpa por no cumplirlas. Mah: Usted no se da cuenta de que su presente estado de vigilia es un estado de ignorancia. Su pregunta sobre la prueba de la verdad nace de la ignorancia de la realidad. Usted contacta con sus estados sensoriales y mentales en la consciencia, en el punto de «yo soy», mientras que la realidad no tiene mediación, no se contacta, no se experimenta. Usted está tomando por supuesto la dualidad hasta tal punto, que ni siquiera la nota, mientras que para mí la variedad y la diversidad no crean separación. Usted imagina la realidad aparte de los nombres y las formas, mientras que para mí los nombres y las formas son las expresiones siempre cambiantes de la realidad y no se apartan de ella. Usted pide la prueba de la verdad mientras que para mí toda existencia es la prueba. Usted separa la existencia del ser y el ser de la realidad —mientras que para mí todo es uno. Por muy convencido que esté usted de la verdad de su estado de vigilia, usted no pretende que es permanente y sin cambio, como cuando yo hablo del mío. Sin embargo yo no veo ninguna diferencia entre nosotros, excepto que usted está imaginando cosas, mientras yo no lo hago. Int: ¡Primero usted me descalifica para preguntar sobre la verdad, y después me acusa de imaginación! Lo que es imaginación para usted es realidad para mí. Mah: Hasta que usted investigue. Yo no estoy acusándole a usted de nada. Solo le estoy pidiendo a usted que pregunte sabiamente. En lugar de buscar la prueba de la verdad, que usted no conoce, examine las pruebas que tiene de lo que usted cree saber. Usted encontrará que usted no sabe nada cierto —usted solo confía en lo que ha oído. Para conocer la verdad, usted debe pasar por su propia experiencia. Int: Yo tengo un miedo mortal de los samadhis y demás trances, sea cual sea su causa. Una bebida, una fumada, una fiebre, una droga, respirar, cantar, agitarse, danzar, girar, rezar, el sexo o el ayuno, los mantras o alguna vertiginosa abstracción pueden sacarme de mi estado de vigilia y darme alguna experiencia extraordinaria, debido a que no es familiar. Pero cuando la causa cesa, el efecto se disuelve y solo queda un recuerdo, obsesivo pero desvaneciéndose. Abandonemos todos los medios y sus resultados, pues los resultados están sujetos a los medios; hagamos la pregunta de nuevo, ¿puede ser encontrada la verdad? Mah: ¿Dónde está el lugar de morada de la verdad de modo que usted pueda ir en su busca? ¿Y cómo sabrá usted que usted la ha encontrado? ¿Qué piedra de toque lleva usted consigo para probarla? Usted ha retornado a su pregunta inicial: ¿cuál es la prueba de la verdad? Debe haber algo erróneo en la pregunta misma, pues usted tiende a repetirla una y otra vez. ¿Por qué pregunta usted cuáles son las pruebas de la verdad? ¿No se debe a que usted no conoce la verdad de primera mano, y a que tiene miedo de que pueda ser engañado? Usted imagina que la verdad es una cosa que lleva el nombre de «verdad» y que es ventajoso tenerla, provisto que sea genuina. De aquí su miedo de ser engañado. Usted sale a comprar la verdad, pero no confía en los mercaderes. Usted tiene miedo de las falsificaciones e imitaciones. Int: Yo no tengo miedo de ser engañado, tengo miedo de engañarme a mí mismo. Mah: Pero usted está engañándose a usted mismo en su ignorancia de sus verdaderos motivos. Usted está pidiendo la verdad, pero de hecho usted busca meramente comodidad, que quiere que dure para siempre. Ahora bien, nada, ningún estado de mente, puede durar para siempre. En el tiempo y el espacio hay siempre un límite, debido a que el tiempo y el espacio mismos son limitados. Y en lo atemporal las palabras «para siempre» no tienen ningún significado. Lo mismo con la «prueba de la verdad». En el reino de la no dualidad todo es completo, todo es su propia prueba, su significado y su razón. Donde todo es uno, no se necesita ningún soporte. Usted imagina que la permanencia es la prueba de la verdad, que lo que dura más es de algún modo más verdadero. El tiempo deviene así la medida de la verdad. Y puesto que el tiempo está en la mente, la mente deviene el árbitro y busca dentro de sí misma la prueba de la verdad —¡una tarea enteramente imposible y sin esperanza! Int: Señor, si usted dijera: nada es verdad, todo es relativo, yo estaría de acuerdo con usted. Pero usted mantiene que hay la verdad, la realidad, el conocimiento perfecto, por lo tanto yo pregunto: ¿qué es y cómo lo sabe usted? ¿Y qué me hará decir a mí: «sí, Maharaj estaba en lo cierto»? Mah: Usted se está aferrando a la necesidad de una prueba, de un testimonio, de una autoridad. Usted continúa imaginando que la verdad necesita ser señalada y que se le diga a usted: «Mire, he aquí la verdad». No es así. La verdad no es el resultado de un esfuerzo, el final de un camino. Está aquí y ahora, en el anhelo y en la búsqueda mismos de ella. Está más cerca que la mente y el cuerpo, más cerca que la sensación de «yo soy». Usted no la ve debido a que usted mira demasiado lejos de usted mismo, fuera de su ser más íntimo. Usted ha objetivado la verdad e insiste en sus pruebas y análisis típicos, los cuales solo se aplican a las cosas y a los pensamientos. Int: Todo lo que puedo entender de lo que usted dice es que la verdad es más allá de mí y que yo no estoy cualificado para hablar de ella. Mah: Usted no solo está cualificado, sino que usted es la verdad misma. Únicamente que usted toma lo falso por lo verdadero. Int: Usted parece decir: no pida pruebas de la verdad. Interésese solo en lo no verdadero. Mah: El descubrimiento de la verdad está en el discernimiento de lo falso. Usted puede conocer lo que no es. Lo que es —usted solo puede serlo. El conocimiento es relativo a lo conocido. En un sentido es la contrapartida de la ignorancia. Donde la ignorancia no es, ¿dónde está la necesidad del conocimiento? Por sí mismos ni la ignorancia ni el conocimiento tienen ser. Son solo estados de la mente, que a su vez no es más que una apariencia de movimiento en la consciencia, la cual es inmutable en su esencia. Int: ¿Está la verdad dentro del reino de la mente o más allá? Mah: Las dos cosas y ninguna. No puede ponerse en palabras. Int: Esto es lo que escucho siempre —inexpresable (anirvachaniya). Esto no me hace más sabio. Mah: Es verdad que esta expresión cubre a menudo una aguda ignorancia. La mente puede operar con términos de su propia cosecha, pero no puede ir más allá de sí misma. Eso que no es ni sensorial ni mental, y sin lo cual sin embargo ni lo sensorial ni lo mental pueden existir, no puede estar contenido en ellos. Comprenda que la mente tiene sus límites; para ir más allá, usted debe consentir al silencio. Int: ¿Podemos decir que la acción es la prueba de la verdad? Puede no verbalizarse, pero puede demostrarse. Mah: Ni la acción ni la inacción. Es más allá de ambas. Int: ¿Puede un hombre decir alguna vez: «Sí, esto es verdadero»? ¿O está limitado a la negación de lo falso? En otras palabras, ¿es la verdad pura negación? ¿O llega un momento en que deviene aserción? Mah: La verdad no puede ser descrita, pero puede ser experimentada. Int: La experiencia es subjetiva, no puede compartirse. Las experiencias de usted me dejan donde estoy. Mah: La verdad puede ser experimentada, pero no es mera experiencia. Yo la conozco y puedo transmitirla, pero solo si usted está abierto a ella. Estar abierto significa no querer nada más. Int: Yo estoy lleno de deseos y de temores. ¿Significa ello que no soy apto para la verdad? Mah: La verdad no es una recompensa por el buen comportamiento, ni un premio por pasar algunas pruebas. No puede ser provocada. Es lo primario, lo no nacido, la fuente antigua de todo lo que es. Usted es apto debido a que usted es. Usted no necesita ningún mérito para la verdad. Es suya propia. Solo deje de ir de un lado para otro corriendo tras ella. Permanezca calmo, sea en quietud. Int: Señor, si usted quiere que el cuerpo este calmo y la mente quieta, dígame cómo se hace. En la autopresenciación veo el cuerpo y la mente movidos por causas más allá de mi control. La herencia y el entorno me dominan absolutamente. El poderoso «yo soy», el creador del universo, puede ser borrado por una droga temporariamente, o por una gota de veneno —permanentemente. Mah: Nuevamente, usted se toma a usted mismo por el cuerpo. Int: Incluso si depongo este cuerpo de huesos, carne y sangre como no mí mismo, todavía sigo con el cuerpo sutil hecho de pensamientos y sensaciones, recuerdos e imaginaciones. Si depongo éstos también como no mí mismo, todavía sigo con la consciencia, la cual también es un tipo de cuerpo. Mah: Usted está completamente acertado, pero no necesita detenerse ahí. Vaya más allá. Ni la consciencia, ni el «yo soy» en el centro de ella son usted. Su verdadero ser es enteramente no consciente de sí mismo, completamente libre de toda autoidentificación con ninguna cosa cualquiera que sea, grosera, sutil o transcendental. Int: Puedo imaginarme a mí mismo ser más allá. ¿Pero qué prueba tengo? Para ser, debo ser alguien. Mah: Es enteramente al revés. Para ser usted debe ser nadie. Pensarse a usted mismo siendo algo, o alguien es muerte e infierno. Int: He leído que en el antiguo Egipto las gentes eran admitidas a algunos misterios donde, bajo la influencia de drogas o encantaciones eran expelidos de sus cuerpos y podían experimentar efectivamente estar fuera y contemplar sus propias formas postradas. Esto tenía el propósito de convencerles de la realidad de la existencia postmortem y de crear en ellos un profundo interés en su destino último, tan provechoso para el estado y para el templo. Pero la autoidentificación con la persona propietaria del cuerpo permanecía. Mah: El cuerpo está hecho de alimento, como la mente está hecha de pensamientos. Véalos como son. La no identificación, cuando es natural y espontánea, es liberación. Usted no necesita saber lo que usted es. Es suficiente saber lo que usted no es. Lo que usted es, usted nunca lo sabrá, pues cada descubrimiento revela nuevas dimensiones por conquistar. Lo no conocido no tiene ningún límite. Int: ¿Implica eso la ignorancia para siempre? Mah: Significa que la ignorancia jamás ha sido. La verdad está en el descubrimiento, no en lo descubierto. Y para el descubrimiento no hay ningún comienzo ni ningún fin. Cuestione los límites, vaya más allá, póngase a usted mismo tareas aparentemente imposibles —ésta es la vía. 75En Paz y en Silencio usted CreceInterlocutor: La tradición india nos dice que el Gurú es indispensable. ¿Para qué es indispensable? Una madre es indispensable para dar al niño un cuerpo. Pero ella no da el alma. Su papel es limitado. ¿Cómo es con el Gurú? ¿Es su papel limitado también?, y si es así, ¿a qué se limita? ¿O él es indispensable en general, incluso absolutamente? Maharaj: La luz más interior, que brilla apacible y atemporalmente en el corazón, es el Gurú real. Todos los demás solo muestran el camino. Int: Yo no estoy interesado en el Gurú interior, solamente en el que muestra el camino. Hay gentes que creen que sin un Gurú el Yoga es inaccesible. Están siempre a la búsqueda del Gurú adecuado, cambiando uno por otro. ¿De qué valor son tales Gurús? Mah: Son Gurús temporarios, sujetos al tiempo. Usted los encuentra en todos los pasos de la vida. Usted los necesita para adquirir un conocimiento o un oficio. Int: Una madre es solo para una vida, comienza con el nacimiento y acaba con la muerte. Ella no es para siempre. Mah: Similarmente, el Gurú sujeto al tiempo, no es para siempre. Cumple su cometido y deja su sitio al siguiente. Es completamente natural y no hay ninguna culpa aparejada a ello. Int: ¿Para cada tipo de conocimiento, o habilidad, necesito un Gurú separado? Mah: No puede haber ninguna regla en estas cuestiones, excepto la regla de que «lo exterior es transitorio, lo más interior —permanente y sin cambio» aunque siempre nuevo en apariencia y acción. Int: ¿Cuál es la relación entre los Gurús interior y exterior? Mah: El exterior representa al interior, el interior acepta al exterior —durante un tiempo. Int: ¿De quién es el esfuerzo? Mah: Del discípulo, por supuesto. El Gurú exterior da las instrucciones, el interior envía la fuerza, la aplicación alerta incumbe al discípulo. Sin voluntad, inteligencia y energía por parte del discípulo el Gurú exterior no puede hacer nada. El Gurú interior pide su oportunidad. La obcecación y las búsquedas erróneas provocan una crisis y el discípulo se despierta a su propia condición. Es sabio el que no espera un choque, que puede ser muy duro. Int: ¿Es una amenaza? Mah: No es una amenaza, es una advertencia. El Gurú interior no está comprometido con la no violencia. Puede ser muy violento a veces, hasta el punto de destruir la personalidad obcecada o pervertida. El sufrimiento y la muerte, tanto como la vida y la felicidad, son sus herramientas de trabajo. Es solo en la dualidad donde la no violencia deviene la ley unificante. Int: ¿Tiene uno que tener miedo de su propio sí mismo? Mah: No miedo, pues el sí mismo significa el bien. Pero debe tomarse seriamente. Pide atención y obediencia; cuando no es escuchado, pasa de la persuasión a la compulsión, pues aunque puede esperar, no podrá ser negado. La dificultad no se encuentra en el Gurú, interior o exterior. El Gurú está siempre a disposición. Lo que falta es el discípulo maduro. Cuando una persona no está dispuesta, ¿qué se puede hacer? Int: ¿Dispuesta o que quiera? Mah: Ambas cosas. Ello viene a ser lo mismo. En la India lo llamamos adhikari. Significa a la vez capaz y cualificado. Int: ¿Puede el Gurú exterior dar la iniciación (diksha)? Mah: Puede dar todo tipo de iniciaciones, pero la iniciación a la Realidad debe venir de adentro. Int: ¿Quién da la iniciación última? Mah: Se da a sí misma. Int: Siento que estamos dando vueltas. Después de todo, yo solo conozco un único sí mismo, el sí mismo presente, el sí mismo empírico. El sí mismo interior o más alto no es más que una idea concebida para explicar y alentar. Nosotros hablamos de él como si tuviera existencia independiente. No la tiene. Mah: Tanto el sí mismo exterior como el interior son imaginados. La obsesión de ser un «yo» necesita otra obsesión con un «súper yo» para curarse, lo mismo que uno necesita una espina para quitarse una espina, o un veneno para neutralizar a un veneno. Toda aserción hace llamada a una negación, pero esto es solo el primer paso. El siguiente es ir más allá de ambos. Int: Yo comprendo que el Gurú exterior se necesita para llamar mi atención hacia mí mismo y para la urgente necesidad de hacer algo sobre mí mismo. También comprendo cuan inútil es cuando se llega a algún cambio profundo en mí. Pero aquí usted introduce el sadguru, el Gurú interior, sin comienzo, sin cambio, la raíz del ser, la promesa firme, la meta cierta. ¿Es un concepto o una realidad? Mah: Él es la única realidad. Todo lo demás es una sombra, proyectada por el cuerpo-mente (deha-buddhi) sobre la faz del tiempo. Por supuesto, incluso una sombra depende de la realidad, pero en sí misma no es real. Int: Yo soy la única realidad que conozco. El sadguru está aquí mientras yo pienso en él. ¿Qué gano yo trasladando la realidad a él? Mah: Su pérdida es su ganancia. Cuando la sombra se ve solo como una sombra, usted deja de seguirla. Usted se vuelve y descubre el sol, que estaba allí todo el tiempo —¡detrás de su espalda! Int: ¿El Gurú interior también enseña? Mah: Él da la convicción de que usted es la realidad-consciencia-amor eterna, sin cambio, dentro y más allá de todas las apariencias. Int: Una convicción no es suficiente. Debe haber certeza. Mah: Completamente de acuerdo. Pero en este caso la certeza toma la forma de coraje. El temor cesa absolutamente. Este estado de no temor es tan inequívocamente nuevo, y se siente no obstante como tan profundamente propio, que no puede ser negado. Es como el amor del hijo propio. ¿Quién puede dudarlo? Int: Nosotros oímos hablar de progreso en nuestras tareas espirituales. ¿Qué tipo de progreso tiene usted en la mente? Mah: Cuando usted vaya más allá del progreso, usted sabrá lo que es progreso. Int: ¿Qué es lo que nos hace progresar? Mah: El silencio es el principal factor. En paz y en silencio usted crece. Int: La mente es tan absolutamente inquieta. ¿Cuál es la vía para aquietarla? Mah: La confianza en el maestro. Tome mi propio caso. Mi Gurú me ordenó estar atento a la sensación de «yo soy» y no prestar atención a nada más. Yo solo obedecí. No seguí ningún curso particular de respiración o de meditación, o de estudio de las escrituras. Aconteciera lo que aconteciera, yo apartaba mi atención de ello y permanecía con la sensación de «yo soy». Puede parecer demasiado simple, incluso crudo. Mi única razón para hacerlo era que mi Gurú me dijo que lo hiciera. ¡Sin embargo funcionó! La obediencia es un poderoso disolvente de todos los deseos y temores. Solo apártese de todo lo que ocupa la mente; haga cualquier trabajo que usted tenga que completar, pero evite las obligaciones nuevas; manténgase vacío, manténgase a disposición, no resista a lo que viene sin ser invitado. Finalmente, usted alcanza un estado de no avidez, de no apego gozoso, de holgura y libertad interior indescriptible, y sin embargo maravillosamente real. Int: Cuando un buscador de la verdad practica seriamente sus Yogas, ¿le guía y le ayuda su Gurú interior o le deja a sus propios recursos, a la espera del resultado? Mah: Todo acontece por sí mismo. Ni el buscador ni el Gurú hacen nada. Las cosas acontecen como acontecen; la culpa o la alabanza vienen más tarde, después de que aparece el sentido de hacedor. Int: ¡Cuán extraño! Ciertamente el hacedor viene antes que la obra. Mah: Es exactamente al revés; la obra es un hecho, el hacedor un mero concepto. Su lenguaje mismo muestra que mientras la obra es cierta, el hacedor es dudoso; trasladar la responsabilidad es un juego peculiarmente humano. Considerando la inacabable lista de factores requeridos para que algo acontezca, a uno no le queda más remedio que admitir que todo es responsable de todo, por muy remoto que sea. El hacedor es un mito nacido de la ilusión del «mí mismo» y «lo mío». Int: ¿Tan poderosa es la ilusión? Mah: Sin duda alguna, debido a que está basada en la realidad. Int: ¿Qué es real en ella? Mah: Descúbralo, discerniendo y rechazando todo lo que es irreal. Int: No he comprendido bien el papel del sí mismo interior en la tarea espiritual. ¿Quién hace el esfuerzo? ¿Es el sí mismo exterior, o el interior? Mah: Usted ha inventado las palabras como esfuerzo, sí mismo interior, sí mismo exterior, etc. y busca imponerlas sobre la realidad. Las cosas acontece que son como son, pero nosotros queremos introducirlas dentro de un marco patrón, establecido por la estructura de nuestro lenguaje. Este hábito es tan fuerte, que tendemos a negar la realidad a lo que no puede ser verbalizado. Nos negamos a ver que las palabras son meros símbolos, conectados por la convención y el hábito a experiencias repetidas. Int: ¿Cuál es el valor de los libros espirituales? Mah: Ayudan a disipar la ignorancia. Son útiles al comienzo, pero devienen un obstáculo al final. Uno debe saber cuando desecharlos. Int: ¿Cuál es el lazo entre atma y sattva, entre el sí mismo y la armonía universal? Mah: El mismo que hay entre el sol y sus rayos. La armonía y la belleza, la comprensión y la afección son todas expresiones de la realidad. Es la realidad en acción, el impacto del espíritu sobre la materia. Tamas obscurece, rajas distorsiona, sattva armoniza. Con la maduración del sattva todos los deseos y temores llegan a su fin. El ser real se refleja en la mente no distorsionada. La materia es redimida, el espíritu —revelado. Los dos se ven como uno. Son siempre uno, pero la mente imperfecta los veía como dos. La perfección de la mente es la tarea humana, pues la materia y el espíritu se encuentran en la mente. Int: Me siento como un hombre ante una puerta. Sé que la puerta está abierta pero está guardada por los perros del deseo y del temor. ¿Qué he de hacer? Mah: Obedezca al maestro y desafíe a los perros. Compórtese como si no estuvieran ahí. De nuevo, la obediencia es la regla de oro. La libertad se gana por la obediencia. Para escapar de la prisión uno debe obedecer incuestionablemente las instrucciones enviadas por aquellos que trabajan por la liberación de uno. Int: Las palabras del Gurú, cuando solo se escuchan, tienen poco poder. Uno debe tener fe para obedecerlas. ¿Qué crea una tal fe? Mah: Cuando llega el momento, llega la fe. Todo llega en su momento. El Gurú está siempre dispuesto a compartir, pero no hay ningún receptor. Int: Sí, Sri Ramana Maharshi solía decir: Gurús hay muchos, ¿pero dónde están los discípulos? Mah: Bien, en el curso del tiempo todo acontece. Todo llegará, no se perderá ni una sola alma (jiva). Int: Yo tengo mucho miedo de emprender la comprensión intelectual para la realización. Puedo hablar de la verdad sin conocerla, y puedo conocerla sin que se diga una sola palabra. Tengo entendido que estas conversaciones van a ser publicadas. ¿Cuál será su efecto sobre el lector? Mah: En el lector atento y meditativo madurarán y darán flores y frutos. Las palabras basadas en la verdad, si se verifican plenamente, tienen su propio poder. Continúa en esta página . Conversaciones 1 a 25 |